El filtro antes de la Fórmula 1: así funcionan las academias de Red Bull, Mercedes y Ferrari

Antes de ocupar uno de los 22 lugares de la Fórmula 1, la mayoría de los jóvenes pilotos debe superar otra competencia igual de exigente: conseguir el respaldo de una escudería. Las academias financian parte de sus temporadas, ofrecen preparación física y técnica, facilitan pruebas en simulador y los acercan a los equipos de las categorías inferiores. Sin embargo, pertenecer a una de ellas no garantiza un asiento. Cada programa puede reunir a varios prospectos, pero la parrilla de la máxima categoría apenas abre unos cuantos espacios cada año.
Red Bull posee la estructura más agresiva y productiva. Desde la creación formal de su academia en 2001, 20 pilotos que pasaron por el programa llegaron después a disputar al menos un Gran Premio de Fórmula 1: Christian Klien, Patrick Friesacher, Vitantonio Liuzzi, Scott Speed, Sebastian Vettel, Sébastien Buemi, Jaime Alguersuari, Daniel Ricciardo, Jean-Éric Vergne, Daniil Kvyat, Carlos Sainz, Max Verstappen, Pierre Gasly, Brendon Hartley, Alex Albon, Yuki Tsunoda, Liam Lawson, Jack Doohan, Isack Hadjar y Arvid Lindblad.
Te puede interesar: El imperio de Red Bull con Verstappen se derrumba y McLaren sería su futuro
La principal ventaja de Red Bull consiste en disponer de dos equipos. Mientras la escudería principal pelea por campeonatos, Racing Bulls funciona como la puerta de entrada y el último examen para sus prospectos. Vettel, Verstappen y Ricciardo utilizaron esa plataforma antes de recibir una oportunidad con el conjunto mayor. Otros, como Sainz, Gasly y Albon, encontraron continuidad fuera de la organización después de superar el programa.
Ese sistema también muestra el lado más severo de las academias. Red Bull acelera los ascensos, pero tampoco concede demasiado tiempo para obtener resultados. Alguersuari perdió su asiento a los 21 años, Kvyat descendió del equipo principal y Gasly regresó a Toro Rosso después de solo doce carreras con Red Bull. La misma estructura que abre la puerta de la Fórmula 1 puede cerrarla con rapidez. Aun así, siete expilotos de su programa forman parte de la parrilla de 2026, una cifra que confirma el alcance de su cantera.
Mercedes sigue un modelo más reducido. Su programa moderno ha colocado a cuatro pilotos en una carrera de Fórmula 1: Pascal Wehrlein, Esteban Ocon, George Russell y Andrea Kimi Antonelli. La escudería alemana no cuenta con un segundo equipo propio, por lo que necesita acuerdos con otras organizaciones para completar la formación de sus jóvenes.
Wehrlein y Ocon debutaron con Manor, mientras que Russell recibió su primera oportunidad con Williams en 2019. El británico permaneció tres temporadas en Grove antes de ocupar el lugar de Valtteri Bottas en Mercedes. Antonelli tomó una ruta distinta: la escudería lo preparó desde las categorías menores y lo llevó directamente al equipo principal en 2025 como sustituto de Lewis Hamilton. Su ascenso y su protagonismo en el campeonato de 2026 representan la apuesta más ambiciosa de Mercedes por un piloto de su propia cantera.
Hamilton merece una precisión. Aunque Mercedes impulsó gran parte de su carrera y suministraba los motores de McLaren, el británico perteneció al programa juvenil de McLaren-Mercedes, no a la academia moderna que Mercedes estableció como escudería independiente. Por esa razón no forma parte del recuento de cuatro graduados.
Ferrari creó su academia en 2009 y ocho de sus integrantes llegaron a disputar al menos un Gran Premio: Jules Bianchi, Sergio Pérez, Lance Stroll, Charles Leclerc, Antonio Giovinazzi, Mick Schumacher, Zhou Guanyu y Oliver Bearman. La cifra demuestra que el programa puede abrir el camino hacia la Fórmula 1, aunque no siempre termine con un asiento en Maranello.
Bianchi debutó con Marussia; Pérez, Leclerc y Giovinazzi pasaron por Sauber; Stroll llegó a Williams; Schumacher y Bearman recibieron su primera oportunidad con Haas. De todos ellos, Leclerc es el único que alcanzó un puesto permanente en Ferrari. El monegasco ingresó a la academia en 2016, conquistó la GP3 y la Fórmula 2 en temporadas consecutivas, debutó con Sauber en 2018 y pasó a la escudería italiana un año después. Bearman conserva la posibilidad de repetir ese recorrido, pero primero debe demostrar su valor con Haas.
La relación de Ferrari con Sauber y Haas ha resultado fundamental porque la Scuderia tampoco posee una escudería secundaria. Esos acuerdos permiten colocar prospectos en la parrilla, evaluar su adaptación y decidir si tienen nivel para aspirar a un lugar junto a los pilotos del equipo principal. Pérez y Stroll siguieron caminos diferentes después de abandonar la academia, una prueba de que estos programas también pueden beneficiar a otras organizaciones.
McLaren necesita una explicación aparte porque su trabajo con jóvenes pilotos no siempre contó con la estructura de una academia formal. La escudería respaldó a Lewis Hamilton durante casi una década antes de su debut en 2007 y acompañó a Lando Norris hasta entregarle un asiento titular en 2019.
El programa actual adquirió una estructura oficial en 2023 y Gabriel Bortoleto se convirtió en uno de sus primeros grandes casos de éxito: ingresó después de conquistar la Fórmula 3, ganó la Fórmula 2 en 2024 bajo el respaldo de McLaren y recibió la libertad necesaria para aceptar un asiento con Sauber en 2025, equipo que se transformó en Audi para 2026.
McLaren ya tenía ocupados sus dos lugares con Norris y Oscar Piastri, por lo que no podía ofrecerle un espacio inmediato. Por eso Bortoleto sí cuenta como producto de su programa, aunque nunca haya competido con McLaren en la Fórmula 1.
Piastri representa una historia diferente. El australiano no se formó en McLaren, sino en las academias de Renault y Alpine. Después de conquistar de manera consecutiva la Fórmula 3 y la Fórmula 2, Alpine no le aseguró un asiento titular para 2023. La disputa contractual terminó con su salida y su posterior fichaje por McLaren. La escudería británica le abrió la puerta de la Fórmula 1 y apostó por él como novato, pero no dirigió su formación en las categorías inferiores.
Valtteri Bottas tampoco pertenece a la historia de McLaren. El finlandés trabajó como piloto de pruebas y reserva de Williams antes de debutar con el equipo en 2013, pero ese recorrido ocurrió antes de la creación de la academia formal de la escudería. Por rigor, Bottas no debe contarse como graduado de ese programa. Williams sí reconoce como pilotos que pasaron de su academia a la Fórmula 1 a Lance Stroll, Nicholas Latifi, Jack Aitken, Logan Sargeant y Franco Colapinto.
Alpine también llevó a Jack Doohan hasta un asiento titular, aunque su oportunidad solo abarcó una parte de la temporada 2025. Aston Martin desarrolla un programa más reciente y todavía no ha producido a un piloto titular propio, mientras que Audi comenzó a construir su estructura juvenil después de asumir el proyecto de Sauber. Haas, por su parte, se ha apoyado principalmente en su relación con Ferrari en lugar de mantener una cantera del mismo tamaño.
Las academias no solo buscan al piloto más rápido. También valoran su capacidad técnica, disciplina, condición física, manejo de la presión y potencial comercial. Las escuderías invierten millones durante varios años, pero pueden interrumpir el respaldo si el prospecto no alcanza los objetivos. Incluso un campeonato en Fórmula 2 puede resultar insuficiente cuando no existe un asiento disponible.
Red Bull ofrece el camino más rápido y despiadado; Mercedes selecciona a menos pilotos y prepara ascensos a largo plazo; Ferrari utiliza sus alianzas para evaluar talento antes de abrir las puertas de Maranello. McLaren, Williams y Alpine también han demostrado que un programa puede cumplir su propósito aunque el piloto termine con otra escudería. En una categoría con más candidatos que lugares, las academias no representan una garantía, sino el filtro que separa a una promesa del grupo reducido que consigue llegar a la Fórmula 1.
