¿Los cambios en la F1 afectan el espectáculo? qué piensan los pilotos

Hasta 2025, los motores de F1 funcionaban con un 80% de gasolina y 20% de electricidad. En 2026 eso cambió: ahora la potencia es mitad motor tradicional y mitad eléctrica.
Australia fue el epicentro de la primera carrera de F1 del 2026.
Australia fue el epicentro de la primera carrera de F1 del 2026. / Lars Baron/Getty Images

La temporada 2026 de la Fórmula 1 arrancó en Australia con un nuevo reglamento que cambió casi todo: los motores, los autos y las reglas del juego. Fue el cambio más grande de la categoría en más de una década. Y tras la primera carrera en Melbourne, los pilotos no tardaron en decir lo que piensan.

Para entender el debate hay que entender qué cambió. Hasta 2025, los motores de la Fórmula 1 funcionaban con un 80% de gasolina y un 20% de electricidad. En 2026 eso se dio vuelta por completo: ahora la potencia es mitad motor tradicional y mitad eléctrica. Para lograrlo, los ingenieros eliminaron una pieza clave del motor anterior llamada MGU-H, que era la que recuperaba calor del turbo y lo convertía en energía. En su lugar, el motor eléctrico ahora tiene mucho más peso y los pilotos tienen que gestionar esa batería a lo largo de toda la vuelta.

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¿Y eso qué significa en la pista? Que manejar un auto de Fórmula 1 en 2026 es un ejercicio constante de cálculo. El piloto necesita cargar energía en las curvas para poder usarla en las rectas. Si no tiene batería acumulada, el auto va más lento de lo que podría ir. Si el auto de atrás sí tiene la batería llena, puede acercarse a mucha mayor velocidad, lo que crea situaciones peligrosas. En Australia se vio en vivo: los pilotos intercambiaban posiciones de forma caótica según quién tenía más energía disponible en ese momento, no necesariamente según quién era más rápido.

El DRS, el sistema que desde 2011 abría el alerón trasero para facilitar los adelantamientos en las rectas, desapareció. En su lugar llegó el Modo Rebase, un botón en el volante que da un impulso extra de energía para atacar al rival. Pero solo funciona si el piloto acumuló suficiente batería antes, y solo se puede usar a menos de un segundo del auto de adelante. Es decir, adelantar ya no depende solo de la habilidad: depende de cuánta energía tienes guardada en ese momento exacto.

Además, cada pista del calendario ahora se divide en dos tipos. Las pistas "ricas en energía" son las que tienen muchas curvas lentas donde el auto puede recuperar batería al frenar. Las pistas "pobres en energía" son las que tienen curvas rápidas y rectas largas, donde es mucho más difícil recargar. Australia entra en la segunda categoría, lo que hizo el fin de semana en Melbourne especialmente complicado. China, la siguiente carrera, tiene características diferentes y se espera que el comportamiento de los autos sea distinto.

Los autos también cambiaron físicamente. Son 30 kilogramos más ligeros, más pequeños y los neumáticos son más estrechos. Desapareció el efecto suelo, el sistema que pegaba los autos al asfalto y que fue el sello de la era 2022-2025. En resumen: un auto diferente en casi todo.

Las reacciones de los pilotos tras Australia fueron directas. Max Verstappen, el más crítico desde el principio, no guardó nada. "Todo va en contra de tus instintos como piloto", dijo el cuatro veces campeón. "Básicamente, hay que pisar el acelerador lo menos posible en todas partes para ahorrar batería. Hay que abordar ciertas curvas de forma diferente para poder volver a ahorrar batería al salir. Para mí, eso tiene muy poco que ver con las carreras". Al final de la carrera, con su sonrisa irónica característica, respondió a los periodistas que la carrera había sido "¡genial! Muy divertida. Una carrera excelente". Nadie en el paddock lo tomó en serio.

Lando Norris, campeón del mundo, también fue muy claro: "Hemos pasado de tener los mejores autos de la historia a probablemente los peores". El británico además alertó sobre la seguridad: "Dependiendo de lo que haga la gente, se pueden alcanzar velocidades de cierre de 30, 40 o 50 kilómetros por hora. Cuando alguien choca a esa velocidad, sale volando y se hace mucho daño".

Lewis Hamilton, en su primer fin de semana con Ferrari, describió el problema desde adentro del cockpit: "Estoy mirando el volante. Por eso no veo los restos en pista, porque tengo que fijarme en la velocidad que voy a alcanzar al final de la recta y saber si necesito frenar 30 metros antes o 10 metros después. Hay que mirar el volante cada tres segundos para ver qué va a pasar, si no, te sales de la pista".

Oscar Piastri, en casa en Australia, también habló sin rodeos: "Creo que todo el mundo puede ver el estado de las cosas. Tendremos diferentes desafíos en otras pistas, ya que estas se dividen en dos categorías: con escasez de energía y con mucha. Y cualquiera de las dos tiene un problema". Esteban Ocon fue más breve pero igual de contundente: los autos nuevos son "dolorosos" de manejar.

La Fórmula 1 lleva apenas una carrera con estas reglas y el debate ya está sobre la mesa. La FIA aseguró que escucha y que está dispuesta a hacer ajustes. Verstappen lo dijo claro: "Espero que, incluso durante este año, podamos encontrar algunas soluciones diferentes para que sea más agradable para todos". La próxima carrera es en China y ahí se verá si Australia fue un caso especial o si los problemas llegaron para quedarse.


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Álvaro Piñeirua
ÁLVARO PIÑEIRUA

Redactor en Sports Illustrated México.