La debacle de los Mets y la resurrección de los Guardians: el drama y el milagro de los Playoffs MLB 2025

Cada otoño, las Grandes Ligas revelan sus contrastes más crudos. El beisbol, tan propenso a la estadística minuciosa y cálculo frío, siempre logra encontrar en la postemporada un escenario de donde emergen las paradojas: equipos que parecen invencibles se derrumban en el tramo decisivo, mientras otros resurgen desde la penumbra con una fuerza inesperada.
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La temporada 2025 quedará marcada por dos relatos contrapuestos que sintetizan esta dualidad: la debacle de los New York Mets y la milagrosa resurrección de los Cleveland Guardians.
We’re going to have some fun with @Sports this Postseason!
— MLB (@MLB) September 29, 2025
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Whoever has the best bracket at the end of the Postseason will get a special shoutout… pic.twitter.com/aCDPyNIaLz
De un lado, el desplome de una franquicia que invirtió cifras astronómicas para alcanzar la gloria, pero terminó hundida en la frustración. Del otro, el improbable ascenso de un club modesto que se levantó de un abismo casi insalvable para conquistar un título divisional.
El fracaso del capital: los Mets de Steve Cohen
Con una nómina de más de 342 millones de dólares —la segunda más alta de la liga solo después de los Dodgers— la organización confió en su estilo top heavy, que concentró el dinero en un puñado de super estrellas ofensivas y un par de firmas de alto valor.
Entre los jugadores mejor pagados se encontraban Juan Soto, con un salario de $61millones de dólares, Francisco Lindor con $34 millones, Pete Alonso con $30 millones, Edwin Díaz con $21 millones y Sean Manaea con $25.
El equipo confió en que sus estrellas cubrirían cualquier fisura. En junio, todo parecía alinearse: con un récord de 45 victorias y 24 derrotas, New York ostentaba la mejor marca de la MLB.
The New York Mets have been eliminated from playoff contention on the final day of the regular season. pic.twitter.com/GzuDMiX10a
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Pero la montaña rusa comenzó a descender sin frenos. En los 93 juegos siguientes, el equipo jugó como uno de los peores de la liga. El derrumbe se hizo más evidente en septiembre, cuando el pitcheo se desplomó hasta exponer la fragilidad estructural. Los Mets cerraron el año con un ERA colectivo de 4.05, el número 18 en la liga, un contraste brutal frente a la ofensiva, que terminó novena en carreras anotadas.
El último día de la temporada, la derrota ante Miami 4-0 —donde la rotación estaba tan agotada que el manager tuvo que utilizar cinco lanzadores en los primeros cuatro innings, e incluso su cerrador estelar, Edwin Díaz, tuvo que aparecer en el quinto inning— y la pérdida del Wild Card frente a Cincinnati sellaron el epitafio: un colapso que ningún bate podía maquillar.
Las causas fueron múltiples, pero todas remiten al mismo eje: la rotación. Kodai Senga quedó fuera por una lesión en el tendón de la corva; Griffin Canning sufrió un desgarro en el tendón de aquiles y Tylor Megill se sometió a una cirugía Tommy John. Montas, fichado como estabilizador, apenas aportó 38 innings antes de otra cirugía de codo.
La pérdida de Senga y Canning, combinada con el fracaso de Montas, forzó a los lanzadores restantes a asumir cargas de trabajo excesivas o roles para los que no estaban preparados.
Thank you, Mets fans, for the support all season 🧡💙 #LGM pic.twitter.com/aMf8X7xJji
— New York Mets (@Mets) September 29, 2025
Los brazos sanos, como David Peterson y Clay Holmes, se desmoronaron en la segunda mitad por fatiga acumulada. La caída de Peterson fue dramática, pasando de una efectividad de 3.06 en la primera mitad a 6.43 en la segunda mitad. Holmes también mostró un declive, con su porcentaje de carreras limpias subiendo de 3.31 a 3.98.
La crisis de pitcheo fue tan grave que la organización recurrió a su sistema de granjas de manera forzada: lo que empezó como una rotación aceptable se convirtió en un mosaico improvisado con novatos sin experiencia consolidada — como Nolan McLean, Brandon Sproat, Jonah Tong— obligados a abrir en plena recta final.
Si bien Nolan McLean mostró potencial, esta dependencia de la inexperiencia en la recta final fue una respuesta de emergencia a un fallo organizacional, no una estrategia de desarrollo planificada
La fecha límite de cambios del 31 de julio, en teoría una oportunidad para corregir el rumbo, se convirtió en símbolo de indecisión. Los Mets sumaron piezas menores, como Cedric Mullins y Gregory Soto, pero no aseguraron el abridor que necesitaban con urgencia. En retrospectiva, la omisión parece negligencia: con semejante inversión, no reforzar la rotación equivalió a resignarse a que el talento ofensivo bastaría. Y no bastó.
A la falta de playoffs se suman los 79 millones de impuesto de lujo que deberán pagar por su nómina, una sangría financiera que agrava la presión sobre una gerencia obligada a replantearse 2026.
Pete Alonso announced that he will be opting out of his contract and become a free agent this offseason pic.twitter.com/HsH2Zz6GBE
— FOX Sports: MLB (@MLBONFOX) September 28, 2025
La campaña 2025 de los New York Mets quedó como ejemplo de cómo un gasto desmedido, mal distribuido y sin respaldo suficiente en la estructura del equipo, puede desembocar en un fracaso deportivo y económico de gran magnitud. La ausencia de profundidad en el pitcheo, que colapsó en el tramo decisivo, dejó en evidencia las fallas de planificación de la directiva y terminó costándoles un lugar en los playoffs.
El proyecto Cohen, construido sobre la premisa de que el dinero compra resultados inmediatos, chocó de frente con la crudeza del beisbol: sin profundidad, el capital es un gigante con pies de barro.
La cenicienta de Cleveland: los Guardians de Stephen Vogt
Los Cleveland Guardians comenzaron el 2025 como un equipo con aspiraciones limitadas. Con una de las nóminas más bajas de la liga —poco más de $100 millones de dólares— y una ofensiva anémica —29 en promedio de bateo, 27 en carreras anotadas en 2024—, nadie los veía como contendientes serios. Pero en el beisbol, la temporada larga ofrece segundas oportunidades a quienes saben resistir.
A mediados de julio, Cleveland estaba 15.5 juegos detrás de Detroit en la División Central. Las proyecciones de playoff les daban un 2% de probabilidad. Encadenaron incluso dos rachas fatales: diez derrotas consecutivas en junio-julio y un 1-9 en agosto. Lo lógico, como señaló Vogt, habría sido "bajar la cabeza y terminar la temporada”.
For the second year in a row, the American League Central runs through Cleveland.#GuardsBall pic.twitter.com/m0g0ezknfB
— Cleveland Guardians (@CleGuardians) September 28, 2025
Y sin embargo, ocurrió lo contrario.
La clave fue el pitcheo. Pese al traspaso de Shane Bieber antes de la fecha límite de cambios, el staff de abridores jóvenes, con Gavin Williams y Tanner Bibee como pilares, sostuvo al equipo con una efectividad de 3.70, cuarta mejor de la MLB.
El bullpen, a pesar de perder a Emmanuel Clase por una licencia derivada de una investigación de apuestas, se mantuvo funcional gracias a la emergencia de relevistas de granjas y a la disciplina colectiva.
Another step towards our goal.#GuardsBall pic.twitter.com/vKYhyBQDNA
— Cleveland Guardians (@CleGuardians) September 29, 2025
La estructura de la ofensiva dependía de su núcleo de estrellas, José Ramírez y Steven Kwan y de una cohorte de jugadores jóvenes en posiciones clave, incluyendo a Kyle Manzardo, Brayan Rocchio, Bo Naylor y lanzadores como Cade Smith y Gavin Williams.
Aún así, la ofensiva fue consistentemente una de las peores de la Liga —número 29 en promedio de bateo y 27 en carreras anotadas—. Aparte de Ramírez y Kwan —quienes batearon un combinado de .300 con .818 de OPS—, el resto de la ofensiva bateó solo .203 con un .615 de OPS.
El éxito de los Guardians fue, por lo tanto, una victoria de la gestión de pitcheo y la defensa sobre la producción ofensiva.
CLEVELAND IS READY FOR THE #POSTSEASON! pic.twitter.com/0eLKitf5Zy
— MLB (@MLB) September 28, 2025
Y todo, por supuesto, operado por el gran factor diferencial: Stephen Vogt. El mánager, premiado ya en 2024, se convirtió en un ancla emocional. El ex catcher, supo leer los momentos de un roster joven, manteniendo la calma en las tormentas y convenciendo al grupo de que la temporada aún podía rescatarse. Su lema de “un día a la vez” se volvió mantra en un clubhouse que nunca dejó de competir.
Paradójicamente, la fecha límite de cambios —que pudo haber significado una liquidación— terminó reforzando indirectamente al equipo. La suspensión de Clase impidió que Cleveland lo cambiara por otros prospectos, lo que evitó desmantelar un bullpen que luego resultó vital. Al mismo tiempo, debutaron jóvenes como C.J. Kayfus y avanzaron figuras como Travis Bazzana en ligas menores, piezas que apuntalan la sostenibilidad del proyecto.
Magical? Yes. Historical? Also yes.#GuardsBall pic.twitter.com/9kmHt0nS61
— Cleveland Guardians (@CleGuardians) September 28, 2025
El resultado fue una remontada histórica: de la irrelevancia a Campeones de la División Central de la Liga Americana.
En la era de los algoritmos, las proyecciones y las nóminas infladas, la esencia del juego permanece intacta: 27 outs diarios, un margen ínfimo entre la gloria y el desastre, y la certeza de que en el beisol siempre habrá espacio para lo inesperado.
