Wembanyama vs Shai Gilgeous-Alexander: el duelo generacional que apenas empieza

La NBA tiene un nuevo duelo que definirá la próxima década. Victor Wembanyama y Shai Gilgeous-Alexander no juegan la misma posición, no tienen el mismo estilo y no representan el mismo tipo de jugador. Pero desde el primer día de esta temporada, cada vez que sus equipos se vieron las caras, el partido fue un evento. Y ahora que se enfrentan en las Finales del Oeste, la rivalidad tiene un escenario a la altura.
En la temporada regular se vieron cuatro veces y los Spurs ganaron tres de esos encuentros. Uno fue en la NBA Cup, donde San Antonio le cortó una racha de 16 victorias consecutivas al campeón defensor en lo que fue la primera gran señal de que este equipo joven no le tenía miedo a nadie.
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En los partidos contra Oklahoma City, los números de Wembanyama fueron los más dominantes de su temporada, con promedios cercanos a 30 puntos, 14 rebotes y 4 bloqueos. SGA fue consistente en todos los encuentros, pero los Spurs siempre encontraron la manera de ganar.
El contraste entre los dos es lo que hace tan atractiva esta rivalidad. SGA tiene 27 años, dos MVP consecutivos, un campeonato ganado el año pasado y la experiencia de haber jugado en los momentos más grandes de la liga. Es el jugador más eficiente de su generación, un escolta que promedió más de 31 puntos con 55% en tiros de campo y que no conoce lo que es una mala racha en playoffs.
Wembanyama tiene 22 años, el Defensive Player of the Year, y una combinación de habilidades que nadie en la historia de la NBA había visto antes en un solo jugador: siete pies de altura, agilidad de base, tiro de triple con pie atrás desde 30 pies y la capacidad de cambiar un partido desde la defensa sin tocar el balón. Uno es el mejor jugador del mundo en este momento. El otro podría serlo por los próximos 15 años.
Lo que pasó en el Juego 1 de las Finales del Oeste tiene un precedente histórico que la NBA ya vivió antes. En 1995, David Robinson ganó el MVP de la temporada. Hakeem Olajuwon, el ganador del año anterior, no recibió ni una mención cuando la liga le entregó el trofeo a Robinson antes del Juego 1 de las Finales del Oeste entre los Rockets y los Spurs.
Según su compañero Kenny Smith, Olajuwon se lo tomó como algo personal. "Ese es mi trofeo", le dijo en voz baja antes de salir a la cancha. Lo que vino después fue una de las series más dominantes de la historia: Olajuwon promedió 35.3 puntos, 12.5 rebotes, 5 asistencias y 4.2 bloqueos en seis partidos, humilló a Robinson en cada posesión y los Rockets eliminaron a los Spurs para ganar su segundo campeonato consecutivo.
Este año, la ceremonia del MVP de SGA se hizo en el Paycom Center antes del Juego 1 contra los Spurs, con Wembanyama en la misma cancha. El francés no ocultó lo que sintió: "Fue combustible para mí." Y luego terminó con 41 puntos, 24 rebotes y 3 bloqueos en doble tiempo extra para ganar el partido.
Lo que está en juego para cada uno le da todavía más peso a esta rivalidad. Para SGA, ganar esta serie significa consolidarse como el mejor jugador del mundo y defender el campeonato, algo que ningún equipo ha logrado desde los Warriors en 2017 y 2018. Para Wembanyama, eliminar al campeón defensor en sus primeras Finales de Conferencia lo convertiría en el protagonista más joven de un momento así en décadas.
Uno defiende su legado. El otro construye el suyo. Y los dos tienen al jugador que puede decidir la serie por su cuenta en cualquier noche. Esta rivalidad acaba de empezar y ya es la más atractiva de la NBA.
