Ruta al Super Bowl LXI: Los Buccaneers podrían ser contendientes al título de la NFC Sur

Bienvenidos a la serie de análisis rumbo al Super Bowl LXI, en la que evaluamos las posibilidades de cada equipo de conquistar el campeonato en 2026. Analizaremos el optimismo propio del verano antes de ofrecer una dosis de realidad sobre lo que podría venir. El siguiente equipo bajo la lupa: los Buccaneers.
Tener un roster atractivo no ha sido suficiente para que los Buccaneers pasen de ser contendientes en la NFC South a un equipo con posibilidades reales de ganar el Super Bowl.
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Sobre el papel, Tampa Bay luce más fuerte que en este mismo punto del año pasado. Los Bucs utilizaron su selección de primera ronda para elegir al pass rusher Rueben Bain Jr. y firmaron al apoyador Alex Anzalone y al tackle defensivo A'Shawn Robinson. Sin embargo, el entusiasmo que generan no es el mismo que el del verano pasado, en parte por la manera en que el equipo se desplomó tras comenzar la temporada 2025 con marca de 6-2. Incluso con un roster repleto de estrellas, los Buccaneers terminaron empatados con los Panthers y los Falcons en la cima de la división. Carolina se quedó con el título de la NFC South con marca de 8-9, gracias a un mejor criterio de desempate en los enfrentamientos directos entre los tres equipos.
Además, tampoco dice mucho llegar con opciones hasta la última semana de la temporada regular en la división más débil de la NFL. La decepcionante campaña llevó a los Buccaneers a tomar decisiones difíciles, como despedir al coordinador ofensivo Josh Grizzard y al coordinador de equipos especiales Thomas McGaughey. Pero el movimiento más importante fue permitir la salida del receptor estelar Mike Evans en la agencia libre, después de 12 años con la franquicia (aunque el equipo intentó retenerlo y él quería ir a San Francisco).
Con estas decisiones, queda claro que los Buccaneers están reestructurando su plantilla, aunque eso no debe confundirse con una reconstrucción. El equipo sigue contando con profundidad y mucho talento joven, algo que el año pasado no pudo aprovechar debido a una enorme ola de lesiones. Si la suerte con las lesiones cambia, Tampa Bay podría reagruparse y dar un paso al frente gracias a todos los movimientos realizados durante la temporada baja. Los principales refuerzos son jugadores reconocidos por su intensidad sobre el campo, quizá una muestra del estilo que el entrenador Todd Bowles quiere imprimirle al equipo en 2026.
Además, el núcleo principal permanece intacto a pesar de las salidas de Evans y del esquinero Jamel Dean, quien firmó con los Steelers. Baker Mayfield, Tristan Wirfs, Vita Vea y Antoine Winfield Jr. regresan para liderar al equipo. Sin embargo, la decisión que tomen los Buccaneers respecto al contrato de Mayfield durante este verano será una señal importante sobre la confianza que el gerente general Jason Licht tiene en este grupo de jugadores a largo plazo. Si Mayfield no recibe una extensión de contrato, ésta podría convertirse en una temporada decisiva para muchas personas dentro de la organización de Tampa Bay, incluido Bowles.
Quizá la incertidumbre y los cambios drásticos eran justo lo que necesitaba un roster con mucho talento que en los últimos años había caído en cierta complacencia.
Liderazgo
Bowles podría comenzar su quinta temporada en el banquillo con el puesto en riesgo, considerando los importantes cambios que realizó en su cuerpo técnico. Sustituyó a Grizzard por Zac Robinson, exencargado de mandar las jugadas ofensivas en Atlanta, y reemplazó a McGaughey con Danny Smith, quien pasó las últimas 13 temporadas como coordinador de equipos especiales de los Steelers.
Con Robinson, Bowles vuelve a apostar por el árbol de entrenadores de Sean McVay, con la esperanza de sacar la mejor versión de Mayfield. El quarterback tuvo la mejor temporada de su carrera cuando Liam Coen fue coordinador ofensivo de los Buccaneers en 2024, antes de aceptar el puesto con los Jaguars. Coen y Robinson trabajaron juntos durante tres temporadas bajo las órdenes de McVay con los Rams.
Sin embargo, Robinson tuvo dificultades en sus dos temporadas como encargado de mandar las jugadas ofensivas de los Falcons. Aun así, podría beneficiarse de un mejor nivel por parte de Mayfield, después de haber alternado entre Kirk Cousins y Michael Penix Jr. durante las dos campañas anteriores.
Bowles espera que estos cambios en el cuerpo técnico le den más tiempo al frente del equipo en Tampa Bay, aunque las mayores interrogantes siguen estando del lado defensivo del balón. Él es quien dirige la defensa y, además, no cuenta con un coordinador defensivo en su cuerpo técnico.
La temporada pasada, los Buccaneers se desinflaron en la recta final en gran parte porque no pudieron generar presión constante sobre los quarterbacks rivales, lo que impidió que Todd Bowles fuera tan agresivo como en años anteriores con el diseño de sus jugadas.
El movimiento de roster más influyente
Ahí es donde entra en escena la selección de Rueben Bain Jr. en el Draft. Por un lado, el equipo podría haber conseguido una auténtica joya del Draft cuando el producto de Miami seguía disponible con la selección número 15 en abril. Por otro, Tampa Bay quizá estuvo más dispuesto que otros equipos a pasar por alto la falta de longitud en sus brazos debido a la enorme necesidad que tenía de reforzar la posición de pass rusher.
Los brazos de 30 7/8 pulgadas de Bain podrían representar ciertas limitaciones sobre el terreno de juego, pero puede compensar esa desventaja con su incansable motor. Está claro que Bowles quiere un equipo más físico, como lo reflejan los movimientos realizados durante esta temporada baja para reconstruir la defensa. Aun así, gran parte de las esperanzas recaen sobre Bain para que marque una diferencia desde su temporada de novato. El equipo carece de profundidad en la posición de pass rusher, a menos que Yaya Diaby finalmente dé el salto esperado en su cuarta campaña. Quizá la contratación del veterano Al-Quadin Muhammad ayude a aliviar esas preocupaciones.
Lo ideal habría sido que Bain llegara a una defensa que ya contara con un pass rusher consolidado como principal referente, lo que le habría permitido adaptarse con mayor tranquilidad al nivel profesional. Sin embargo, en el futbol colegial encontró la manera de sobresalir, registrando 9.5 capturas para Miami la temporada pasada en el camino hacia una aparición en el juego por el campeonato nacional. Aunque esta selección representó una apuesta para los Buccaneers, sin duda era un riesgo que valía la pena asumir con la esperanza de revitalizar la estancada defensa de Bowles en 2026.
Por qué este movimiento de la temporada baja funcionará (o no)
En cuanto a otra apuesta, los Buccaneers confiarán en que sus jóvenes receptores maduren rápidamente ahora que Mike Evans juega con los 49ers. Sin embargo, la decisión de dejar partir a Evans probablemente termine beneficiando al equipo, ya que los Buccaneers todavía cuentan con Chris Godwin Jr., un veterano acostumbrado a recibir una gran cantidad de pases.
Si Emeka Egbuka necesita más tiempo para adaptarse a su nuevo papel como principal objetivo de Baker Mayfield, Godwin podrá asumir una mayor carga de trabajo durante el primer cuarto de la temporada. Sin embargo, Godwin tendrá que mantenerse saludable después de disputar menos de 10 partidos en cada una de las dos temporadas anteriores. Evans también se perdió nueve encuentros la campaña pasada, y el equipo tuvo marca de 4-5 sin él.
También está Jalen McMillan, quien mostró un gran potencial como novato en 2024, pero la temporada pasada estuvo limitado a cuatro partidos debido a una importante lesión en el cuello. Tez Johnson, selección de séptima ronda en 2025, dio un paso al frente en medio de las lesiones del equipo, y además la franquicia añadió profundidad con la selección de tercera ronda de abril, Ted Hurst III.
No será sencillo reemplazar a Evans, pero Mayfield seguirá teniendo muchas opciones en el juego aéreo.
Candidato a jugador revelación: Emeka Egbuka, WR
Quizá resulte un poco extraño incluir a Emeka Egbuka como candidato a revelación después del buen nivel que mostró la temporada pasada, pero sí atravesó el clásico bajón que suelen experimentar los novatos y todavía no ha demostrado que puede desempeñarse de forma consistente como un receptor número uno.
Los Buccaneers apuestan a que dé ese salto en su segunda temporada y confían en que pueda repetir lo que mostró durante las primeras cinco semanas del año pasado, antes de que una lesión en el tendón de la corva frenara su progreso. En ese lapso, Egbuka registró dos partidos de más de 100 yardas por recepción y acumuló cinco touchdowns. Después de la Semana 5, sólo volvió a superar las 100 yardas en una ocasión y consiguió apenas un touchdown en los últimos 12 encuentros. En total, la selección de primera ronda de 2025 terminó la temporada con 63 recepciones para 938 yardas y seis touchdowns.
Las defensas rivales quizá ya descubrieron cómo contener a Emeka Egbuka después de su explosivo inicio de temporada. Ahora depende de él y de Baker Mayfield hacer los ajustes necesarios, especialmente con Mike Evans ya fuera del equipo.
La pieza que falta
De cara a septiembre, la respuesta más evidente podría ser encontrar otro pass rusher de calidad que le quite presión a Rueben Bain Jr. antes de su temporada de novato.
Sin embargo, también queda pendiente resolver la situación contractual de Mayfield. El quarterback declaró recientemente a los reporteros que pondrá fin a las negociaciones con el equipo por el resto del año si no hay un acuerdo antes del inicio del campo de entrenamiento, a finales de julio. El fin de semana, Mayfield aseguró que “es cuestión de encontrar un punto medio”.
Mayfield claramente ha superado el valor de su salario anual actual de 33.3 millones de dólares —firmó una extensión de tres años y 100 millones de dólares hace dos temporadas—, pero ahora probablemente busca un contrato con un promedio superior a los 50 millones de dólares por año, una cifra acorde con la de los quarterbacks mejor pagados de la NFL. Es un precio elevado para un quarterback que sólo ha conseguido una victoria en playoffs en sus tres temporadas como titular de los Buccaneers.
Quizá no sería mala idea dejar que Mayfield juegue el último año de su contrato y obligarlo a demostrar que realmente puede llevar a este equipo al siguiente nivel, aunque eso también podría generar una tensión innecesaria antes del inicio de la temporada. Por eso todo vuelve a la necesidad de encontrar ese punto medio. Tal vez la mejor solución sea acordar un contrato de corta duración que le garantice a Mayfield 50 millones de dólares anuales y, al mismo tiempo, le dé al equipo la flexibilidad suficiente para salir del acuerdo si los resultados siguen siendo los mismos en el futuro cercano.
Mayfield tuvo un gran inicio en la temporada 2025, pero bajó considerablemente su nivel en la recta final. Completó el 63.2% de sus pases para 3,693 yardas, con 26 touchdowns y 11 intercepciones. En 2024, completó el 71.4% de sus envíos para 4,500 yardas, 41 touchdowns y 16 intercepciones.
Panorama realista
Qué tan lejos llegue este equipo dependerá de qué tan rápido Rueben Bain Jr. pueda generar un impacto en la defensa y de si Zac Robinson logra que Baker Mayfield vuelva a jugar a un nivel digno de MVP.
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Pero es difícil confiar plenamente en este equipo después de los resultados mediocres de las últimas dos temporadas, especialmente considerando que juega en la débil NFC South. Los Buccaneers se han ganado la reputación de jugar al nivel de sus rivales divisionales. Hasta que no demuestren un verdadero instinto asesino sobre el campo, seguirán siendo únicamente contendientes dentro de la NFC South.
Aun así, este atractivo roster tiene el potencial para convertirse en mucho más que eso en 2026, siempre y cuando los cambios audaces realizados durante la temporada baja den resultado.
Publicado originalmente en www.sportsillustrated.com el 01/07/2026, traducido al español para SI México.
