La despedida de Clayton Kershaw en Los Ángeles y una curva capaz de detener el tiempo

Después de 18 temporadas, el zurdo se subió por última vez al montículo del Dodger Stadium en el juego 162 de la temporada. El bronce lo espera en Cooperstown.
Clayton Kershaw tendrá esta noche su última apertura de temporada regular en el Dodger Stadium
Clayton Kershaw tendrá esta noche su última apertura de temporada regular en el Dodger Stadium / Getty Images

La curva de doce a seis de Clayton Kershaw tiene el poder de detener el reloj. El pitcheo más emblemático del zurdo es una manecilla que cae verticalmente sin remedio desde las 12 del día hasta las 6 de la tarde. Durante años, esa curva mantuvo vivo el tiempo de los Dodgers, lo detuvo y lo aceleró a su voluntad. 

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Este domingo, en el último día de la temporada regular 2025 de MLB, Kershaw se se subió por última vez al montículo del Dodger Stadium, y su curva descendió vertiginosa de nuevo y engañó a otro bateador; pero esta vez se detuvo, por fin, el reloj de una era. 

El 7 de septiembre de 2008, el destino decidió trastocar los planes. El calendario prometía un duelo de maestros: Greg Maddux contra Randy Johnson. Lo que recibió la multitud fue otra cosa. En el lugar de Maddux apareció un chico de veinte años con rizos rebeldes y mirada tímida, Clayton Kershaw. Del otro lado, en lugar de Johnson, un joven derecho de Arizona: Max Scherzer

Nadie lo sabía entonces, pero ese improvisado duelo de novatos sería la primera página de una rivalidad que se extendería durante más de una década y que marcaría a toda una generación. Kershaw duró apenas cuatro entradas, concedió tres carreras y dejó el juego en desventaja. Scherzer lo superó con once ponches. El marcador fue anecdótico. Lo importante era otra cosa: en esas curvas desbocadas que todavía no obedecían del todo, estaba latiendo el futuro. Aquella tarde, los Dodgers presentaron a su nuevo heredero.

Lo que convirtió a Kershaw en leyenda no fue la velocidad de su recta, aunque su brazo la sostenía con autoridad, sino la curva. Ese lanzamiento descendente que parecía caer desde el cielo como un martillo invisible. Vin Scully, guardián de la memoria del equipo, la bautizó como: “Public enemy number one”. 

Kershaw, uno de los mejores lanzadores en la historia de los Dodgers
Kershaw, uno de los mejores lanzadores en la historia de los Dodgers / Getty Images

A lo largo de los años, la curva fue su firma. No hubo bateador que no temiera verla venir; e incluso sabiendo que caería, no podían tocarla. La belleza más despiadada hecha lanzamiento.

Entre 2011 y 2017, Clayton Kershaw gobernó el béisbol con la contundencia de un monarca absoluto. Tres premios Cy Young —2011, 2013, 2014— y un premio al Jugador Más Valioso en 2014 certificaron lo que todos ya sabían: era el mejor lanzador de su generación

Ese mismo 2014 fue su apoteosis: 21 victorias, efectividad de 1.77, 239 ponches, seis juegos completos y un No-Hitter que rozó la perfección. Contra los Rockies, Kershaw lanzó un juegazo sin hits ni carreras con 15 ponches. Solo un error defensivo de Hanley Ramirez impidió que fuera perfecto, pero la perfección estaba ahí. 

El zurdo, durante su primera temporada con los Dodgers
El zurdo, durante su primera temporada con los Dodgers / Getty Image

Sus números desafían la imaginación: efectividad de 2.54 en 18 temporadas, más de 3,000 ponches, 222 victorias, 11 Juegos de Estrellas. Cinco títulos de efectividad. Más allá de los números, era la sensación de inevitabilidad lo que marcó su era: hubo una época en la que, cuando Clayton subía a la loma, en que los Dodgers ya estaban un paso más cerca de ganar.

Pero incluso los dioses tienen grietas. Para Kershaw se llamaba octubre. Sus 13 victorias y 13 derrotas en postemporada, con efectividad de 4.49, se convirtieron en material de crítica y en bandera para sus detractores: los Dodgers eran incapaces de ganar porque su as se encogía en los momentos cruciales. 

En junio de 2014 Clayton Kershaw lanzó un No-Hitter de 15 ponches ante los Rockies de Colorado
En junio de 2014 Clayton Kershaw lanzó un No-Hitter de 15 ponches ante los Rockies de Colorado / Getty Images

Y, sin embargo, esa fragilidad también lo volvió humano. Ninguna leyenda está completa sin sus sombras. El destino quiso que la redención llegara en 2020, en la temporada más extraña de la historia gracias a la pandemia del COVID-19. Ese año de estadios vacíos y una temporada regular de 60 juegos, Kershaw fue distinto: cuatro victorias, efectividad de 2.93 en octubre, un recital de trece ponches frente a Milwaukee. Y al final, por fin, el campeonato de Serie Mundial. El anillo que lo absolvió.

Hoy, a los 37 años, Clayton Kershaw deja el beisbol con todo en orden. Es el líder histórico de los Dodgers en victorias y ponches, un futuro miembro del Salón de la Fama sin discusión. 

Ha compartido ya la mesa de los inmortales de la franquicia junto a Sandy Koufax, Don Drysdale y Fernando Valenzuela. Su nombre quedará inscrito en la mitología azul de Chávez Ravine. Este domingo, después de que Freddie Freeman entró al campo para pedirle la bola el Dodger Stadium, los fanáticos le dieron una ovación de pie, para agradecer 18 años de fidelidad y arte desde la loma. 

Clayton Kershaw levanta el trofeo de su primera Serie Mundial de MLB en 2020
Clayton Kershaw levanta el trofeo de su primera Serie Mundial de MLB en 2020 / Getty Images

Hace 17 años, Maddux dio paso a Kershaw. Kershaw cede ahora el testigo a una generación que lo imita, que lo estudia, que sueña con reproducir esa curva de doce a seis que, durante dos décadas, detuvo el reloj.

En Los Ángeles quedará la memoria imborrable de sus hazañas; en Cooperstown lo espera el bronce. 


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Alejandra González Centeno
ALEJANDRA GONZÁLEZ CENTENO

Reportera y creadora de contenido en Sports Illustrated México.