La cartografía del síncope, Bad Bunny y la reconquista simbólica del Imperio

Benito descentró el Super Bowl con una oda al barrio, la protesta y el sueño latinoamericano
Bad Bunny se presenta en el escenario durante el Apple Music Super Bowl LX Halftime Show en el Levi’s Stadium, en Santa Clara, California
Bad Bunny se presenta en el escenario durante el Apple Music Super Bowl LX Halftime Show en el Levi’s Stadium, en Santa Clara, California / Getty Images

América es un concepto demasiado vasto, una geografía de la resistencia que desborda cualquier intento de apropiación hegemónica. 

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Esta tarde, en el Levi's Stadium de San Francisco, el eje del mundo experimentó un desplazamiento tectónico hacia el sur. Bajo la mirada de millones, el "desorden sagrado" de nuestras esquinas latinoamericanas reclamó su lugar en el centro del espectáculo, orquestado por la visión de Benito Antonio Martínez Ocasio.

El espectáculo del medio tiempo —nombrado, por derecho propio y en nuestro idioma, el Súper Tazón— operó como un síncope en la métrica del Imperio. Entre la evocación de los cañaverales y la mística cotidiana de su gira Debí Tirar Más Fotos, Bad Bunny ejecutó un acto de repatriación colectiva. 

Nos devolvió a la ontología del barrio: al sopor del niño que, en un abandono absoluto, duerme sobre dos sillas en medio de una boda, arrullado por el estruendo de la salsa y el aroma a ron y habichuelas. 

¿Existe acaso una estampa más genuina de nuestra identidad latina que ese sueño invencible sobre la madera dura, mientras los adultos intentan arrebatarle una tregua al destino a través del baile?

La puesta en escena alcanzó una dimensión transgresora con la irrupción de Lady Gaga, quien transformó su éxito “Die with a smile” en una inesperada pieza de salsa caribeña. 

El clímax político llegó con Ricky Martin; con las manos trémulas de urgencia, interpretó “Lo que le pasó a Hawaii”, un punzante himno de protesta contra la colonización de Puerto Rico

Quieren quitarme el río y también la playa
Quieren al barrio mío y que abuelita se vaya
No, no suelte' la bandera ni olvide' el lelolai
Que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái.

Al pronunciar un “God Bless America”, Bad Bunny desplegó una cartografía total de Latinoamérica. Desde la Patagonia hasta el Río Bravo —extendiéndose incluso hasta Canadá—, el escenario se convirtió en una patria sin fronteras. Fue un tránsito fluido, un salto de bandera en bandera donde los pasaportes resultaron irrelevantes, pues el único salvoconducto válido era el pulso compartido de nuestra propia sangre.


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Alejandra González Centeno
ALEJANDRA GONZÁLEZ CENTENO

Reportera y creadora de contenido en Sports Illustrated México.