Verstappen y Red Bull en Miami: el GP más importante para salvar una temporada que se derrumba

El contrato de Verstappen con Red Bull se extiende hasta 2028, pero incluye una cláusula que le permite salir si queda fuera del top dos del campeonato en un punto específico de la temporada, con una ventana de activación entre agosto y octubre.
Max Verstappen busca sacudirse en Miami el mal paso.
Max Verstappen busca sacudirse en Miami el mal paso. / Mark Thompson/Getty Images

Max Verstappen llega al Gran Premio de Miami en una situación que nadie hubiera imaginado hace doce meses. El tetracampeón del mundo es noveno en el campeonato de pilotos con apenas 12 puntos. Red Bull es sexto en el de constructores con 16. Mercedes lleva tres victorias en tres carreras con Kimi Antonelli y George Russell. Y el hombre que dominó la Fórmula 1 durante cuatro años seguidos tiene una cláusula en su contrato que podría permitirle salir del equipo antes de que termine el año.

El problema no es Verstappen. Es el coche. El RB22 arrancó la temporada con un chasis impredecible que sus propios pilotos no saben cómo manejar. Isack Hadjar, el compañero de equipo del neerlandés, lo resumió sin rodeos después de Japón: "El coche antiguo era difícil de conducir, pero era rápido. Nuestro coche actual es difícil de conducir y además es lento." Verstappen fue más diplomático pero igual de directo: "En lo que respecta al rendimiento puro, desde luego no es nuestro punto débil. Pero eso es normal. Es un proyecto completamente nuevo." El mejor resultado de la temporada para Verstappen fue un sexto lugar en Australia. En China terminó octavo. En Japón ni siquiera pasó la Q2.

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El contexto hace más pesada la situación. Red Bull llega a 2026 como un equipo que perdió a Adrian Newey, a Christian Horner, a Jonathan Wheatley, a Helmut Marko y al propio ingeniero de Verstappen, Gianpiero Lambiase, quien se va a McLaren en 2028. El equipo que ganó 21 de 22 carreras en 2023 ahora lucha por puntuar en un campeonato donde Mercedes, Ferrari y McLaren interpretaron mejor el nuevo reglamento desde el primer día.

El contrato de Verstappen con Red Bull se extiende hasta 2028, pero incluye una cláusula que le permite salir si queda fuera del top dos del campeonato en un punto específico de la temporada, con una ventana de activación entre agosto y octubre. Con el neerlandés noveno en el mundial y a 51 puntos del segundo lugar, esa cláusula es muy real. Mercedes, que ya intentó ficharlo en 2025 con Toto Wolff como su principal impulsor, sigue atenta. Y ahora McLaren aparece con fuerza en la conversación. El equipo de Woking ya tiene a Rob Marshall, a Will Courtenay y pronto a Gianpiero Lambiase, tres de las figuras más importantes del ciclo ganador de Verstappen en Red Bull. El ex piloto Giedo van der Garde lo dijo sin rodeos: "Max a McLaren bien podría ser una opción. Hay muchas opciones porque todo el mundo quiere a Max. McLaren tiene la ventaja de tener más veteranos de Red Bull con quienes él disfrutó del éxito." Sin embargo, el CEO de McLaren, Zak Brown, fue claro al respecto: el equipo no tiene intención de reemplazar a Norris ni a Piastri, y predijo que si Verstappen cambia de equipo, su destino sería Mercedes.

Y aunque el neerlandés no habla del tema públicamente, en Japón dejó una frase que resumió su estado de ánimo mejor que cualquier análisis. Cuando le preguntaron qué tan difícil era mantener la motivación con un coche complicado, comparó su situación con las propias unidades de potencia del RB22: "Empieza bien por la mañana, y luego se vuelve meh."

Lo que hace más interesante este momento es que Verstappen ya vivió algo parecido. Cuando llegó a Red Bull en 2016, el equipo también atravesaba un período difícil, lejos de la competitividad que había tenido con Vettel. El neerlandés aguantó, confió en el proyecto y cinco años después ganó el primero de cuatro títulos consecutivos. Él mismo recordó ese paralelismo en declaraciones recientes: "Hay muchas personas hablando, pero yo no necesito hacerlo. Prefiero concentrarme en trabajar con el equipo." La pregunta es si Red Bull tiene la capacidad de repetir esa remontada en un reglamento que claramente no entendió desde el inicio.

Para Miami, Red Bull lleva el paquete de mejoras más ambicioso del año. El equipo hizo rodar el RB22 en Silverstone en una sesión especial antes del viaje a Estados Unidos para verificar los cambios en pista antes de llegar a un circuito de sprint donde solo hay una sesión de entrenamientos libres antes de la clasificación. El jefe de equipo Laurent Mekies fue honesto sobre lo que se puede esperar: "¿Significa eso que llegas a Miami y has solucionado todo como por arte de magia? No. Pero, ¿confío en que el equipo llegará al fondo del problema y empezará a introducir mejoras ya en Miami? Creo que eso es lo que veras."

Miami no es solo otra carrera para Red Bull. Es el primer gran examen de si este equipo puede salvar una temporada que amenaza con convertirse en la peor de la era Verstappen, y de paso callar los rumores que rodean el futuro del piloto más ganador de la última década.


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Álvaro Piñeirua
ÁLVARO PIÑEIRUA

Redactor en Sports Illustrated México.