La rebelión de los postergados: las historias de los cuartos de final del Clásico Mundial 2026

Italia avanzó invicta a semifinales y Venezuela derribó al campeón Japón en unos cuartos de final que cambiaron el mapa del torneo.
Un cuadrangular clave de Wilyer Abreu, la estrella de los Red Sox de Boston, le dio a Venezuela el pase a las semifinales del WBC
Un cuadrangular clave de Wilyer Abreu, la estrella de los Red Sox de Boston, le dio a Venezuela el pase a las semifinales del WBC / Getty Images

La sexta edición del Clásico Mundial 2026 ha desembocado en una metamorfosis absoluta del orden jerárquico de las grandes potencias del beisbol internacional

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Los equipos que antes eran una especie de estructura inamovible —dominada por la rigidez táctica de las potencias asiáticas y el despliegue de fuerza de los colosos norteamericanos— han sucumbido ahora ante una insurgencia deportiva sin precedentes. 

Los cuartos de final de WBC fueron el escenario de la abdicación de los Samurai Japan, defensores del título y paradigma de la perfección técnica de la pelota, y de la eclosión de Italia, un país cuya relación con el diamante ha pasado de ser una especie de idilio periférico a una realidad en las semifinales.  

A continuación, desglosamos las dos epopeyas que han redefinido el torneo: el milagro espresso de la Azzurri y la demolición del imperio nipón a manos de la "Vinotinto".

El milagro de la Azzurra 

Si alguien hubiese predicho, antes del primer lanzamiento en Houston, que la selección nacional de beisbol de Italia alcanzaría las semifinales con un registro inmaculado de cinco victorias y cero derrotas, habría sido tildado de visionario o de insensato. 

Italia llegó al torneo con una probabilidad de victoria de +8000 —la de USA, el gran favorito, era de –110— una cifra que subrayaba su estatus de caballo negro en un grupo que compartía con potencias como Estados Unidos y México. Sin embargo, bajo la dirección estratégica de Francisco Cervelli, el conjunto europeo ha cincelado una trayectoria brillante. 

El partido de cuartos de final contra Puerto Rico fue una exhibición de esto, ante un Daikin Park que era un hervidero de pasión boricua. 

Italia llega ahora a Miami, con sus traje Armani y música de Andrea Bocelli 

El eje gravitacional de esta revolución es, indiscutiblemente, Vinnie Pasquantino. El inicialista de los Kansas City Royals ha dejado de ser un jugador de élite en la MLB para convertirse en un ícono italiano. Su actuación en la fase de grupos contra México fue un hito histórico. Pasquantino se convirtió en el primer jugador del WBC en conectar tres cuadrangulares en un solo desafío.

Los números de Pasquantino durante el torneo son un testimonio de su dominio absoluto en la caja de bateo, registró un OPS de 1.100 y un slugging de .750 durante la ronda inicial. Más allá de la frialdad de las cifras, su liderazgo ha sido el catalizador de la cohesión grupal.

Por otro lado, jugadores como Dante Nori y Jac Caglianone representan el vigor y la profundidad de esta nueva era italiana. Nori, el prospecto de los Philadelphia Phillies, inscribió su nombre en los registros de récords al ser el primer jugador en la historia de la selección italiana en despachar dos cuadrangulares en un mismo encuentro, lográndolo ante Brasil con apenas 21 años. Su capacidad para castigar lanzamientos quebrados y su promedio de .500 en las etapas iniciales han validado la decisión del cuerpo técnico de otorgarle un rol protagónico.

Por su parte, Jac Caglianone ha demostrado por qué es considerado uno de los talentos más disruptivos del beisbol contemporáneo. Con un promedio de bateo de .500 y un OPS de 1.283 en los primeros compases del torneo, Caglianone ha aportado una versatilidad ofensiva valiosísima. 

A este despliegue ofensivo se suma la solvencia desde el montículo de Aaron Nola, cuya apertura de cinco entradas en blanco contra México fue el cimiento sobre el cual Italia construyó su camino hacia la cima del Grupo B.

La caída del imperio del Sol Naciente

La victoria de Venezuela sobre Japón representó el fin de una era. Japón, que ostentaba una racha inmarcesible de 11 victorias consecutivas en el WBC y tres títulos en su haber, aterrizó en Miami con la aureola de la invencibilidad. No obstante, la selección venezolana, dirigida por Omar López, ejecutó un plan de juego que combinó la agresividad desde el primer pitcheo con un estudio pormenorizado de las debilidades del pitcheo nipón.

El inicio del encuentro en el loanDepot Park fue, posiblemente, el más electrizante en los veinte años de historia del torneo. Ronald Acuña Jr, el estandarte de la bestia, castigó el segundo lanzamiento del abridor Yoshinobu Yamamoto —quien venía de ser nombrado MVP de la Serie Mundial 2025— con un cuadrangular solitario que puso a vibrar a la diáspora venezolana

La respuesta japonesa fue instantánea y poética. Shohei OhtaniMVP de la Liga Americana en 2023, cuando Acuña Jr lo fue en la Liga Nacional— conectó un jonrón de 427 pies ante una slider de Ranger Suárez para igualar la pizarra. 

Japón pareció retomar el control en la tercera entrada cuando Shota Morishita, sustituto del lesionado Seiya Suzuki, conectó un jonrón de tres carreras que puso el marcador 5-2. Sin embargo, Venezuela inició una remontada pausada pero inexorable, recortando distancias con un cuadrangular de dos carreras de Maikel García en el quinto episodio.

El clímax de la contienda sobrevino en la sexta entrada, un capítulo que quedará marcado por el enfrentamiento entre la excelencia de la NPB y la potencia de la MLB. Japón confió su ventaja de 5-4 a Hiromi Itoh, el actual poseedor del Premio Sawamura y el lanzador más dominante de la liga japonesa en 2025. Itoh, quien terminó su campaña en Japón con 195 ponches y una efectividad de 2.52, parecía la opción lógica para contener el ímpetu caribeño.

No obstante, tras permitir sencillos de Ezequiel Tovar y Gleyber Torres, Itoh se vio visiblemente perturbado. Fue entonces cuando Wilyer Abreu, el jardinero de los Red Sox de Boston en las Grandes Ligas — y que había estado acechando su momento estelar durante todo el torneo— conectó una recta de cuatro costuras a la altura del pecho. 

El impacto proyectó la pelota 409 pies hacia las gradas del jardín derecho. 

La defensa venezolana, liderada por un inmenso Ezequiel Tovar en las paradas cortas y el relevo de Enmanuel De Jesús —cuya experiencia previa en la KBO coreana fue vital para descifrar a los bateadores asiáticos—, mantuvo la ventaja de 8-5 hasta el último out. 

El destino quiso que el juego terminara con Shohei Ohtani conectando un elevado inofensivo ante los envíos de Daniel Palencia, sellando la primera eliminación de Japón antes de las semifinales en toda la historia del torneo.


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Alejandra González Centeno
ALEJANDRA GONZÁLEZ CENTENO

Reportera y creadora de contenido en Sports Illustrated México.