De entrenar en una jaula casera a ser MVP y campeón del Caribe, la historia de Leo Heras

Descartado al inicio de la temporada y entrenando en casa, Leo Heras protagonizó una de las mayores historias de redención del beisbol mexicano.
Leo Heras protagonizó una de las mejores campañas en la Liga ARCO Mexicana del Pacífico
Leo Heras protagonizó una de las mejores campañas en la Liga ARCO Mexicana del Pacífico / Serie del Caribe

El beisbol, como la vida misma, suele ser un deporte de segundas oportunidades, pero pocas veces la narrativa de la redención es tan nítida y conmovedora como la que protagonizó Leo Heras en la temporada 2025-2026 del beisbol invernal

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Para el mundo, es "El Niño", un veterano de mil batallas; para la historia del beisbol mexicano, es ahora el hombre que transformó el silencio de una jaula de bateo improvisada en el rugido de un estadio lleno que lo aclamó como el Jugador Más Valioso y campeón del Caribe.

La historia del resurgimiento de Heras empezó con incertidumbre absoluta en Tecate, Baja California. Al inicio de la temporada de la Liga ARCO Mexicana del Pacífico, el panorama para el jardinero de 35 años era desolador. 

Por primera vez en casi dos décadas de carrera, el teléfono no sonaba con la urgencia de otros años. Los Águilas de Mexicali, dueños de sus derechos, habían decidido que no había espacio para él en el roster inaugural. En sus propias palabras, se encontró "sin trabajo y sin saber qué hacer", contemplando seriamente que el crepúsculo de su trayectoria había llegado antes de lo previsto.

Durante tres meses, mientras el resto de la liga se ponía en forma en los campos de entrenamiento profesionales, Heras trabajaba en una jaula de bateo que su padre le construyó en casa. 

Fue en ese laboratorio doméstico donde ocurrió la metamorfosis técnica. Su padre detectó que, en los últimos cinco o seis años, Leo había adoptado una postura demasiado erguida al batear, lo que mermaba su explosividad. Juntos, decidieron volver al origen: una postura más abierta y agachada, la misma que utilizaba cuando debutó como un joven imberbe.

Este ajuste mecánico vino acompañado de una renovación espiritual y personal. Heras admitió públicamente que este periodo de introspección le permitió abandonar hábitos y "vicios" que no sumaban a su carrera, poniendo su futuro en manos de su fe. 

La combinación de disciplina física y paz mental preparó el terreno para lo que vendría. El 28 de octubre de 2025, los Algodoneros de Guasave, necesitados de un revulsivo, gestionaron su préstamo. Así regresó Heras a Guasave, el equipo donde debutó en 2010.

Lo que siguió fue una de las campañas más inverosímiles y dominantes de las que se tenga registro reciente. Heras se ganó un lugar en el roster y se convirtió en el epicentro de la ofensiva sinaloense. 

Con una consistencia asombrosa, cerró la temporada regular con un promedio de bateo de .302 y, contra todo pronóstico para un jugador de su perfil, lideró la liga en cuadrangulares con 14 tablazos. Su OPS de 1.068 fue el testimonio estadístico de un dominio absoluto sobre el pitcheo rival.

Sin embargo, el momento que grabó su nombre en el mármol de la inmortalidad ocurrió la noche del 26 de diciembre de 2025. 

Con un batazo que recorrió los callejones del estadio, Heras conectó su triple número 41 de por vida, superando la marca histórica del legendario Matías "El Coyote" Carrillo. El triple —un batazo que exige potencia, precisión y la velocidad de un joven— fue conquistado por un veterano que tres meses antes no tenía equipo

El reconocimiento no tardó en llegar. El 18 de enero de 2026, la liga anunció que Leonardo Heras era el ganador del Trofeo Héctor Espino como el Jugador Más Valioso de la Temporada 2025-2026. Heras se convirtió en el primer jugador de los Algodoneros en recibir este honor en casi dos décadas.

Tras la eliminación de Guasave en la postemporada, Heras fue llamado como refuerzo por los Charros de Jalisco para representar a México en la Serie del Caribe 2026

En la semifinal contra los Cangrejeros de Santurce de Puerto Rico, con el marcador empatado y la presión de una nación sobre los hombros, Heras conectó un sencillo productor de dos carreras en la séptima entrada que sentenció el pase a la final. Fue una actuación perfecta: bateó de 3-3 en la noche más importante para el beisbol nacional en diez años.

La final fue el epílogo perfecto. En un duelo fratricida contra los Tomateros de Culiacán, Heras mostró su temple de veterano al negociar un pasaporte estratégico en la décima entrada que congestionó las bases, preparando el terreno para el error del pitcheo rival que le daría a México el campeonato tras una sequía de una década. 

Pasar de ser un jugador descartado por su organización original a ser el monarca estadístico de la liga y figura central de un título internacional es una proeza que desafía las convenciones del deporte profesional. Su temporada 2025-2026 quedará como un manual de la persistencia, un recordatorio de que nada está dicho hasta que cae el out 27.  Y a Leo Heras, por lo visto, todavía le queda mucho beisbol por regalar.


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Alejandra González Centeno
ALEJANDRA GONZÁLEZ CENTENO

Reportera y creadora de contenido en Sports Illustrated México.