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Max Verstappen devuelve a Red Bull a la cima, pero el RB22 ya no recibirá grandes mejoras

Red Bull acaba de ganar consecutivamente en Malasia y Singapur, además de conquistar la pole position en ambas carreras. El resurgimiento ya no parece producto de una sola pista, pero afronta una prueba definitiva: la escudería no tendrá otra mejora sustancial para el RB22 durante las seis fechas restantes
Max Verstappen y Red Bull transformaron por completo el rumbo de su temporada: ganaron en Malasia y Singapur, además de conquistar la pole position en ambas carreras.
Max Verstappen y Red Bull transformaron por completo el rumbo de su temporada: ganaron en Malasia y Singapur, además de conquistar la pole position en ambas carreras. | Peter Fox/Getty Images

Max Verstappen y Red Bull transformaron por completo el rumbo de su temporada. El equipo que comenzó 2026 como la cuarta fuerza de la parrilla acaba de ganar consecutivamente en Malasia y Singapur, además de conquistar la pole position en ambas carreras. El resurgimiento ya no parece producto de una sola pista, pero afronta una prueba definitiva: la escudería completó su programa de actualizaciones y no llevará otra mejora sustancial para el RB22 durante las seis fechas restantes.

La situación era muy diferente antes de la primera carrera. Después de las pruebas de pretemporada, el propio director técnico Pierre Waché colocó a Red Bull por detrás de Mercedes, McLaren y Ferrari. El equipo reconocía problemas de balance y aceptaba que todavía debía comprender un auto creado bajo un reglamento completamente nuevo.

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Los primeros resultados confirmaron aquellas preocupaciones. Verstappen terminó sexto en Australia, abandonó en China y fue octavo en Japón, mientras que Isack Hadjar tampoco consiguió colocar regularmente al segundo Red Bull cerca de los líderes. Después de las tres primeras carreras, el mejor resultado del equipo era un sexto lugar y la posibilidad de pelear por victorias parecía distante.

El desafío era todavía mayor porque Red Bull no solamente había construido un nuevo chasis. La escudería también inició su primera temporada con una unidad de potencia desarrollada por Red Bull Ford Powertrains. El proyecto debía aprender simultáneamente a fabricar el auto y el motor dentro de la nueva era técnica de la Fórmula 1.

La primera señal importante de recuperación apareció en Miami. Red Bull introdujo cambios en el alerón delantero, los conductos de freno, el piso, los pontones, la cubierta del motor, el difusor y el alerón trasero. También modificó la dirección para ofrecerle a Verstappen una respuesta más precisa. El neerlandés volvió a la primera fila, aunque el RB22 todavía no poseía la consistencia necesaria para vencer.

El desarrollo tampoco siguió una línea recta. Algunas soluciones funcionaron, mientras que otras tuvieron que descartarse. El alerón trasero flexible que el equipo utilizó durante parte del campeonato provocó una pérdida de confianza después de los problemas de Verstappen en Austria y Gran Bretaña. Red Bull regresó a una configuración anterior y concentró sus esfuerzos en comprender mejor el comportamiento del auto.

El verdadero cambio apareció después del paquete presentado en Azerbaiyán. Verstappen terminó segundo en Bakú, a solamente 0.196 segundos de George Russell, mientras que Hadjar completó el podio. Red Bull todavía no ganó aquella carrera, pero por primera vez mostró ritmo suficiente para disputar la victoria con sus dos autos.

Una semana después llegó la confirmación en Sepang. Verstappen consiguió la pole position y ganó el Gran Premio de Baréin disputado en Malasia después de una carrera afectada por la lluvia, distintos tipos de neumáticos y dos intervenciones del auto de seguridad. Red Bull acertó con la estrategia y el neerlandés superó a los Mercedes antes de controlar el cierre frente a Kimi Antonelli.

El resultado tuvo un valor especial para toda la organización. Fue la primera victoria de Red Bull en 2026 y también el primer triunfo de Red Bull Ford Powertrains como fabricante de motores.

“Después del año que hemos tenido y de la progresión que conseguimos, estoy increíblemente orgulloso de todos”, declaró Verstappen tras la carrera. “A veces no creímos que pudiéramos alcanzar esta victoria, pero continuamos”.

Singapur eliminó cualquier sospecha de que el éxito dependía exclusivamente del clima o de una decisión estratégica. Verstappen dominó el fin de semana más completo de Red Bull en la temporada: consiguió la pole para la carrera Sprint, ganó la prueba corta bajo condiciones complicadas, volvió a ocupar el primer lugar en la clasificación principal y controló el Gran Premio desde la salida.

Charles Leclerc intentó presionarlo durante las primeras vueltas, pero Verstappen amplió gradualmente su ventaja y cruzó la meta con 7.335 segundos de diferencia. La victoria llegó en su participación número 250, representó el triunfo 73 de su carrera y fue el primero que consigue en el circuito de Marina Bay después de diez intentos.

Ganar en dos escenarios tan diferentes fortalece la recuperación de Red Bull. Sepang exige eficiencia aerodinámica, estabilidad en curvas rápidas y buena administración de neumáticos; Singapur castiga la tracción, el equilibrio mecánico y la precisión entre los muros. El RB22 respondió en ambos circuitos.

Laurent Mekies, director de Red Bull, atribuyó una parte importante del progreso a la capacidad técnica de Verstappen para identificar los problemas del monoplaza.

“Su aportación es enorme. Su sensibilidad técnica es extraordinaria, probablemente no tiene comparación, y posee la capacidad de señalar qué está limitando el rendimiento”, explicó Mekies. “Eso representa una ayuda enorme para el desarrollo del chasis y de la unidad de potencia”.

La racha, sin embargo, no significa que Red Bull haya recuperado definitivamente el mejor auto de la parrilla. El equipo ya utilizó las piezas previstas para esta campaña y sus rivales todavía pueden alterar el orden competitivo con nuevos paquetes.

“Hemos completado nuestro programa de actualizaciones para este año. No habrá otra mejora sustancial para el auto”, confirmó Mekies. “Eso no significa que dejaremos de presionar. Usaremos cada carrera para aprender durante 2026 y aprovechar ese conocimiento en 2027”.

La decisión coloca una responsabilidad todavía mayor sobre la puesta a punto, la ejecución del equipo y el trabajo de los pilotos. Red Bull tendrá que extraer el rendimiento restante de las herramientas que ya posee, mientras Mercedes, Ferrari y McLaren conservan la posibilidad de presentar cambios.

Verstappen ocupa el cuarto lugar del campeonato con 221 puntos, 119 menos que el líder Kimi Antonelli. Red Bull también aparece cuarto entre los constructores con 332 unidades, aunque ya se encuentra a solamente siete de McLaren. La diferencia con Mercedes continúa en 246 puntos, por lo que estas victorias no borran todo lo ocurrido durante la primera mitad de la temporada.

El cambio más importante se encuentra en otro sitio. Red Bull pasó de preguntarse cuándo podría volver a ganar a convertirse nuevamente en una amenaza para cada fin de semana. Incluso Toto Wolff reconoció después de Singapur que Mercedes debe prestar atención al crecimiento de su rival.

El cierre del campeonato llevará a la Fórmula 1 por Estados Unidos, México, Brasil, Las Vegas, Qatar y Abu Dhabi. Sin grandes actualizaciones pendientes, esas seis carreras determinarán si las victorias de Malasia y Singapur representan el inicio de una recuperación permanente o el punto máximo del RB22. Red Bull ya demostró que pudo transformar el cuarto auto de la parrilla en un monoplaza ganador; ahora necesita sostener ese nivel sin recibir nuevas piezas.

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Published | Modified
Álvaro Piñeirua
ÁLVARO PIÑEIRUA

Redactor en Sports Illustrated México.