Nolan Arenado y Manny Machado, la rivalidad de los antesalistas en la Mexico City Series

Machado y Arenado vivieron un capítulo más de su rivalidad en el Estadio Alfredo Harp Helú, durante la Mexico City Series y se enfrascaron en un intercambio de jugadas espectaculares.
Nolan Arenado y Manny Machado, la rivalidad de los antesalistas en la Mexico City Series
Nolan Arenado y Manny Machado, la rivalidad de los antesalistas en la Mexico City Series / Getty Images

A lo largo de la última década, la tercera base de la MLB ha sido el escenario de un duelo constante entre Nolan Arenado, de los Diamondbacks de Arizona y Manny Machado, de los Padres de San Diego. 

Y ambos vivieron un capítulo más de su rivalidad en el Estadio Alfredo Harp Helú, durante la Mexico City Series, y se enfrascaron en un intercambio de jugadas espectaculares que, una vez más, demostraron por qué son candidatos indiscutibles al Salón de la Fama de las Grandes Ligas

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La serie, disputada el 25 y 26 de abril, representó un punto de inflexión para ambos jugadores en contextos bastante diferentes. Manny Machado llegó consolidado como el capitán de unos Padres que se sienten locales en territorio mexicano, Nolan Arenado aterrizó en la capital mexicana buscando recuperar el ritmo ofensivo —al que estábamos acostumbrados cuando vestía el jersey de los Rockies de Colorado— tras un traspaso sorpresivo desde St. Louis a Arizona a principios de año. 

Durante el segundo encuentro de la serie, el 26 de abril, Manny Machado dio una clínica de bateo de poder. Tras una salida dominante del abridor Michael King, Machado se encargó de poner tierra de por medio con dos cuadrangulares monumentales. 

El primero llegó en la tercera entrada con Fernando Tatis Jr en base, un tablazo por el jardín central que inauguró la pizarra; pero no conforme con ello, en el quinto episodio, volvió a sacar la pelota con un jonrón de tres carreras por el jardín derecho y extendió la ventaja de los Padres a 6-0.

Con cinco carreras impulsadas, Machado lideró el ataque inicial de San Diego y se convirtió, además, en el máximo jonronero en juegos de temporada regular de MLB disputados en México, superando los registros de Alex Bregman y Ken Caminiti

Pero a pesar del dominio inicial de los Padres, los Diamondbacks de Arizona orquestaron una de las remontadas más memorables en la historia de las series internacionales de MLB y anotaron 11 carreras sin respuesta a partir de la sexta entrada. 

En medio de este vendaval ofensivo liderado por un Grand Slam de Tim Tawa, Arenado demostró que, aunque su bate ha mostrado signos de ralentización en 2026, su guante sigue siendo una herramienta de élite absoluta.

El momento culminante de la serie y de la rivalidad personal ocurrió en la novena alta del segundo juego. 

Con el marcador 12-7 a favor de Arizona, Manny Machado se paró en la caja de bateo buscando mantener viva la esperanza de los Padres. Machado conectó una línea sólida con velocidad de salida de 107.6 mph y un ángulo de lanzamiento de 7 grados que en cualquier otro escenario habría sido un hit limpio, incluso un extrabase.

Fue entonces cuando Arenado realizó la jugada de la serie. El diez veces ganador del Guante de Oro se lanzó de forma espectacular para capturar la línea de Machado y sellar el out número 27 y la victoria para los Diamondbacks.

Pero la rivalidad entre estos dos no se limita a un fin de semana en México; es una lucha por el legado histórico que ha durado años. 

Arenado ha sido el estándar defensivo con sus diez Guantes de Oro consecutivos; Machado, por otro lado, ha mostrado una curva de envejecimiento más favorable y una mayor versatilidad, habiendo jugado incluso como campocorto de élite durante periodos de su carrera. 

A pesar de las comparaciones constantes y de los debates sobre quién es mejor, la relación entre Arenado y Machado ha evolucionado hacia un profundo respeto profesional. 

“Nos llevamos desde que estamos en Grandes Ligas, siempre siendo los mejores terceros de la liga, la relación está ahí”, dijo Machado desde el Clubhouse de los Padres. “Siempre nos empujamos,  siempre hablamos y nos motivamos también. La tercera clase fue nueva para mí, y verlo como jugaba siempre me ayudó”, agregó el dominicano. 

“Él ha estado en este juego por mucho tiempo, ambos lo hemos hecho. Aprecio mucho su juego y por cuánto tiempo lo ha hecho. Yo lo considero un amigo, su hermano, tenemos una buena conexión. Siempre lo apoyo, excepto cuando jugamos juntos”, respondió Nolan Arenado.

La génesis de esta rivalidad se encuentra en los informes de los departamentos de evaluación de talento a principios de la década de 2010. 

Manny Machado surgió como un fenómeno precoz, un campocorto natural de Miami con un perfil atlético de élite que le permitió ser seleccionado en la tercera posición global del Draft de 2010 por los Orioles de Baltimore

Su ascenso fue meteórico, impulsado por una combinación de herramientas que sugerían un techo de estrella inmediata. Por otro lado, Nolan Arenado, seleccionado en la segunda ronda del Draft de 2009 por los Rockies de Colorado, presentaba un perfil inicial más discreto. Los evaluadores destacaban su potencia latente pero expresaban dudas sobre su movilidad, describiéndolo como un jugador de tren inferior grueso y pies lentos que debía trabajar intensamente para mantenerse en la tercera base.

A pesar de estas diferencias, el impacto de ambos fue inmediato. Machado fue ascendido para ayudar a un equipo de los Orioles en medio de una carrera por la postemporada, adaptándose a la tercera base para cubrir una necesidad organizacional debido a la presencia de J.J. Hardy en el campocorto

Arenado, por su parte, se apoderó de la posición en Colorado desde el primer día de la temporada 2013, demostrando una madurez defensiva que le permitió ganar el Guante de Oro en su campaña de novato, una hazaña que no se veía en la Liga Nacional desde 1957.

Con 369 cuadrangulares y en camino a los 3,000 hits, Machado es visto como un candidato automático para el Salón de la Fama si mantiene su ritmo actual durante el resto de su contrato en San Diego. Arenado, por su parte, ya ha asegurado su lugar en la historia defensiva. Sus diez Guantes de Oro consecutivos y su dominio absoluto de la Liga Nacional durante una década lo sitúan en la misma conversación que Mike Schmidt y Brooks Robinson.

La transición de Arenado a Arizona en 2026 —la misma división que los Padres de San Diego— marca el posible capítulo final de esta confrontación directa, pero el impacto de ambos en la forma en que se juega, se valora y se entrena la tercera base perdurará por generaciones.


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Alejandra González Centeno
ALEJANDRA GONZÁLEZ CENTENO

Reportera y creadora de contenido en Sports Illustrated México.