Champions League: Luis Enrique y Kompany, dos de los mejores exponentes del futbol moderno

Considerados como dos de los mejores entrenadores de Europa, Luis Enrique y Vincent Kompany están llevando al PSG y al Bayern Múnich a su máximo nivel con un fútbol espectacular volcado al ataque que tendrán ocasión de volver a exhibir el miércoles en la vuelta de Semifinales de Champions League.
El espectáculo ofensivo ofrecido el martes pasado en el Parque de los Príncipes en la ida (5-4 para el PSG), que entusiasmó al planeta fútbol, plasmó a la perfección la filosofía de juego común a estos dos técnicos, aunque sus trayectorias sean distintas.
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Desde hace tres temporadas, Luis Enrique se ha convertido en la imagen principal del PSG y con el histórico título de la Liga de Campeones conquistado en Múnich en 2025, el español, de 55 años, ha sido catapultado a otra dimensión: la de mejor entrenador de la historia del club y referencia mundial.
"En París, el proyecto era diferente. Es un proyecto de construcción, hubo que inventar", contaba el asturiano el año pasado antes del título.
Campeón europeo con el FC Barcelona en 2015, su mérito es aún mayor al frente del PSG, que encadena su tercera semifinal consecutiva en la Champions.
Cabeza pensante de su propio proyecto, junto con el asesor deportivo Luis Campos y el presidente Nasser al-Khelaïfi, el español tuvo carta blanca para cambiarlo todo a su llegada en el verano de 2023 y liderar una revolución, transformando a un PSG ostentoso en torno a Messi, Neymar y Mbappé en un verdadero colectivo puro.
A ojos del técnico, ninguna estrella debe sobresalir del equipo... salvo quizá la suya.
Hombre de experiencia y carácter, disfruta de una libertad total, muy implicado en los fichajes.
Un "revolucionario" para el PSG
"Luis Enrique siempre se mantiene motivado y de buen humor. Todos aprendemos de él. Lo tiene todo, una persona increíble y un excelente entrenador", destacaba recientemente el presidente parisino.
"Ha sido revolucionario para el club. No es fácil cambiar tantas cosas en tan poco tiempo. Hubo muchas críticas el año pasado. Al final, se dijo que era el mejor, es bonita la historia", declaró Vincent Kompany a finales de otoño.
Kompany llegó a Baviera en junio de 2024, en el inicio de su carrera como entrenador, tras tres temporadas en el Anderlecht, su club formador, y dos en el Burnley, con un ascenso a la Premier League seguido de un descenso.
En el Bayern, club marcado por el éxito pero también por la inestabilidad crónica de sus entrenadores (siete entre la marcha de Pep Guardiola en 2017 y la llegada de Kompany en 2024), el belga se impuso rápidamente por su calma y sus resultados.
En su primera temporada, devolvió el título de campeón de Alemania, al término de una dura lucha con el Bayer Leverkusen de Xabi Alonso.
En el Bayern hasta 2029
Con apenas 40 años, superó la barrera de los 100 partidos en el banquillo bávaro en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones en Madrid contra el Real (victoria 2-1), cifra alcanzada en las tres últimas décadas únicamente por Guardiola, Jupp Heynckes, Felix Magath y Ottmar Hitzfeld.
"La forma en que 'Vinnie' combina las cualidades de entrenador y las cualidades humanas es extraordinaria. Siempre es amable, abierto y accesible. Pero sabe exactamente lo que quiere y cómo lo quiere sobre el terreno de juego", estimó recientemente el director deportivo del club bávaro Max Eberl.
Un entusiasmo de la directiva que se concretó con la renovación, en el otoño de 2025, del contrato de Kompany, ahora vinculado al Bayern hasta el verano de 2029, justo cuando el exdefensa central de la selección belga empieza a despertar interés.
Guardiola, que lo entrenó en el Manchester City, no deja de repetir que Kompany será algún día el técnico de los Citizens.
Quizás por haber trabajado ambos con el técnico catalán, Kompany y Luis Enrique comparten la filosofía de dar oportunidades a los jóvenes, además de implicar a todos sus jugadores, incluidas las estrellas, en el esfuerzo defensivo, que es la base de la construcción del juego ofensivo que ambos practican, como quedó demostrado la semana pasada. AFP
