Aston Martin por fin se asoma; Mercedes impone el ritmo en un día de contrastes

Tardó, pero llegó. En las últimas luces de la jornada en Montmeló, el AMR26 sin pintar salió del garaje con Lance Stroll al volante, marcó el debut en pista del proyecto técnico de Adrian Newey, en un jueves donde Mercedes volvió a adueñarse del kilometraje.
El día que apareció el Aston Martin de Newey
El día que apareció el Aston Martin de Newey / Aston Martin

El murmullo del paddock cambió tarde, cuando casi todos ya tenían la vista puesta en los datos y no en la pista. Hasta entonces, el sonido que dominaba Montmeló era el de los Mercedes que giraba con disciplina, sumaba vueltas como si cada giro fuera una línea más en un cuaderno de laboratorio. Pero en la última hora del cuarto día de pruebas, el garaje verde se abrió y el AMR26, aún sin pintura, rompió la monotonía.

Aston Martin finalmente apareció.

No fue una irrupción ruidosa ni espectacular. Lance Stroll sacó el coche diseñado bajo la influencia técnica de Adrian Newey para apenas cinco vueltas. Suficientes, sin embargo, para que ingenieros rivales dejaran de mirar sus pantallas un instante.

El monoplaza mostró soluciones distintas en pontones y cubierta del motor, un concepto visualmente agresivo, pero su estreno fue tan breve como revelador de la etapa en la que se encuentra el proyecto: Stroll provocó una bandera roja al detenerse en pista a minutos del final. El mensaje no estuvo en el cronómetro, sino en el calendario: el nuevo Aston Martin ya existe fuera del simulador.

Se espera que Fernando Alonso pilote el coche con motor Honda el viernes, quinto y último día de la semana de shakedown.

En el otro extremo del paddock, la historia fue opuesta. Mercedes volvió a convertir la jornada en un ejercicio de fiabilidad. Andrea Kimi Antonelli y George Russell se turnaron entre tandas largas y pruebas de modos de la unidad de potencia. Russell firmó el mejor tiempo extraoficial, pero eso fue anecdótico: lo importante es que el W17 acumuló kilómetros sin sobresaltos, consolidó la imagen de un coche estable en una era de reglamento nuevo.

Más atrás, en un garaje que vive otra clase de nacimiento, Sergio Pérez sigue con las primeras páginas de Cadillac en Fórmula 1.

Para el mexicano, el jueves fue el verdadero arranque. Tras un primer día limitado, Checo superó las 60 vueltas y, aunque los tiempos siguen lejos de la referencia —más de cuatro segundos respecto al Mercedes—, su lectura fue clara: encontrar problemas ahora es avanzar. Y Cadillac encontró varios.

“Más que sorpresas, problemas”, resumió Pérez, enumeró dificultades en la unidad de potencia, electrónica y sistemas generales. Lejos de la frustración, el tono fue casi de alivio: para un equipo que se construye desde cero, cada falla detectada es un paso hacia la existencia real del proyecto. El día, además, permitió empezar a explorar reglajes, dejar de apagar incendios y comenzar a entender el comportamiento del coche.

Alpine, Audi, Haas y Red Bull se ausentaron de la sesión del jueves y se espera que vuelvan a la pista el viernes. En el caso de Red Bull, se cree que el equipo ha traído piezas de repuesto desde Milton Keynes para ayudar a reparar los daños causados por el accidente de Isack Hadjar el martes.

Mientras Aston Martin mostró por primera vez a su criatura y Mercedes funciona como referencia de método, Cadillac vivió algo distinto: el proceso crudo de nacer en público.

Barcelona, más que tiempos, deja historias técnicas. El coche más esperado apenas respiró por primera vez. El más sólido no deja de girar. Y uno completamente nuevo aprende, vuelta a vuelta, qué significa ser un Fórmula 1.


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Mario Palafox
MARIO PALAFOX

Editor SR en Sports Illustrated México. 25 años de experiencia en medios. Ha cubierto 4 Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, Fórmula Uno, NBA, NFL.