Vinícius Jr. y todos sus casos de racismo: de Mestalla a la Champions

Entre 2021 y 2026, lo que comenzó como gritos aislados hacia el brasileño terminó en condenas penales, juicios por delito de odio y protocolos activados en la Champions.
Vinícius Jr. ha estado envuelto en ataques de racismo desde hace ya algunos años.
Vinícius Jr. ha estado envuelto en ataques de racismo desde hace ya algunos años. / Ángel Martínez/Getty Images

Hay partidos que se recuerdan por un gol en el último minuto. Otros, por una remontada histórica. Pero en la carrera de Vinícius Júnior hay noches que quedaron marcadas por algo más oscuro: insultos racistas en estadios de España; un muñeco colgado que simulaba su ahorcamiento; una expulsión en Mestalla tras señalar a la grada y, en Lisboa, otro partido detenido en plena Champions League tras denunciar un nuevo episodio de racismo.

Entre 2021 y 2026, lo que comenzó como gritos aislados terminó en condenas penales, juicios por delito de odio y protocolos activados en la máxima competición europea. En el camino hubo comunicados, investigaciones, sentencias y mensajes directos del propio jugador. También hubo silencio incómodo en tribunas llenas.

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Vinícius y su vía crucis

Los primeros episodios parecían dispersos. Un insulto al abandonar el campo tras un Clásico en el Camp Nou. Sonidos de mono en Palma. Burlas desde la grada en Valladolid. LaLiga anunciaba investigaciones y abría expedientes, pero el patrón se repetía. Cambiaba el estadio, no el problema. Vinícius seguía jugando, marcando diferencias, creciendo como figura del Real Madrid. Y al mismo tiempo, cada visita se convertía en una prueba de resistencia.

En septiembre de 2022, antes de un derbi ante el Atlético de Madrid, la conversación tomó un giro incómodo. Se cuestionó si sus celebraciones con baile “provocaban” a la grada. El foco se desplazó del agresor al futbolista. En el Metropolitano se escucharon cánticos racistas. Vinícius respondió con firmeza y dejó claro que el problema no era su manera de celebrar, sino el racismo que algunos intentaban justificar.

El punto de quiebre llegó en mayo de 2023, en Mestalla. Valencia frente al Real Madrid. El ambiente fue hostil desde el inicio. En la segunda parte, Vinícius se detuvo, señaló a la grada e identificó a quienes lo insultaban. El árbitro activó el protocolo antirracismo. El partido se interrumpió varios minutos. El estadio respondió con tensión. La imagen dio la vuelta al mundo: un jugador señalando directamente a quienes lo agredían.

Minutos después, en medio de empujones y discusiones, Vinícius fue expulsado. La escena parecía cerrar otra noche amarga, pero lo más fuerte llegó después.

Horas más tarde publicó un mensaje que marcó un antes y un después:

“No fue la primera vez, ni la segunda, ni la tercera. El racismo es normal en LaLiga. La competición cree que es normal, la Federación también y los rivales lo fomentan. Lo siento mucho. El campeonato que una vez perteneció a Ronaldinho, Ronaldo, Cristiano y Messi hoy pertenece a los racistas.”

También añadió:

“Brasil, que me vio crecer y me educó, me enseñó a no quedarme callado.”

Ese mensaje elevó el caso a nivel internacional. Gobiernos, federaciones y organismos se pronunciaron. El debate dejó de ser solo deportivo.

Un muñeco colgado en un puente

En 2024, tres aficionados recibieron condena de prisión por los insultos de Mestalla, con agravante de discriminación y prohibición de acceso a estadios. Fue la primera sentencia penal de este tipo en España por racismo en un estadio. El precedente quedó marcado.

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En paralelo avanzó el proceso por el muñeco colgado en un puente de Madrid antes de un derbi en enero de 2023. La imagen simulaba su ahorcamiento. Ante el juez, Vinícius explicó que sintió miedo y que pensó en su familia. En 2025 llegaron condenas por delito de odio y amenazas. La justicia empezó a responder donde antes solo había indignación.

Mientras todo eso ocurría fuera del campo, dentro de él su impacto crecía. Se consolidó como figura decisiva del Real Madrid en Europa, marcó goles en instancias grandes y asumió liderazgo. Cuanto mayor fue su protagonismo, mayor fue la exposición. Cada estadio lleno amplificó tanto el aplauso como el insulto.

Insultos en la Champions

Y entonces llegó Lisboa.

En el duelo de Champions ante el Benfica, el partido se tensó tras un cruce en el campo. Vinícius acusó al argentino Gianluca Prestianni de dirigirle un insulto racista durante una discusión, asegurando que el jugador se cubrió la boca al pronunciarlo. El árbitro francés François Letexier activó el protocolo de la UEFA y el encuentro se detuvo cerca de diez minutos. Hubo reclamos, discusiones y un silencio pesado en el estadio Da Luz.

Al finalizar el encuentro, Prestianni negó la acusación y sostuvo que sus palabras fueron malinterpretadas. Benfica respaldó a su futbolista. UEFA confirmó la apertura de una investigación para esclarecer los hechos.

Desde el entorno del Real Madrid el apoyo fue inmediato. El cuerpo técnico encabezado por Álvaro Arbeloa respaldó a su jugador y pidió rigor en el proceso. El vestidor mostró unidad.

Horas después, Vinícius publicó una frase que resume años de desgaste:

“Los racistas son cobardes.”

No suena a sorpresa. Suena a alguien que ya ha vivido esto demasiadas veces.

La cronología muestra avances judiciales, protocolos activados y sentencias históricas. También muestra que el problema reaparece. Cada condena representa un paso. Cada nuevo episodio recuerda que todavía no es suficiente.

Vinícius sigue jugando. Sigue celebrando. Sigue señalando cuando escucha lo inaceptable. Y cada vez que un partido se detiene por un insulto, el futbol queda expuesto ante sí mismo.


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Álvaro Piñeirua
ÁLVARO PIÑEIRUA

Redactor en Sports Illustrated México.