Cinco lecciones de Copa Oro para México

La irrupción de Gilberto Mora, el paso adelante de Marcel Ruiz y la presencia de Raúl Jiménez como faro son algunas de las notas principales en la consecusión del título veraniego.
Edson Álvarez celebra el gol de la victoria.
Edson Álvarez celebra el gol de la victoria. / Foto: Omar Vega/Getty Images.

El triunfo de México ante Estados Unidos en Copa Oro obliga a reflexionar sobre lo que dejó la participación del equipo de Javier Aguirre a nivel de juego, piezas que se suman a la dinámica y certezas que se afianzan de cara al Mundial de 2026.

La irrupción de Gilberto Mora

La sorpresiva inclusión del jovencísimo Gilberto Mora, de apenas 16 años, ante Arabia Saudita comenzó a paliar, de a poco, varios de los problemas estructurales e individuales que venía arrastrando México desde el inicio de la gestión de Javier Aguirre. 

Estructuralmente, Mora se erigió como ese escalón superior que le permitía a México encadenar posesiones en campo rival. Individualmente, como ese jugador virtuoso cuya agilidad y sensibilidad con balón le dan al equipo identidad y un salto de calidad en cada circulación.

Como añadido, la personalidad que mostró para invadir zonas, dirigir posesiones y asumir balón en situaciones de emergencia.

Marcel Ruiz, de oficio centrocampista

Quizá nadie haya hecho más méritos para asentarse como titular en selección mexicana durante el último año que Marcel Ruiz

Desde su florecimiento en Querétaro, hasta su consolidación como el centrocampista más completo de Liga MX con Toluca, Ruiz había demostrado que podía ser una pieza útil para sumar en las tres alturas del centro del campo.

Tanto como el interior largo de movimientos agresivos que vimos ante Arabia Saudita, como el centrocampista de base para dominar con balón de la final ante Estados Unidos, Marcel ha dado un golpe sobre la mesa en sus aspiraciones de convertirse en una de las piezas sobre las cuales construir.

Raúl Jiménez, el sistema

Raúl Jiménez no solo es el mejor jugador del equipo, es el sistema por sí mismo. 

Sus movimientos para abrir rutas, descargas para dar continuidad a las posesiones, sensibilidad para combinar y su pulida capacidad rematadora lo hacen un delantero dominante.

Incluso cuando México no puede salir en corto y busca activar la salida en largo, Raúl es el faro que permite progresar al equipo.

El triángulo de la confianza

Javier Aguirre ha sostenido hasta el cansancio que el triángulo que conforman César Montes, Johan Vázquez y Edson Álvarez es el corazón moral del equipo.

Montes, como central derecho corrector; Johan, como central zurdo que anticipa y defiende hacia adelante; y Edson, como mediocentro que abarca muchos metros, le ofrecen a Aguirre la dosis de carácter y personalidad que todos sus equipos necesitan.

Pese a los problemas de Edson en el primer pase y las desconexiones de Montes a campo abierto, ambos son un garante competitivo en táctica fija.

Jesús Gallardo se suma a las certezas

La presencia de Mateo Chávez, nuevo jugador del Az Alkmaar de la Eredivisie, había amenazado la jerarquía de Jesús Gallardo como lateral izquierdo titular.

Lo cierto es que después de la exhibición de Gallardo en la final frente a Estados Unidos deberían existir muy pocas dudas al respecto.

El jugador del Toluca no solo es un elemento que ofrece profundidad y competitividad en banda, sino un pase por dentro que no tiene ninguno de sus retadores.


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Ricardo López Si
RICARDO LÓPEZ SI

Editor en Sports Illustrated México. Periodista y escritor.