REVISTA/El Llanero de Rosarito

Los sueños de Héctor Herrera comenzaron a rodar con una bicicleta armada por su papá con partes de desecho. Hoy tras tres Mundiales y títulos alrededor del mundo, espera coronarse con el Toluca.
Héctor Herrera tiene 15 años de carrera en el futbol, sumó títulos en Portugal, España y ahora quiere uno en México con Toluca
Héctor Herrera tiene 15 años de carrera en el futbol, sumó títulos en Portugal, España y ahora quiere uno en México con Toluca / Ángel Guevara

La vida le ha dado a Héctor Herrera todo lo que soñó cuando era un niño en Rosarito: jugar en Europa, ganar títulos, marcar goles en Champions League, ser figura de la Selección Mexicana en tres Mundiales. Ahora, ya con la mirada puesta en el final de su carrera, el mediocampista mexicano está de regreso en el país con un pendiente emocional: levantar un trofeo en la Liga MX, esta vez con el Toluca.

Desde la calma que dan tres lustros de carrera profesional, Herrera mira hacia atrás y aún vibra con un recuerdo pueril: una familia pobre que comía langosta. “Un platillo carísimo en cualquier restaurante”, dice. Pero en Rosarito, su padre sabía pescar, ponía trampas y llenaba la mesa de mariscos. No había lujos, pero sí amor y mar. De ahí partió todo. También de una bicicleta armada con piezas sueltas, de una madre que vendía dulces y de un sueño al que le apostó todo.

Sports Illustrated: Son 15 años de carrera. De repente es fácil decirlo, pero ¿cómo lo reflexionas?

Héctor Herrera: Creo que cuando llega el momento y te detienes a pensar un poco es cuando te das cuenta de la velocidad del tiempo. Se han ido muy rápido y entonces cuando haces un recuento de todo lo que hice para lograr lo que he conseguido durante estos 15 años, sin duda me siento orgulloso.

La verdad suelo detenerme pocas veces para pensar en ello, porque prefiero vivir en el presente y disfrutarlo porque ahora estoy más cerca de llegar al final de mi carrera. Es un poco difícil asimilar que estás llegando a un tiempo en el cual vas a tomar una decisión de dejar tu carrera.

SI: En Rosarito con tu familia, ¿cómo fue esa niñez? 

HH: Una niñez sencilla y muy feliz. No teníamos lujos, teníamos salud. Mi madre vendía dulces en la escuelita donde yo iba. Mi padre era albañil, teníamos una vida normal. 

Yo la disfruté mucho y si volvieran a nacer, me gustaría vivir la misma niñez que tuve, que con amor y sacrificio me dieron mis padres. 

SI: Rosarito siempre es glamurosa, ¿no? Todo el mundo quiere ir a sus playas. ¿Cómo era la vida en Rosarito?

HH: A mí me gusta mucho Rosarito. Es un privilegio nacer ahí. Hay gente que conoce la playa hasta cuando son adultos. Nosotros crecimos en un lugar donde hay una playa hermosa, hay mucho turismo de gente que baja de los Estados Unidos. Siempre lo digo, nosotros éramos pobres y comíamos langosta. Un platillo muy caro hoy en día en cualquier restaurante al que vayas.

Teníamos la bendición de haber nacido en Rosarito donde hay playa y lo típico de ahí es comer langosta. Mi padre sabía pescar muy bien, ponía trampas, muchas trampas de langosta. Entonces, te digo, teníamos un banquete. Siendo pobres comíamos langosta, comíamos mucho pescado porque se da muchísimo.

SI: Ese aspecto de abandonar todo esto que me estás contando, ¿cómo fue el tema de decir: voy a dejar a mi familia en Rosarito por un sueño?

HH: Para mí no fue difícil. Tenía muy claro lo que quería hacer y el sueño que tenía. Obviamente que llegan momentos en los que los extrañas y piensas en ellos, pero mi prioridad siempre fue salir a conquistar mi sueño. 

SI: En tu niñez, ¿querías una bicicleta o algún deseo así?

HH: Siempre quise tener una bicicleta. Me gustaba mucho andar saltando en las bicis. Obviamente hay bicicletas especiales para eso, pero esas bicicletas eran caras, a nuestro nivel de vida era difícil que mi padre pudiera comprarme una. Entonces mi padre me hizo una con el volante de una, el cuadro de otra, los pedales de alguna más y así me armó una bicicleta con materiales de diferentes bicicletas. 

Cuando él se fue a trabajar a Estados Unidos, ya más grande, lo primero que hizo fue regalarme una de esas bicicletas. Pero bueno, yo tenía la pelota y con eso era feliz. 

SI: ¿Cuánto se tardó?

HH: No tardó mucho, de hecho fue muy rápido, yo creo que la armó en un par de semanas, lo más difícil fue conseguir las cosas con amigos. 

 SI: ¿Todavía existe por ahí?

HH: No, no creo. Me duró muy poco esa bicicleta. Fue poco tiempo el que la tuve. 

SI: ¿Qué tan difícil fue ser futbolista?

HH: Muy difícil. Fue un proceso muy largo. Siempre decía que iba a ser jugador de futbol y que iba a jugar en la selección mexicana. Obviamente fue muy difícil. Cuando empecé a jugar un poquito más en serio en Tijuana, tenía que viajar para estar en la selección de Baja California. Tenía que ir a los entrenamientos y eran distancias largas; había días que mi mamá no tenía dinero para llevarme. Era muy difícil para ellos, pero yo como niño no lo asimilaba. 

Salí de mi casa cuando tenía 14 años. Llegué a jugar al Atlante, duramos seis meses y luego nos corrieron a todos. Imagínate, cualquier otro en ese momento dice: “No, pues ya me regreso a mi casa”. Nos quedamos entrenando un semestre sin jugar, hasta que después nos invitan a todos a una Tercera División.

Después jugué un año en Segunda y fue entonces que Pachuca apareció en el camino, pero también ahí hubo momentos difíciles. Un día mi madre fue a visitarme y vio las condiciones en las que vivíamos, entonces me dijo: "Mejor te regresas conmigo”. Yo le dije: “No, yo me quiero quedar aquí”.

Cuando llegué a Pachuca tenía 19 años. De ahí me prestaron a Tampico, lo cual también me hizo pensar en volver a mi casa, pero a mi regreso a los Tuzos me encontré con Efraín Flores, quien me observó jugar y me dijo que iba a ir con ellos a la pretemporada. Finalmente llegué al primer equipo. 

SI: ¿Cuántas veces dijiste que esto no es para mí?

HH: Cuando estuve en Tampico sí lo pensé y lo tenía más o menos decidido. Era un tema económico, no nos pagaban y yo ya vivía con mi exesposa. Cuando volvimos a Pachuca ella estaba embarazada, esperábamos a nuestro hijo David y era muy difícil atenderla sin cobrar.

Por mi cabeza aparecía la idea de irme a Estados Unidos con mi papá y trabajar allá, pero afortunadamente jamás perdí la esperanza y dije, “bueno, la última chance”. 

SI: Y después la historia fue vertiginosa…

HH: Nosotros decimos siempre que el niño traía torta bajo el brazo porque a partir de que él apareció en nuestra vida, debuté, fui convocado a la selección, a los dos años me fui a Europa.

 SI: ¿Qué tan importante fue esa etapa en tu vida?

HH: Efraín ha sido muy importante, muy importante en mi carrera. Y en mi vida. Al día de hoy me sigue llamando, me sigue mandando mensajes de motivación para ver cómo estoy. Cada semana recibo un mensaje o una llamada de él. Hace poco comí con él en Houston y le decía: "Profe, ¿se acuerda cuando recién me debutó, me puso dos partidos, después me mandó a la Sub 20, luego regresé y jugué otros dos partidos, después me mandó otra vez a la 20; después no me metió como dos partidos y luego empecé a ser titular. Y me dijo: “Sí, era una estrategia para que no te agrandaras, cuando yo vi que ya estabas listo, que no te iba a pasar eso, te puse siempre”. Y yo le dije: “Ah, mire, yo en ese tiempo decía, ‘pinche viejo, ¿por qué? ¿Por qué lo hace? Está loco’”. Pero había un porqué.

SI: Ese aprendizaje fue muy rápido. ¿Llegas a la selección nacional muy pronto?

HH: Sí, después fui a la Sub 23 para el proceso del preolímpico para los Juegos Olímpicos de Londres 2012, y fue muy bonito. Recuerdo que fue muy emocionante cuando me llamaron para decirme que iba a ir. 

Aquella medalla de oro fue muy importante para todos, me abrió las puertas para poder ir a Europa y cumplir un sueño más.

SI: ¿Cómo era ese cuerpo técnico, con Luis Fernando Tena?

HH: Él sabía llevar al jugador mexicano. El profe Tena fue super importante en ese proceso y en en ese grupo histórico. Fue muy importante la forma como nos unió y cómo nos motivaba. Es verdad que el grupo también era muy bueno.

La clave fue el deseo de trascender. Siempre decíamos: “Vamos a hacer historia”. Desde que salimos de México el objetivo era ganar una medalla, no sabíamos cuál. Pero queríamos hacer historia. Cuando estábamos ahí vimos más cerca la medalla de oro y dijimos: “La de oro o nada”. Teníamos jugadores de mucha calidad. 

SI: ¿Wembley, era el escenario perfecto para hacer historia?

HH: El momento del cual me acuerdo es cuando estábamos formados para salir a escuchar el himno. Eso fue impresionante. Cuando comienza la música empezamos a cantar y suben las banderas. No hay palabras para describir lo que lo que sientes, es una emoción, un orgullo. Acá dentro (se apunta al corazón) sientes miles de cosas.

SI: ¿Ha sido tu momento de mayor plenitud dentro del futbol?

HH: No, he tenido la oportunidad de vivir otros. La primera vez que jugué un Mundial, creo que también eso es algo único. Jugar un Mundial es enorme. He tenido la oportunidad de jugar tres y creo que he sido titular en todos los partidos menos en uno. Es algo inolvidable. También la primera vez que jugué la Champions League. Estaba en la banca y mi piel estaba chinita. Imagínate cuando juegas, cuando eres titular, cuando haces los goles en Champions League. Todos esos momentos te hacen sentir cosas muy especiales.

Tuve la oportunidad de ser campeón en Portugal (2018), es el campeonato que más he disfrutado por los años que tenía en Porto (2013), era el capitán, levanté la copa, los festejos fueron impresionantes en toda la ciudad. Recuerdo que la afición estaba como loca. Escuché a todo el estadio corear mi nombre. Eso también me marcó mucho.

El del Atlético, en 2021, lo disfruté muchísimo, pero fue después de la pandemia y no pudimos celebrar, lo hicimos entre nosotros. Fui campeón en una liga tan importante como la española. 

SI: Y en la selección, ¿cuál es el momento más importante?

HH: El partido contra Croacia en el Mundial de 2014, les dimos un baile y creo que jugué muy bien. También el partido contra Alemania, porque hicimos un partidazo. Pienso sobre todo en el Mundial de 2014, creo que la mayoría de los partidos jugamos muy bien. 

Ahora bien, en el tema de recuerdos, el Mundial que más atesoro es el de Brasil. Por ser mi primero, por la conexión entre los brasileños y nosotros. El ambiente era de futbol total. Salíamos del hotel y había brasileños gritando “¡México!” Te hacían sentir que estabas en una Copa del Mundo, y la verdad que en los otros mundiales no me ha tocado ese ambiente.

SI: ¿Quién ha sido el técnico que más te ha marcado?

HH: Efraín Flores para mí es el número uno porque él me dio la oportunidad y por lo que aún significa en mi presente. Sergio (Conceição) también es muy importante para mí. Él me enseñó qué significaba defender al Porto. Después El Piojo (Miguel Herrera), que me llevó a mi primer Mundial.

Por supuesto el Cholo (Diego Simeone), a quien le aprendí muchísimo en el Atlético de Madrid; me enseñó mucho defensivamente. Tampoco puedo dejar de mencionar al Tata (Gerardo Martino). Tuve una Copa Oro muy buena con él, fui el mejor jugador de ese torneo. Fue muy importante, me dio mucha confianza. Con el profe Tena conseguí un oro olímpico y como te dije eso fue super importante en mi carrera. Y hoy con el Toluca, El Turco (Antonio Mohamed) me ha sorprendido mucho, no había tenido la oportunidad de trabajar con él. 

SI: Es muy amigo de Simeone…

HH: Me lo dijo Claudio (Kenny), el preparador físico. Pero nada qué ver. El Turco es más cercano al jugador; el Cholo es un poco más uraño. Eso sí, ambos son muy motivadores en la charla técnica. Los dos hablan muy bien.

SI: ¿Quién te ha impresionado más al jugar con él en el campo? 

HH: De rival, Messi. No hay comparación. Como compañero, Luis Suárez era muy bueno. Tuve un montón de compañeros formidables: Jackson Martínez, en el Porto. También me encantaba Cuaresma. Pero te voy a decir uno que para mí era el mejor es el Tecatito (Jesús Corona). En su momento estelar era el mejor en el Porto. Sí, él, luego Messi.

SI: ¿Cuántas veces enfrentaste a Messi?

HH: Fueron muchas. En la selección y en el Atlético.

SI: La última no es de buen recuerdo (gol de Argentina a México en Qatar 2022), ¿verdad?

HH: Pues hermano es Messi, ¿qué vas a decir? ¿Qué haces? 

SI: ¿Qué haces cuando escuchas la crítica sobre eso? 

HH: ¿Cuando escuchas la crítica? Es Messi. Es Messi, hermano, ¿qué vas a hacer?

La única manera que pudiéramos perder ese partido era que Messi nos metiera el gol. ¿Qué haces? Yo te puedo apostar que le dan la pelota ahí 10 veces y mete las 10 veces. Le salga el que le salga. El balón me pasa a mí por aquí (debajo de las piernas). Le pasa al central de nosotros por aquí (por el costado). Y entra ahí en la esquina, hermano, donde Ochoa no llega ni volando. Es Messi, hermano.

SI: Ya recorrimos tu carrera, Si piensas otra vez en el pasado con tu papá, la bicicleta, que tu mamá vendía dulces… ¿Qué reflexionas?

HH: No fue fácil, pero gracias a Dios tengo la oportunidad de sentirme orgulloso de eso. Yo le aposté todo al futbol. Estudié hasta la preparatoria. ¿Qué hubiese sido de mi vida si no hubiese jugado futbol? Quizá habría sido jugador del llano. No me imagino otra vida, el futbol ha sido mi todo.


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Mario Palafox
MARIO PALAFOX

Editor SR en Sports Illustrated México. 25 años de experiencia en medios. Ha cubierto 4 Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, Fórmula Uno, NBA, NFL.