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Pedro de la Rosa: 99 puertas cerradas y una oportunidad para llegar a la Fórmula 1

El español reconoce que su carrera estuvo marcada por la perseverancia, los sacrificios y las oportunidades que no siempre llegaron. A sus 55 años, hoy vive otra etapa desde Aston Martin, donde trabaja junto a Fernando Alonso, un piloto al que considera extraordinario por su talento y pasión.
Pedro de la Rosa recuerda la perseverancia y los sacrificios que marcaron su camino a la Fórmula 1, deporte al que continúa ligado desde Aston Martin.
Pedro de la Rosa recuerda la perseverancia y los sacrificios que marcaron su camino a la Fórmula 1, deporte al que continúa ligado desde Aston Martin. | Joe Portlock/Getty Images

Pedro de la Rosa sabe que llegar a la Fórmula 1 no siempre depende del talento. A veces, el camino exige insistir cuando las puertas se cierran, encontrar a alguien que crea en ti y aprender a convivir con la incertidumbre de no saber si tendrás una oportunidad más. En su historia hubo 99 negativas y una respuesta que cambió su destino.

“Tuve 99 noes en mi vida, pero tuve uno que sí, que fue cuando Repsol decidió apoyarme en Fórmula 1”, recuerda el español en entrevista con Sports Illustrated. Aquella oportunidad fue el resultado de una perseverancia que lo llevó a buscar apoyos en España y a no abandonar un sueño que parecía alejarse con cada obstáculo.

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Su llegada a la máxima categoría en 1999 representó la primera gran victoria de su carrera. Después vendrían Arrows, Jaguar, McLaren, Sauber y HRT, equipos que le permitieron conocer distintas realidades de la competencia, aunque no siempre encontró las condiciones para demostrar todo su potencial.

La etapa en Jaguar fue especialmente frustrante. Aunque el proyecto contaba con el respaldo de fábrica, carecía de herramientas fundamentales para desarrollar el monoplaza, como un túnel de viento y un simulador. “Tenía un gran potencial, pero no teníamos las piezas del puzzle bien ensambladas todavía y perdimos una oportunidad de oro”, explica.

También recuerda con dificultad su paso por McLaren. En 2006 sustituyó a Juan Pablo Montoya, pero el equipo nunca le garantizó que conservaría el asiento hasta el final de la temporada. Después de cada carrera debía esperar una decisión sobre la siguiente.

“Más que pensar en rendir, estaba pensando en que si no lo hago bien será mi última carrera con McLaren”, confiesa. La incertidumbre le generó ansiedad y una presión que terminó por convertir aquella etapa en una de las más complicadas de su trayectoria.

A pesar de ello, considera que respondió cuando recibió oportunidades. En 2005 consiguió la vuelta rápida en Bahréin, un registro que permaneció durante dos décadas, y en 2006 subió al podio con McLaren. Sin embargo, siente que nunca tuvo la continuidad ni un monoplaza competitivo para mostrar su verdadero potencial.

“Creo que tenía más potencial. La vida es así y hay que dar las gracias por haber llegado a la Fórmula 1”, reconoce. Su mejor resultado fue un segundo lugar; nunca consiguió una victoria, una espina que todavía aparece cuando piensa en las decisiones y circunstancias que pudieron cambiar su historia.

La pasión como motor

Para De la Rosa, la diferencia entre quienes llegan a la Fórmula 1 y quienes se quedan en el camino no siempre está en el talento. Ha compartido pista con pilotos que, desde su perspectiva, tenían mejores condiciones naturales, pero abandonaron cuando las oportunidades dejaron de aparecer.

“Una de las claves de mi carrera deportiva ha sido que nunca he tirado la toalla”, afirma.

Esa perseverancia también le permite observar los cambios que ha vivido el automovilismo. Considera que la Fórmula 1 ha experimentado una revolución en los últimos años, con un público más joven y femenino, además de academias que acompañan a los talentos desde categorías inferiores. Sin embargo, advierte que el aspecto económico sigue siendo una barrera enorme: una temporada de Fórmula 2 puede representar una inversión de entre 3.5 y cuatro millones de euros.

En ese escenario, destaca el respaldo que las empresas mexicanas han brindado históricamente a sus deportistas. Lo compara con la situación de España, donde considera que jóvenes pilotos con buenos resultados todavía enfrentan dificultades para conseguir patrocinadores que les permitan continuar su carrera.

Ahora, desde Aston Martin, De la Rosa vive la Fórmula 1 desde otra perspectiva y comparte proyecto con Fernando Alonso, a quien considera el piloto que más lo ha sorprendido a lo largo de su trayectoria.

“Fernando es muy completo, dentro del coche y fuera del coche. Su intensidad, su talento innato y las dosis de pasión que le pone son difíciles de encontrar”, señala.

Lo que más admira es su capacidad para mantener la motivación después de tantos años. Para De la Rosa, la longevidad deportiva no se explica únicamente por la preparación física o la experiencia, sino por una pasión que permanece intacta.

También destaca el trabajo que existe detrás de cada piloto y el sacrificio familiar que comienza mucho antes de llegar a la Fórmula 1. Recuerda que detrás de cada competidor hay padres que renuncian a parte de su vida y de su estabilidad económica para acompañar a sus hijos en cada carrera.

En su análisis de Sergio ‘Checo’ Pérez, Pedro de la Rosa también destaca la capacidad del mexicano para mantenerse competitivo después de tantos años en la Fórmula 1. Considera que su regreso con Cadillac representa una muestra de su pasión por el automovilismo y de su capacidad para asumir nuevos retos, incluso después de haber competido por victorias y podios con Red Bull. “Checo ha ido a Cadillac, después de estar en Red Bull, después de luchar por victorias, pero sigue dándolo todo”, señala.

De la Rosa también pone atención en su desempeño frente a su nuevo compañero de equipo y en la manera en que ha asumido el desafío de construir un proyecto desde sus primeras etapas. Para el español, pilotos como Pérez, Alonso y Hamilton comparten una característica que explica su longevidad: la intensidad con la que viven cada carrera. “Son pilotos especiales, pilotos que dan un poco más”, afirma. Y concluye que, más allá de los resultados, es la pasión la que marca la diferencia.

“La gente se imagina unos meses de intenso trabajo, pero no, es toda una vida”, explica. De la Rosa entiende esa realidad porque también la vivió. Su historia no terminó con la búsqueda de un asiento ni con la última carrera. Encontró otra manera de permanecer en el deporte que marcó su vida. Y si algo conserva de aquel joven que tocó tantas puertas para llegar a la Fórmula 1 es la convicción de que una sola oportunidad puede cambiarlo todo.

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Mario Palafox
MARIO PALAFOX

Editor SR en Sports Illustrated México. 25 años de experiencia en medios. Ha cubierto 4 Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, Fórmula Uno, NBA, NFL.

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