NFL: Aprendiendo de las lecciones de los Lions en el Draft

El enfoque de Detroit les dio cuatro titulares. Además, qué sigue para Maxx Crosby, Tua Tagovailoa, Kyler Murray y Kirk Cousins, esto en las conclusiones de Albert Breer.
El corredor de los Lions, Jahmyr Gibbs, ha llegado al Pro Bowl en cada una de sus primeras tres temporadas en la NFL.
El corredor de los Lions, Jahmyr Gibbs, ha llegado al Pro Bowl en cada una de sus primeras tres temporadas en la NFL. / Stephen Maturen/Getty Images

INDIANAPOLIS — El NFL combine 2026, el número 18 en mi carrera cubriéndolo, ya quedó atrás. Y salimos de la semana en la Circle City con un poco de todo.

Detroit Lions

Mi reflexión principal sobre la clase de este año, en realidad, se conecta con la generación del Draft 2023 de los Detroit Lions. Acompáñenme en esta idea.

Hace tres años, el gerente general Brad Holmes y el head coach Dan Campbell sorprendieron al mundo de la NFL al seleccionar al corredor Jahmyr Gibbs con el pick 12 y al linebacker off-ball Jack Campbell con la selección 18. El debate no era que los Lions hubieran elegido malos jugadores. Más bien, en una liga cada vez más enfocada en posiciones premium —especialmente en la primera ronda del Draft—, el enfoque de Detroit fue completamente distinto.

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Gibbs es ahora tres veces Pro Bowler y Campbell fue nombrado All-Pro del primer equipo en 2025.

Mientras tanto, los jugadores de posiciones premium disponibles en ese rango para Detroit demuestran lo impredecible que puede ser el Draft: los edge rushers Lukas Van Ness y Will McDonald IV, el tackle Broderick Jones, los corners Emmanuel Forbes Jr., Christian Gonzalez y Deonte Banks, y los receptores Jaxon Smith-Njigba, Quentin Johnston, Zay Flowers y Jordan Addison. Tal vez Detroit habría terminado con Gonzalez o con Smith-Njigba. Tal vez no.

De cualquier forma, Gibbs y Campbell eran los mejores jugadores disponibles para los Lions y, además, encajaban culturalmente con el programa. Lo mismo ocurrió con el tight end Sam LaPorta y el híbrido defensivo Brian Branch, a quienes Detroit consiguió en la segunda ronda.

¿Y cómo se relacionan esos cuatro picks con el Draft de este año? Pensemos en el versátil playmaker de Notre Dame Jeremiyah Love, el linebacker off-ball de Ohio State Sonny Styles y el safety estelar Caleb Downs, o incluso el ultra atlético tight end de Oregon Kenyon Sadiq. Todos son muy buenos jugadores de futbol americano y, probablemente, apuestas más seguras que algunos tackles, edge rushers y receptores que serán seleccionados a su alrededor en este Draft.

Cuando esos nombres sigan disponibles en el tablero a finales de abril, será interesante ver si los equipos toman en cuenta las lecciones que dejó la clase 2023 de los Lions.

NFL Draft

El combine ya terminó. Eso significa que la temporada de Draft está oficialmente en marcha, con los pro days comenzando esta misma semana (el de Wisconsin es el viernes).

Arranquemos con algunas impresiones sobre prospectos universitarios desde Indianapolis:

• El destino de Sonny Styles será fascinante. Imagino que John Harbaugh quedará encantado con la estrella de Ohio State, quizá lo suficiente como para que los Giants lo consideren en el No. 5. Los Commanders podrían entrar en la ecuación en el No. 7, considerando que Styles tiene la longitud y el atleticismo que Dan Quinn ha valorado durante años en esa posición. Lo que ya parece claro es que su espera en la primera ronda, el 23 de abril, probablemente no será larga tras lo que mostró en estos días.

• Los scouts esperaban que Kenyon Sadiq brillara en Indianapolis, y cumplió con creces. Su tiempo de 4.39 en las 40 yardas fue el segundo más rápido en la historia para un tight end. Registró un salto vertical de 43.5 pulgadas y un salto horizontal de 11 pies 2 pulgadas. Además, logró 26 repeticiones de 225 libras en el bench press. Con 6’3” y 239 libras, tiene una complexión al estilo Shannon Sharpe. Pero también es un bloqueador dispuesto y podría proyectarse en un rol similar al de Brock Bowers para algún equipo.

• La clase de quarterbacks es lo que es, pero creo que dos jugadores realmente mejoraron su perfil. Uno fue Taylen Green, de Arkansas, quien registró el mejor salto vertical (43.5”) y horizontal (11’2”) para un QB en la historia del combine, además del segundo 40 más rápido (4.36) para la posición en Indy. El otro fue Haynes King, de Georgia Tech, con el sexto 40 más rápido (4.46) para un quarterback y el tercer mejor tiempo en el three-cone drill (6.89) en el combine, sin importar la posición, lo que hace aún más intrigante a King, un colegial sumamente productivo.

• Un par de safeties también elevaron su valor: Treydan Stukes, de Arizona, con su 4.33 en las 40 yardas, y Dillon Thieneman, de Oregon, con una exhibición integral. El transfer de Purdue marcó 4.35 en las 40, 41 pulgadas en el salto vertical y 10’5” en el horizontal, lo que lo metió en la conversación de primera ronda como el segundo mejor safety de la clase detrás de Downs.

• Antes de Indianapolis existía la posibilidad de que el dúo de Notre Dame, Jeremiyah Love (quien, como se esperaba, brilló) y Jadarian Price, fueran los únicos corredores seleccionados antes del Día 3. Lo ocurrido el sábado pudo haber cambiado eso, con Mike Washington Jr., de Arkansas (6’1”, 223 libras), registrando un explosivo 4.33 en las 40. Washington pasó por Buffalo y New Mexico State, sin superar nunca las 750 yardas por temporada en sus primeros cuatro años colegiales, antes de explotar con 1,070 yardas y un promedio de 6.4 por acarreo en su única campaña en la SEC.

• La historia de Bryce Lance (hermano menor de Trey Lance) también es interesante. Tardó en desarrollarse en North Dakota State, pero explotó en su cuarta temporada (75 recepciones, 1,071 yardas, 17 TD) y en la quinta (51 recepciones, 1,079 yardas, ocho TD). El sábado corrió 4.34 en las 40 con 6’3” y 204 libras. Su origen colegial y sus rasgos físicos podrían generar comparaciones con el receptor de los Packers Christian Watson, otro ex Bison.

• Un prospecto que se volverá relevante en los próximos meses es el tackle izquierdo de Utah, Caleb Lomu, todavía algo en bruto pero lleno de potencial. Ese potencial es la razón por la que Spencer Fano, probable pick de top 10, se mantuvo como tackle derecho para los Utes. Y se notó en Indianápolis: Lomu (6’6”, 313 libras) registró 4.99 en las 40 yardas y un salto vertical de 32.5 pulgadas.

Buffalo Bills

Tuve una buena conversación el otro día con el gerente general Brandon Beane sobre el nuevo head coach de Buffalo, Joe Brady, más allá del factor de familiaridad en su contratación. Si recuerdan, hace unas semanas escribimos que la dirigencia de los Buffalo Bills le pidió a Brady que encarara la entrevista “como si viniera como asistente de los Green Bay Packers”.

La idea era descubrir qué no sabían sobre quién sería Brady como head coach.

El resultado superó incluso las expectativas más optimistas.

“Joe estaba aquí, y Brian Daboll estuvo aquí. Yo conocía a varias personas desde antes”, me dijo Beane. “Fue como: Todos entren a este cuarto con la gente que forma parte del comité de entrevistas como si nunca nos hubiéramos conocido. Cuéntanos cómo creciste. ¿Cómo es tu vida familiar? ¿Cómo llegaste a la universidad? ¿Cómo empezaste tu carrera? Hicimos cada una de esas entrevistas así. Y lo digo porque pensé que era la forma más justa. Es como querer que el juicio se celebre en otro lugar para que la mente del jurado esté despejada.

“No quieres ideas preconcebidas; intentas hacerlo lo mejor posible. Y creo que esa es la mentalidad de Joe. Es como: Oigan, vamos a tener nueva señalización. Esto va a ser como si acabara de llegar a un nuevo equipo, como si viniera de los Packers. No es simplemente pasar la estafeta de Sean McDermott a él. Es: Soy el nuevo coach. Así es como vamos a hacer las cosas”.

De hecho, ya hay nueva señalización colocándose y elementos distintos alrededor de las instalaciones que llamarán la atención de los jugadores que permanecen del roster del año pasado. El calendario será ajustado con aportes de los líderes del equipo. Las prácticas del training camp podrían no ser las mismas. “Va a ser el mismo lugar físico”, dijo Beane, “pero creo que se va a sentir diferente”.

Por supuesto, todo eso conlleva retos particulares.

Uno es que todos los jugadores que regresan ya conocen a Brady, y los defensivos quizá lo veían más como un compañero, ya que no los entrenaba directamente. Esos jugadores tendrán que ajustar la forma en que lo perciben, y no es como si pudieras chasquear los dedos y cambiar de inmediato la dinámica con una persona.

La buena noticia es que Brady ya ha pasado por algo similar, aunque a menor escala. Fue promovido de coach de quarterbacks a coordinador ofensivo interino a mitad de la temporada 2023. Así que Buffalo lo vio pasar de trabajar de forma tangencial con corredores, receptores, tight ends y linieros, a convertirse de golpe en su jefe y alinearlos bajo una misma visión. Ese equipo, por cierto, cerró 6–1 tras un inicio de 5–5.

“Para el coach de quarterbacks, que entrenaba a tres jugadores, pasar a dirigir a más de 20 en toda la ofensiva a mitad de temporada no es fácil”, dijo Beane. “Ahora pasas de ser amigo de Ed Oliver a estar a cargo de Ed Oliver, de Greg Rousseau y de los muchachos en defensa. Y lo interesante con Josh Allen es que su relación con Joe viene desde que era coach de quarterbacks y luego coordinador ofensivo, pero Josh respeta el puesto que ocupa Joe. No intenta sacar ventaja.

“Y creo que los jugadores ofensivos harán lo mismo, sabiendo que ahora está sobre todo el equipo. Ya lo hemos visto hacer esa transición. Entiende lo que implica”.

Todo esto formó parte de la ecuación de “CEO”, que más que cualquier otra cosa era el área donde Beane y el comité querían que alguien ganara el puesto. Dio la casualidad de que el candidato que lo logró hizo su entrevista por Zoom desde su propia oficina dentro de las instalaciones del equipo, mientras los demás estaban conectados desde sus laptops en Florida.

Al final, lo que importa es quién fue Brady —algo que los Bills pudieron evaluar durante cuatro años— como asistente y, más aún, quién será a partir de ahora. Y en su último partido como coordinador, Buffalo pudo ver ambas facetas: asumió responsabilidad personal por una derrota en la que su unidad anotó 30 puntos, pese a cinco entregas de balón. Habría sido fácil para el coordinador ofensivo decir que su lado del balón hizo lo suficiente. Pero ni siquiera en privado lo hizo.

“Y eso es lo que realmente cree”, dijo Beane. “Algunos lo dicen. Pero con Joe lo sientes. He estado con él después de derrotas en las que uno podría argumentar que nuestra ofensiva nos mantuvo en el juego, o que no conseguimos suficientes paradas. Y Joe decía: Pudimos haber hecho más”.

Tras siete apariciones consecutivas en playoffs, cinco títulos al hilo de la AFC East y dos presencias en el juego por el campeonato de la AFC, será difícil que Brady haga mucho más en términos de resultados inmediatos. Pero, con todo lo anterior, es justo decir que no rehuirá el reto.

Y eso es exactamente lo que los Bills buscaban.

Maxx Crosby

Me inclino a pensar que un canje por Maxx Crosby podría concretarse, quizá incluso esta misma semana. Pero habrá que hilar fino. No creo que los Raiders quieran montar el espectáculo de ponerlo oficialmente en el mercado, ni que Crosby quiera que se haga público que está buscando pretendientes, dada su relación con el propietario Mark Davis y la forma en que se identifica como Raider.

Lo más limpio para todas las partes sería que el mercado se forme de manera orgánica. Y eso podría suceder, considerando que la mayoría de los equipos empezarán a gastar cerca del tope salarial y sus presupuestos de efectivo, y a llenar huecos en el roster en cuestión de días.

Las Vegas, desde luego, no va a regalar a Crosby. Pero también sería complicado encontrar un paquete como el que los Raiders recibieron por Khalil Mack hace ocho años, o el que Dallas obtuvo por Micah Parsons el año pasado, o lo que los Dolphins consiguieron por Laremy Tunsil en 2019. Todos esos movimientos estuvieron encabezados por dos selecciones de primera ronda. Y todos esos jugadores eran más jóvenes, cerca del final de sus contratos de novato.

Crosby —quien ha construido una buena relación de trabajo con el GM John Spytek, ha tenido buena interacción con el nuevo coach Klint Kubiak y es cercano al coordinador defensivo Rob Leonard— cumplirá 29 años en agosto. Tiene siete temporadas en la NFL y cerró las dos más recientes con cirugías programadas. Nadie trabaja más que él en su preparación física, pero son factores que inevitablemente entran en la ecuación.

También hay lógica en pensar que quizá es momento de que Crosby, quien quiere ganar con urgencia, y el equipo sigan caminos distintos. Los Raiders casi con seguridad tendrán un quarterback novato como titular en otoño, y podría tomar uno o dos años que el roster esté listo para competir al máximo nivel. ¿Seguirá Crosby en su prime entonces? ¿Podrán los Raiders obtener dentro de uno o dos años el mismo valor que podrían conseguir esta semana?

Esas son las preguntas que la franquicia deberá plantearse, sopesando mantener a uno de los mejores jugadores de la NFL o acumular capital para construir un equipo con el que Fernando Mendoza tenga una gran oportunidad de crecer.

Pronto sabremos qué camino toman los Raiders, con equipos como los Cowboys, Bears, Ravens, Bills, Patriots, Eagles y Rams monitoreando de cerca su disponibilidad.

A.J. Brown

El potencial de un canje por A.J. Brown existe. El gerente general de los Philadelphia Eagles, Howie Roseman, sabe que la situación es delicada—y poner activamente a Brown en el mercado podría generar más ruido del que Philadelphia necesita. Pero el entorno del receptor también ha hecho su propio trabajo de campo sobre posibles destinos y qué equipos tienen interés real. Así que, mientras Roseman ha sostenido conversaciones discretas, el lado de Brown ha medido si realmente hay “pastos más verdes” en otro lugar.

El precio de salida, por ahora, es alto. Todo indica que los Eagles pedirían una selección de primera ronda y otro pick dentro del top 100 (similar a lo que los Green Bay Packers recibieron por Davante Adams en 2022), algo que será demasiado para la mayoría —si no todos— los equipos. Otros, en cambio, valoran a Brown más en la línea de lo que los Buffalo Bills obtuvieron de Houston por Stefon Diggs en 2024 (una segunda ronda más un intercambio de picks del Día 3 favorable a Buffalo).

Sea como sea, Philadelphia no está obligada a actuar con prisa. El contrato de Brown no tiene detonadores tempranos que fuercen una decisión inmediata y, además, es un acuerdo muy transferible.

Los 29 millones de dólares que Brown tiene para 2026 —28.75 millones de salario base y 250 mil de bono por entrenamiento— ya están garantizados. Este mes, 4 millones de los 21 millones que le corresponden en 2027 se activarán como totalmente garantizados. Después de eso, existen opciones del equipo por 32 millones en 2028 y 31 millones en 2029, cuando Brown ya estará en la treintena. En la práctica, otro equipo asumiría un compromiso de dos años y 50 millones, lo que representa un valor bastante razonable.

Ahora bien, Brown podría intentar usar un traspaso para buscar una extensión con su nuevo equipo y amenazar con no reportar. Pero, tal como está estructurado, el contrato actual es más un punto a favor que un obstáculo para un socio comercial.

Claro, eso parte del supuesto de que Brown seguirá siendo el jugador que ha sido. En 2025 registró el promedio más bajo de yardas por recepción de su carrera (12.9) y acumuló menos yardas en 15 partidos que en 13 durante 2024. También quedó lejos de las temporadas consecutivas de 1,400 yardas que firmó en 2022 y 2023, sus dos primeras en Philadelphia.

Quienes lo evaluaron el año pasado señalan que no lució exactamente igual. Algunos concluyen que parecía desinteresado en ciertos momentos más que víctima del paso del tiempo —cumplirá 29 en junio— o de la molestia crónica en la rodilla que ha manejado a lo largo de su carrera. Eso, por supuesto, abre nuevas interrogantes y subraya la importancia de que Brown esté plenamente comprometido con el equipo y el staff que lo dirija en 2026.

Al final, Roseman tiene las cartas en la mano. Podría usar más capital de Draft para rejuvenecer posiciones clave (tackle es una de ellas), y cuenta con otro receptor de alto nivel listo para asumir el rol principal en DeVonta Smith. Pero también puede mantener el status quo. Si Roseman decide mover a Brown, lo más probable es que el precio final quede en algún punto intermedio entre las comparaciones de Adams y Diggs.

Habrá que ver qué camino toman el GM y la organización.

Tua Tagovailoa

Tua Tagovailoa no seguirá mucho tiempo más con los Miami Dolphins, así que la cuestión es cómo manejarán su salida. Lo que sabemos es que dejará el equipo antes del 13 de marzo, cuando 3 millones de los 31 millones de su salario base de 2027 se activen como totalmente garantizados. Lo que no está claro es si saldrá vía canje o si Miami lo cortará.

Para entender el panorama hay que empezar con su salario base de 54 millones en 2026, ya completamente garantizado. Miami está comprometido a pagarlo. Si lo cortan, deberán cubrirlo íntegro, menos lo que firme con otro equipo (que casi con seguridad sería el mínimo para veteranos, 1.215 millones, ya que ni Tagovailoa ni su nuevo club tendrían incentivo alguno para aliviar la carga de los Dolphins).

Además, está el factor cooperación. Si Miami quiere traspasarlo y absorber parte de su salario, será necesario reestructurar el contrato, algo que el quarterback tendría que aprobar.

Aquí es donde Tagovailoa puede ganar algo de palanca. Tiene 3 millones garantizados para 2027 y otros 17 millones en garantías por lesión si continúa bajo el contrato actual. Un nuevo equipo heredaría eso. Por lo tanto, un acuerdo entre Miami y otro club para que los Dolphins absorban un porcentaje del dinero de 2026 podría facilitar el inicio del traspaso, mientras que un ajuste para 2027 entre el nuevo equipo y el entorno del quarterback podría cerrar el círculo.

Sigue pareciendo un escenario complejo. Pero algún equipo que tendría dificultades para convencer a Tagovailoa de firmar por el mínimo tras ser cortado podría verse motivado a explorar esta vía.

Miami, evidentemente, sostuvo conversaciones con posibles interesados durante el combine. Todo apunta a que la compensación en el Draft sería modesta. Es decir, parece más probable que los Dolphins absorban alrededor de 34 millones, reduzcan el compromiso del nuevo equipo a unos 20 millones y reciban una sexta ronda, que pagar aún más —por ejemplo, bajar el compromiso del otro equipo a 10 millones— para aspirar a una tercera ronda.

Tras las discusiones en Indianapolis, la visión general entre equipos necesitados de quarterback es que Tagovailoa, quien cumple 28 años hoy, es un titular de bajo perfil o un suplente de alto nivel. Eso haría razonable algo en la línea de lo que consiguió Justin Fields el año pasado: dos años y 40 millones, con 30 millones garantizados.

Veremos si los Dolphins logran hilar fino: absorber dinero, concretar el canje y llevar a Tagovailoa a un entorno que esté dispuesto a añadir algo extra en 2027 para darle margen y relanzar su carrera.

Kyler Murray

El mejor movimiento de Kyler Murray podría ser no hacer nada. No veo un escenario realista en el que la primera selección global del Draft 2019 regrese para una octava temporada como quarterback de los Arizona Cardinals. Partiendo de esa premisa, la siguiente pregunta (similar al caso de Tua) sería cómo se consuma su divorcio del equipo. Y, como es de esperarse, su contrato será un factor determinante en cómo se desarrolle todo esto.

Los detalles:

• En este momento, 36.8 millones de los 42.54 millones de dólares que Murray tiene en su contrato para 2026 están totalmente garantizados.

• Murray tiene un bono por roster de 17 millones que se activa el 15 de marzo.

• Su salario base de 19.5 millones para 2027 se consolidará y quedará totalmente garantizado el 16 de marzo, lo que representa más de la mitad de los 36.34 millones que le corresponderían el próximo año.

Luego están algunas realidades en esta situación. La primera es que los Cardinals no encontrarán un socio de intercambio dispuesto a asumir ese contrato, porque adquirirlo implicaría que el dinero de 2027 se garantice, convirtiendo esto esencialmente en un compromiso de dos años por casi 79 millones de dólares para otro equipo. La segunda es que Arizona es la única parte que se beneficiaría si un intercambio se negociara bajo términos distintos. La tercera opción sería ajustar el contrato, con la aprobación de Murray, lo que le daría a él la ventaja.

Y si Murray tiene la ventaja, su mejor jugada sería forzar a Arizona a cortarlo. En ese escenario, los Cardinals asumirían 36.8 millones, ahorrarían cerca de 6 millones este año y evitarían las garantías de 2027. Suponiendo que otro equipo no le ofrezca más que eso (una suposición razonable), Murray podría hacer lo que hizo Russell Wilson en 2024: firmar en otro lado por el mínimo, mientras el resto de la factura queda en manos de los Cardinals.

A partir de ahí, con el componente financiero resuelto, Murray podría elegir su destino en 2026 como una decisión puramente futbolística, lo cual sería lo mejor para él.

Y, en última instancia, eso es lo que creo que sucederá.

Kirk Cousins

El caso de Kirk Cousins es un poco distinto dentro del grupo de quarterbacks que podrían jugar bajo cláusulas de compensación (“offsets”) en 2026. Murray, Tagovailoa y Geno Smith podrían estar en ese grupo, como jugadores que podrían ser cortados y salir al mercado con la posibilidad de firmar por el mínimo. Y Cousins también lo estará, con los Atlanta Falcons ya habiendo anunciado que lo dejarán ir.

Pero su enfoque podría ser diferente.

El tramo que tuvo al final del año pasado, tras la lesión de Michael Penix Jr., reavivó su amor por el fútbol americano después de un periodo complicado de tres años. Salió de esa experiencia con ganas del reto de liderar a un equipo nuevamente, aunque también más curtido por todo lo anterior: desde la ruptura del tendón de Aquiles en 2023, el fiasco de la pretemporada 2024, su envío a la banca ese mismo año y la decisión de Atlanta de mantenerlo para 2025.

Así que, si bien quiere encontrar un nuevo hogar donde pueda volver a jugar, también es consciente de lo rápido que pueden cambiar las cosas. En ese sentido, todo indica que Cousins buscará un compromiso claro por parte de un equipo. No el tipo de compromiso que habría obtenido en la primera etapa de su carrera —sabe que eso ya no llegará—, sino algo que demuestre que la franquicia que lo firme lo ve como su titular.

Por eso creo que preferiría no jugar por el mínimo y dejar que los Falcons paguen el resto de su dinero garantizado este otoño. Su cifra, por cierto, es menor que la de los otros tres quarterbacks: 10 millones de dólares. No es como si se necesitaran 30 millones para cerrar un contrato. Y si consigue, digamos, 12 o 14 millones de un nuevo equipo, eso enviaría el mensaje de que planean darle la oportunidad real como titular.

Quizá sean los Minnesota Vikings. Quizá los Indianapolis Colts si algo sucede con Daniel Jones. O quizá nadie por un tiempo, y Cousins espere a que el mercado se acomode o incluso a una lesión durante el campamento de entrenamiento en verano.

Sea como sea, Cousins parece tener bastante claro qué está buscando y qué quiere evitar, y eso marcará su rumbo.

Dallas Cowboys

El mensaje de Jerry Jones a la prensa de Dallas llamó mi atención. También debería llamar la tuya. El propietario de los Cowboys, rumbo a su temporada número 38 en la NFL, fue directo el fin de semana: “Apostaría a que gastaremos más dinero en la agencia libre de lo que hemos gastado”.

Con el historial conservador de Jones en cuanto a gasto en agencia libre, es lógico mantener cierto escepticismo. Pero hay señales de un cambio de estrategia, particularmente con los intercambios del año pasado por George Pickens y Quinnen Williams, dos movimientos que enmarcaron el acuerdo de alto impacto que envió a Micah Parsons fuera de la ciudad.

¿Quién podría ayudar a Dallas? Mi impresión es que al menos explorarán la situación de Crosby. Trey Hendrickson es mayor, pero viene de temporadas consecutivas de 17.5 capturas y no costaría selecciones de Draft. Jaelan Phillips sería otra opción como edge, y estuvo con el nuevo coordinador Christian Parker el año pasado en Filadelfia. El puesto de cornerback también asoma como necesidad, con Tariq Woolen de Seattle y Alontae Taylor de New Orleans encabezando ese mercado.

Y sí, entiendo si la sensación es de “lo creeré cuando lo vea” con Jones.

Pero con un dueño de 83 años, un quarterback que tendrá 33 en el kickoff de la temporada, y un roster con estrellas ya establecidas, tendría sentido que los Cowboys operen con urgencia.

Apuntes rápidos

• Los Miami Dolphins escucharán ofertas de intercambio por varios jugadores de su roster. Creo que algunos, como De’Von Achane, podrían recibir extensiones este receso. Pero no veo a nadie totalmente intocable para un equipo que se enfocará en reconstruir vía Draft mientras absorbe el impacto salarial de la inminente salida de Tagovailoa.

• ¿Cuánto ganará el quarterback agente libre Malik Willis? Pienso que un poco más de lo que obtuvo Justin Fields el marzo pasado. Mi proyección sería dos años y 50 millones, con 35 garantizados. Pero hay varios posibles escenarios, y la disponibilidad del resto de quarterbacks influirá en su mercado.

• Los hermanos Styles, Lorenzo Jr. y Sonny, son excelentes jugadores y quizá mejores personas.

• Se comenta que el centro Tyler Linderbaum apunta a 25 millones por año en agencia libre. No creo que llegue a esa cifra, pero el hecho de que Baltimore declinara su opción de quinto año —y no lo etiquetara—, debido a que esos cálculos incluyen a todos los linieros (y se basan en lo que ganan los tackles), es lo que permite que un jugador de su nivel llegue al mercado.

• También estimo que al menos otro liniero superará los 20 millones por año: Rasheed Walker. Zion Johnson podría quedarse un par de millones por debajo, pero cerca. Eso refleja la enorme necesidad de ayuda en la línea ofensiva en toda la liga.

• Las etiquetas a Pickens y quizá a Alec Pierce podrían inflar el mercado para Rashid Shaheed, Jauan Jennings y Wan’Dale Robinson. Los tres tienen opciones reales de superar los 15 millones anuales en nuevos contratos, especialmente si los dos principales receptores quedan fuera del mercado.

• Similar al caso de Linderbaum, los linebackers Quay Walker y Devin Lloyd —ambos ex selecciones de primera ronda— eran imposibles de etiquetar por sus equipos, ya que la cifra para linebackers se basa en contratos de pass rushers. Cada uno tiene oportunidad de firmar un acuerdo importante.

• Lo que obtengan Bryan Cook y Jaylen Watson la próxima semana en agencia libre será un buen reflejo del trabajo del gerente general Brett Veach y su departamento armando la defensiva en los últimos cinco años.

• John Franklin-Myers es otro nombre a seguir. Cumplirá 30 en septiembre, pero tuvo un año sólido con los Broncos y ofrece versatilidad interior/exterior muy valiosa. Una reunión con Robert Saleh en Tennessee tendría sentido.

• Los New York Jets dejaron claro que etiquetarán a Breece Hall antes de la fecha límite del martes a las 4 p.m. ET. Eso convierte a Kenneth Walker III en el mejor corredor disponible en el mercado. Probablemente ronde los 14 millones por año. Y una vez que firme, Travis Etienne Jr. podría asegurar un buen contrato en otro destino.

Publicado originalmente en www.sportsillustrated.com el 02/03/2026, traducido al español para SI México.


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Albert Breer
ALBERT BREER

Albert Breer is a senior writer covering the NFL for Sports Illustrated, delivering the biggest stories and breaking news from across the league. He has been on the NFL beat since 2005 and joined SI in 2016. Breer began his career covering the New England Patriots for the MetroWest Daily News and the Boston Herald from 2005 to '07, then covered the Dallas Cowboys for the Dallas Morning News from 2007 to '08. He worked for The Sporting News from 2008 to '09 before returning to Massachusetts as The Boston Globe's national NFL writer in 2009. From 2010 to 2016, Breer served as a national reporter for NFL Network. In addition to his work at Sports Illustrated, Breer regularly appears on NBC Sports Boston, 98.5 The Sports Hub in Boston, FS1 with Colin Cowherd, The Rich Eisen Show and The Dan Patrick Show.  A 2002 graduate of Ohio State, Breer lives near Boston with his wife, a cardiac ICU nurse at Boston Children's Hospital, and their three children.