Santi confirma resurgimiento con doblete

En el campo de San Siro se festejó el día de las madres y Santiago Gimenez gritó dos goles más, esta vez, en contra del Bolonia. El primero fue un bálsamo; el segundo, la confirmación de que recupera la sonrisa y cada vez gana más minutos en el campo. La afición del Milan lo ovacionó. Gimenez ha tenido que ser fuerte para salir de los meses difíciles.
Cuando entró al minuto 65, el Milan estaba abajo por un gol. Comenzó voluntarioso, con desmarques cercanos al área. Muy pronto, al minuto 73 encontró un balón y lo pasó por debajo de las piernas del portero Skorupski. Seis minutos después Christian Pulisic amplió el marcador 2-1 en favor de los Rossoneros.
El Milan ya sumaba tres puntos, pero faltaba más. Ya en tiempo de compensación, al 92, Santiago tomó el balón en el área, recortó con pierna izquierda y cruzó al portero. Su festejo fue el de siempre, con un agradecimiento al cielo.
Zlatan Ibrahimovic, el asesor deportivo rossonnero que tuvo mucho que ver con la llegada del mexicano, festejaba en las tribunas. El estadio gritaba su nombre, pero Santi pensaba en alguien más: en su madre. Los festejos de hoy incluían que los jugadores llevaran su apellido materno en la espalda. Con Santiago se leía Zolotarchuk. Ese fue el final de la historia de hoy, pero la promesa del resurgimiento sigue vigente.
