México cierra su gira de preparación en Arizona con el bateo encendido y un bullpen con tareas pendientes

La Selección Mexicana de Beisbol concluyó su breve pero intensa etapa de preparación en Arizona con resultado de una victoria por 6-3 ante los Diamondbacks de Arizona y una derrota de 7-5 ante los Dodgers, los bicampeones mundiales de la MLB.
A pesar de la derrota, la sensación es bastante positiva para Mexicobeis.
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Bajo el mando de Benjamín Gil, el equipo mostró una buena capacidad de respuesta inmediata. El lineup mexicano logró conectar un total de 21 imparables en apenas 18 entradas disputadas contra brazos de Grandes Ligas.
El gran protagonista de esta gira fue Nacho Álvarez Jr, quien se unió al roster mexicano después de que el tercera base Ramón Urías decidiera ausentarse del torneo tras de firmar con los Cardenales de San Louis en el offseason. Álvarez Jr, un elemento relativamente desconocido del equipo, ya se proyecta como una de las piezas inamovibles en la alineación de Benjamín Gil.
Junto a él, figuras como Jonathan Aranda y Alejandro Kirk demostraron una disciplina en el plato envidiable; Aranda, en particular, se mostró intratable en el juego ante los Dodgers. Combinando imparables con bases por bolas, el tijuanense no pudo ser puesto out durante el encuentro.
En el departamento de poder, México tuvo su representación con los cuadrangulares solitarios de Rowdy Téllez y el joven Alejandro Ozuna ante Arizona.
Además, la parte baja del orden al bat, con hombres como Nick Gonzales y Alek Thomas, produjo carreras importantes, una muestra de que la profundidad del roster le permitirá al equipo nacional no depender exclusivamente de sus estrellas de renombre para hacer daño.
Sin embargo, el pitcheo relevista dejó algunas dudas que deberán ajustarse antes del debut oficial. Si bien los abridores como Taijuan Walker cumplieron con creces al colgar ceros, el bullpen sufrió en las entradas finales, especialmente en el duelo ante Los Ángeles, donde se permitió un rally de tres carreras en el octavo episodio que rompió el empate.
El control de los relevistas intermedios y la ejecución de pitcheos bajo presión en situaciones de marcador apretado serán los puntos críticos a trabajar en la concentración de Houston.
México viajará ahora a Texas con un equipo que posee una química envidiable en el diamante y una ofensiva promedió 5.5 carreras por encuentro ante rivales de élite. Si el cuerpo técnico logra estabilizar los roles de los relevistas y minimizar los errores defensivos (tres pifias en dos juegos), la selección tiene todos los argumentos para emular o superar la histórica actuación del Clásico Mundial anterior.
