El conflicto de las aseguradores que sacude al Clásico Mundial de Beisbol 2026

La preparación para el Clásico Mundial de Beisbol 2026 ha estado marcada por una complejidad administrativa sin precedentes, que ha girado en torno a las pólizas de seguro de los jugadores.
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La estructura del torneo, co-propiedad de Major League Baseball y la Asociación de Jugadores de Grandes Ligas, exige que cada atleta en el roster de 40 de una organización de MLB cuente con una cobertura que garantice su contrato en caso de lesión.
Sin embargo, el aparente endurecimiento de los criterios de la aseguradora National Financial Partners ha generado una ola de bajas que afecta desproporcionadamente a selecciones como Puerto Rico y Venezuela.
El seguro del WBC está diseñado para proteger financieramente a los equipos de MLB. Si un jugador se lesiona durante el torneo y pierde tiempo de la temporada regular, la aseguradora reembolsa al club el salario prorrateado correspondiente. Estas pólizas cubren hasta dos años de salario para jugadores de posición y hasta cuatro años para lanzadores.
Tras las costosas lesiones de Edwin Díaz —quien perdió toda la temporada 2023— y José Altuve en la edición anterior, la aseguradora ha adoptado una postura más rigurosa hacia ciertos perfiles de riesgo.
La severidad de los criterios no puede entenderse sin este precedente. La lesión de Díaz, por ejemplo —quien sufrió una rotura del tendón rotuliano mientras celebraba una victoria de Puerto Rico— le costó a los Mets de Nueva York toda la temporada de su cerrador estrella y obligó a la aseguradora a cubrir un salario de $17.25$ millones de dólares.
Edwin Diaz appears to have suffered an injury during Puerto Rico's celebration pic.twitter.com/G9Md6SBrEj
— FOX Sports: MLB (@MLBONFOX) March 16, 2023
La aseguradora establece ciertos criterios que, de cumplirse, pueden llevar a que un jugador sea considerado no asegurable. Haber acumulado 60 días o más en la lista de lesionados durante la temporada anterior; permanecer en la lista de lesionados al 31 de agosto o en una fecha previa al inicio del torneo; o no haber participado en al menos dos de los últimos tres juegos de su equipo en la temporada regular por razones físicas son algunos de los parámetros, según Alden González de ESPN.
Además, para 2026 se introdujo una cláusula de edad, los contratos de jugadores de 37 años o más no pueden ser asegurados, informaron Ken Rosenthal y Evan Drellich de The Athletic.
Esta norma ha tenido un impacto devastador en la veteranía de las selecciones latinoamericanas, con el caso de Miguel Rojas como el uno de los más emblemáticos; a pesar de tener una temporada saludable con los Dodgers, su cumpleaños en febrero lo dejó fuera de la protección de seguro y, por ende, fuera del roster de Venezuela.
José Altuve, uno de los mejores y más consistentes peloteros venezolanos de la actualidad en las Grandes Ligas, tampoco fue asegurado. El histórico segunda base de los Astros quedó fuera del proceso debido a su historial reciente de lesiones.
Puerto Rico, por otro lado, que ha perdido a figuras sus figuras clave, ha sido quizás la federación más golpeada por este sistema.
Francisco Lindor, el campocorto estrella del conjunto boricua y los Mets de New York es uno de ellos. A pesar de jugar 160 partidos en 2025, se le denegó el seguro por una cirugía de limpieza en el codo realizada en octubre de 2025. El protocolo de NFP marca cualquier cirugía postemporada como una exclusión automática.
Carlos Correa, infielder titular de los Astros de Houston, también fue considerado como no asegurable. Su historial médico de largo plazo —lesiones en el tobillo y la espalda— fue el factor determinante. Aunque Correa se siente apto para jugar, las aseguradoras basan su decisión en las resonancias magnéticas, que muestran daños preexistentes que los equipos no están dispuestos a asumir sin respaldo.
Ante las bajas masivas, el artista Bad Bunny, a través de su agencia Rimas Sports, intentó financiar privadamente los seguros de Correa y Lindor.
La oferta fue rechazada por la MLB, los equipos y el agente Scott Boras por tres razones principales. La primera es que la aseguradora propuesta por el entorno del artista no estaba certificada por la MLB y tenía reportes previos de impagos a jugadores.
También existía un riesgo contractual. Boras advirtió a Correa que aceptar una póliza no validada por el equipo ponía en riesgo su contrato de $200 millones; si se lesionaba y la aseguradora de Bad Bunny no pagaba, los Astros podrían intentar anular el acuerdo.
Por otro lado, Rimas Sports tiene un litigio activo con la MLBPA tras ser sancionada por violaciones al reglamento de agentes en 2024, lo que bloqueó cualquier acuerdo de colaboración.
La aprobación de Aaron Judge para representar a Team USA ha generado una ola de críticas y suspicacias, especialmente cuando se compara con los casos de Lindor o Correa. Judge, poseedor del contrato más lucrativo para un jugador de posición en la historia de los Yankees, tiene un historial de lesiones que podría considerarse hasta crónico en términos prácticos, ya que ha perdido una cantidad significativa de juegos por problemas en el oblicuo, la muñeca y el hombro a lo largo de su carrera.
Sin embargo, la clave técnica para la aprobación de Judge reside en la interpretación estricta de los tiempos de recuperación en 2025.
Aunque Judge sufrió una distensión en el flexor del codo derecho en julio de 2025, solo perdió 10 días de acción antes de regresar como bateador designado. Al no haber acumulado 60 días en la lista de lesionados durante toda la campaña y, crucialmente, al haber evitado cualquier intervención quirúrgica al finalizar la temporada, Judge no disparó ninguno de los criterios automáticos de exclusión de NFP.
Jugadores como Rojas han cuestionado abiertamente por qué estas complicaciones parecen afectar desproporcionadamente a los países de América Latina mientras que las nóminas de Estados Unidos y Japón parecen navegar el proceso con mayor facilidad.
Si bien el caso de Clayton Kershaw en 2023 —denegado por problemas de espalda— sirve como contraejemplo de que el sistema también afecta a estadounidenses, su regreso en 2026 se facilita porque ya no tiene un contrato de MLB vigente que requiera seguro, lo que elimina el obstáculo financiero.
Este desequilibrio ha llevado a sugerir que el proceso de discreción de la compañía mencionado en los protocolos internos de NFP podría estar influenciado por la profundidad del mercado y el valor mediático de ciertos jugadores para el torneo, una acusación que la MLB y la MLBPA han negado reiteradamente, atribuyendo todo a criterios puramente actuariales.
El impacto en la calidad del torneo es innegable.
Puerto Rico, tradicionalmente un contendiente a la final, se ha visto obligado a recurrir a jugadores de niveles de liga menor o ligas independientes que, al tener salarios insignificantes o no garantizados por MLB, son fácilmente asegurables o no requieren seguro alguno.
Esta situación llevó incluso a la Federación de Beisbol de Puerto Rico a amenazar con la retirada del torneo si no se revisan las condiciones de igualdad competitiva, argumentando que el sistema actual favorece descaradamente a algunas selecciones.
El problema de los seguros en el WBC 2026 es el resultado de una convergencia desafortunada de factores: la traumática experiencia financiera de las lesiones de 2023, la implementación de criterios actuariales rígidos y automáticos, y la incapacidad de las estructuras de poder del beisbol para aceptar soluciones financieras heterodoxas provenientes de figuras externas.
Ahora el beisbol se encuentra en una encrucijada donde debe decidir si su prioridad es la verdadera internacionalización del deporte o la inmunidad financiera de sus propietarios.
