Cadillac aprendió a la fuerza: el verano que cambió al nuevo equipo de la Fórmula 1

El primer receso de verano de Cadillac en la Fórmula 1 no sirvió solamente para reparar autos y preparar actualizaciones. También obligó a la escudería estadounidense a revisar su forma de trabajar. Después de once Grandes Premios, nueve abandonos en 22 participaciones y ningún punto, el equipo comprendió que conseguir un lugar en la parrilla fue apenas el comienzo. El siguiente desafío consistía en crear una estructura capaz de competir cada fin de semana.
La consecuencia más importante de esa evaluación fue la salida de Graeme Lowdon como director del equipo y la llegada de Marcin Budkowski. Dan Towriss, director ejecutivo de TWG Motorsports, confirmó que la decisión no fue de común acuerdo. Lowdon recibió la noticia el mismo día del anuncio, una señal de que Cadillac consideró necesario acelerar un cambio que, de acuerdo con sus dirigentes, formaba parte de la evolución prevista para el proyecto.
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El movimiento resultó significativo porque Lowdon tuvo un papel central en el nacimiento de Cadillac. Ayudó a presentar la candidatura, reunió al grupo inicial y condujo a la organización hasta su debut en la Fórmula 1. Sin embargo, construir un equipo desde cero requiere cualidades distintas a las necesarias para transformarlo en un competidor regular. Cadillac concluyó que su siguiente etapa exigía un liderazgo con mayor orientación técnica, más control sobre los procesos de producción y una conexión más eficiente entre la fábrica y la pista.
La llegada de Budkowski también confirmó la importancia que Cadillac concede a la experiencia. Su trayectoria dentro de la FIA y de equipos como Renault y Alpine le permite conocer tanto el reglamento técnico como el funcionamiento interno de una escudería. Su misión no consiste sólo en encontrar más velocidad, sino en ordenar una estructura que creció con rapidez y que todavía necesita procedimientos más precisos.
¿Qué papel juega Checo Pérez en Cadillac?
Dentro de esa nueva etapa, Sergio Pérez ocupa un lugar fundamental. Towriss lo calificó como un activo de enorme valor para Cadillac y expresó su confianza en que continuará dentro del proyecto. Budkowski también destacó su desempeño y el trabajo que realiza fuera del auto. El equipo valora su experiencia con Red Bull, su conocimiento de una organización campeona y la exigencia que transmite a ingenieros y mecánicos.
Ésa fue una de las principales lecciones del equipo: contratar pilotos experimentados no garantiza resultados inmediatos, pero sí permite identificar con mayor rapidez los errores de una estructura nueva. Pérez y Valtteri Bottas han servido como referencia para separar los problemas del auto de las fallas operativas. Sus observaciones ayudaron a detectar deficiencias en la calidad de algunas piezas, la refrigeración de los frenos, la preparación de los monoplazas y la comunicación entre las distintas áreas.
La confiabilidad apareció como la prioridad absoluta. Antes del receso, Checo acumuló cuatro abandonos y Bottas cinco. Cadillac sufrió retiros dobles en Austria y Hungría, además de completar con sus dos autos apenas una de las siete carreras previas a las vacaciones. En esas condiciones, cualquier actualización pierde valor porque los pilotos no pueden recorrer suficientes kilómetros para evaluarla.
Cadillac también descubrió que sus problemas no procedían de una sola pieza ni de un defecto aislado. El equipo encontró fallas relacionadas con el diseño, la fabricación, el montaje y el control de calidad. Esa combinación provocó una cadena de averías distinta en cada circuito y complicó la búsqueda de soluciones. La lección fue clara: antes de añadir rendimiento, la escudería necesitaba revisar todo el proceso que lleva una pieza desde la fábrica hasta el auto.
Budkowski recibió la tarea de corregir ese problema antes de exigir un salto importante de velocidad. Cadillac entendió que no puede desarrollar correctamente un monoplaza que pocas veces completa una carrera. También aceptó que varias dificultades nacieron de las prisas de su preparación. La autorización definitiva para entrar a la Fórmula 1 dejó poco tiempo para diseñar el auto, fabricar sus componentes, contratar personal y organizar dos sedes. El equipo tomó atajos para llegar a la primera fecha y ahora paga el costo de algunas de aquellas decisiones.
Otro aprendizaje consistió en reconocer que el MAC-26 es un prototipo creado por un grupo que todavía carece de una identidad técnica común. Las escuderías establecidas acumulan años de información, procedimientos y relaciones entre departamentos. Cadillac aún debe desarrollar ese conocimiento colectivo. Por esa razón, las correcciones más profundas apuntan hacia el auto de 2027, mientras que las mejoras para la temporada actual sólo tendrán aprobación si no comprometen el proyecto siguiente.
El Gran Premio de Países Bajos, primera carrera después del receso, confirmó que el diagnóstico fue correcto. Pérez partió desde el pit lane y terminó decimoquinto después de mostrar un ritmo competitivo en algunos sectores de la prueba. Bottas, en cambio, abandonó por un problema hidráulico que afectó el alerón trasero. Cadillac regresó con avances en rendimiento, pero la confiabilidad volvió a impedir que los dos autos alcanzaran la meta.
Para el resto de la temporada, Cadillac no estableció una cantidad obligatoria de puntos ni un número mínimo de apariciones en la Q2. Budkowski evitó prometer resultados inmediatos y fijó prioridades más elementales: completar carreras, extraer todo el rendimiento disponible, fortalecer la relación entre la fábrica y la pista y mejorar la comunicación, el liderazgo y la responsabilidad dentro de cada área. Las actualizaciones del MAC-26 sólo llegarán si no distraen recursos del proyecto de 2027.
Eso no significa que Cadillac renuncie a sumar sus primeros puntos. Si el equipo consigue reducir las fallas y ofrece un auto más constante, la experiencia de Pérez y Bottas puede acercarlo a la zona media en carreras con accidentes, lluvia o estrategias divididas. Sin embargo, el verdadero progreso no dependerá de un resultado aislado, sino de la capacidad para completar varios fines de semana sin errores y convertir cada vuelta en información útil para el siguiente monoplaza.
Cadillac todavía permanece lejos del nivel que esperaba alcanzar durante su temporada de debut. Sin embargo, el verano dejó una diferencia importante: el equipo ya no atribuye todos sus problemas a la falta de experiencia. La salida de Lowdon, la llegada de Budkowski y la prioridad otorgada a la confiabilidad revelan una organización que comenzó a distinguir entre las dificultades inevitables de un debutante y los errores que ya no puede tolerar.
La escudería no encontró una solución inmediata durante el receso, pero sí aceptó que llegar a la Fórmula 1 no bastaba. El resto de 2026 será una prueba de aprendizaje y una preparación directa para 2027. Si Cadillac termina el año con mayor confiabilidad, mejores procesos y una estructura más coordinada, incluso sin una gran cosecha de puntos, habrá dado el paso que más necesita: dejar de comportarse como un proyecto recién creado y comenzar a funcionar como un verdadero equipo de Fórmula 1.
