De 2022 a 2025: la metamorfosis de los Marineros de Seattle y Andrés Muñoz

En tres años, Andrés Muñoz pasó de ser un brazo joven dominado por la adrenalina a consolidarse como uno de los mejores cerradores de la Liga Americana.
Andrés Muñoz fue uno de los lanzadores clave para que los Marineros aseguraran el Campeonato Divisional este 2025
Andrés Muñoz fue uno de los lanzadores clave para que los Marineros aseguraran el Campeonato Divisional este 2025 / Getty Images

Andrés Muñoz ya no es el mismo lanzador de 2022, aquel joven imberbe que por primera vez lanzaba en el fuego de los playoffs de MLB sin un manual de instrucciones. 

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Y los Mariners tampoco son el mismo equipo. En aquel octubre, Seattle apenas reaparecía en los la postemporada de las Grandes Ligas después de dos décadas de ausencia, la primera vez desde la histórica campaña de 2001, cuando ganaron 116 juegos y establecieron un récord todavía vigente en la franquicia. 

Tres años después, el derecho sinaloense llega a octubre como cerrador consolidado en la temporada más brillante de su corta carrera.

La comparación no es menor. En 2022, Muñoz vivió una de sus mejores temporadas, con un papel estelar en la remontada histórica de Seattle ante los Blue Jays de Toronto, durante la Serie de Comodín de la Liga Americana

El de Muñoz era entonces —y todavía es—  un brazo intimidante, con rectas que cruzaban las 100 millas, pero sin un plan propio más allá de seguir la señal de su receptor. “En el 22 no tenía tanta experiencia para controlar el juego, controlar las emociones. Era enojarme e ir para allá con todo”, recuerda hoy. “Ni siquiera tenía un propósito en sí en cómo tirar”.

En 2025, el escenario es distinto. Muñoz cerró la temporada con 38 salvamentos y efectividad de 1.73, con 83 ponches en 62.1 entradas lanzadas, cifras que lo colocan entre los tres mejores relevistas de la Liga Americana

Pero lo más relevante no está en las estadísticas sino en el cambio de enfoque. “Lo que ha cambiado ha sido que ya puedo manejar un poquito el juego. A veces salen las ideas de mí, de cómo engañar al bateador en vez de dejárselo todo al catcher. Yo creo que la parte mental es la que ha cambiado mucho”, admite. Esa evolución lo ha convertido en un lanzador con más recursos, menos dependiente de la fuerza bruta y más capaz de ajustar sobre la marcha.

El aspecto físico también forma parte de la transformación. En 2022, Muñoz confiesa que se sentía fatigado en el tramo final de la temporada, aunque se mantenía en pie gracias a la inercia y la adrenalina de los juegos de octubre. 

En 2025 asegura que llega a la postemporada con el brazo "no tan cansado", sin molestias y con la recuperación que le ofrecieron los cinco días de descanso antes de playoffs, gracias a que los Marineros aseguraron su lugar directamente en la Serie Divisional como segundos sembrados del nuevo circuito. 

“Recuerdo ese año en 2022 que me sentía muy cansado, pero aún así seguía con la fuerza para seguir dándolo todo. Ahorita me siento muy bien”, explica. En un rol tan exigente como el del cerrador, ese matiz puede marcar la diferencia entre resistir la presión o sucumbir ante ella.

El cambio de Muñoz corre en paralelo al de los Mariners

En 2022, la simple clasificación fue celebrada como un acontecimiento extraordinario, el fin de una sequía de 21 años sin postemporada. Seattle era entonces un equipo joven, prometedor, pero aún lejos de los estándares de los grandes contendientes. Houston dominaba la división con un ciclo que parecía interminable. Tres años después, el panorama se ha invertido: los Mariners conquistaron la División Oeste de la Liga Americana en 2025, desplazando a los Astros y presentándose como aspirantes serios al título.

El roster también refleja esa madurez. Julio Rodríguez dejó de ser la novedad para convertirse en la estrella ofensiva del equipo. La rotación, encabezada por brazos sólidos —como el de Luis Castillo y Logan Gilbert— y respaldada por un bullpen profundo, sostiene el proyecto. Y en esa estructura, Muñoz es la pieza encargada de sellar el trabajo colectivo. 

La clave, dice, ha estado en no perseguir la perfección sino en sostener lo que ya funciona. 

“No tratar de hacer de más. Muchas veces, en ese ambiente te llega un poquito más la adrenalina y uno piensa que debe hacer más de la cuenta para poder salir de esas situaciones. Y no, simplemente es lo mismo: es una temporada regular, pero con más presión, es lo único que hay. Me recuerdo en la serie contra Houston que tiré todos los juegos, y ahí yo quería hacer más de la cuenta”, confiesa.  En su peor salida contra los Astros, Muñoz lanzó 1.0 entradas en las que permitió un jonrón, dos carreras y 3 imparables. 

Esa mirada pragmática contrasta con el Muñoz de 2022, cuando intentaba forzar cada lanzamiento y hacía de la furia su único recurso para imponerse.

El gran reto, claro, está en validar esa transformación en octubre. La temporada regular lo mostró como un cerrador dominante; la postemporada pondrá a prueba su capacidad de trasladar esa solidez a los escenarios más tensos. Lo mismo ocurre con Seattle: ya no basta con haber ganado la división, ahora deben demostrar que su madurez alcanza para enfrentar a equipos curtidos en playoffs.

El Andrés de 2022 ya no existe; tampoco el Seattle que celebraba con euforia simplemente llegar. Ambos han cambiado. Y ahora buscan que ese cambio se traduzca en lo único que da sentido a octubre: ganar.


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Alejandra González Centeno
ALEJANDRA GONZÁLEZ CENTENO

Reportera y creadora de contenido en Sports Illustrated México.