Fondo de inversión negocia la compra de HYROX por alrededor de 600 millones de dólares

HYROX demostró que puede llenar competencias alrededor del mundo; ahora busca mantener el crecimiento de su valor económico y convertirse en deporte olímpico.
La marca HYROX ha aumentado su valor gracias al crecimiento de eventos y participantes.
La marca HYROX ha aumentado su valor gracias al crecimiento de eventos y participantes. / Andreas Rentz/Getty Images

Este fin de semana HYROX estuvo bajo los reflectores del deporte funcional en México con su segunda edición en Acapulco, y apenas unos días después, la disciplina volvió a ser noticia, pero esta vez fuera de la zona de competencia.

El fenómeno que comenzó en 2017 como una carrera que mezclaba kilómetros de cardio con estaciones de fuerza se ha convertido también en un activo millonario, ya que un consorcio encabezado por el fondo de inversión L. Catterton adquirió la participación mayoritaria del deporte que pertenecía a Infront, una operación que se estima fue de 600 a 700 millones de dólares.

La cifra ayuda a dimensionar lo rápido que ha cambiado HYROX. Su primer evento reunió alrededor de 650 participantes en Hamburgo y menos de una década después la organización calcula que cerca de 1.5 millones de personas participarán en sus eventos durante este año, distribuidos en más de 100 ciudades y 35 países.

Su crecimiento se ha construido alrededor de una idea sencilla: ocho kilómetros de carrera, divididos en bloques de un kilómetro e intercalados siempre con las mismas ocho estaciones funcionales. No importa si alguien compite en Acapulco, Londres o Hong Kong, el evento mantiene prácticamente la misma estructura y sus resultados pueden compararse con los del resto del mundo.

¿Cuál es la clave de crecimiento de HYROX?

Esa fórmula convirtió algo que millones de personas ya hacían dentro de un gimnasio en un producto deportivo global. HYROX no depende únicamente de los atletas profesionales para llenar sus competencias; gran parte de su crecimiento viene de personas que entrenan después del trabajo, se inscriben en parejas o relevos y pasan meses preparándose para terminar el circuito.

El negocio tampoco termina cuando alguien cruza la meta. Alrededor del formato se ha formado una red de miles de gimnasios afiliados, entrenadores especializados, patrocinadores y atletas profesionales, lo que permite que HYROX esté presente durante todo el año sin necesidad de construir sus propios gimnasios. 

La estadounidense Alyssa McElheny, campeona mundial de 2026, mencionó recientemente que dejó prácticamente atrás su trabajo como fotógrafa de bodas después de conseguir un patrocinio con Adidas y convertirse en atleta de tiempo completo. Asia muestra otra cara de ese crecimiento: Hong Kong pasó de menos de mil participantes en 2022 a alrededor de 20 mil en una de sus competencias de 2026 y será sede del Campeonato Mundial de 2027.

El movimiento financiero llega además cuando HYROX intenta dar un paso todavía mayor: dejar de ser visto únicamente como una marca de competencias para consolidarse como un deporte. L Catterton, uno de los mayores fondos especializados en negocios de consumo, encabeza el nuevo grupo propietario junto con los fundadores Christian Toetzke y Moritz Fürste y WndrCo, firma de inversión fundada por el ex director ejecutivo de dreamworks animation Jeffrey Katzenberg.

Es decir, su cartera permite dimensionar el tamaño del nuevo propietario de HYROX: L Catterton ha invertido en compañías de consumo y ocio como la cadena de restaurantes Dishoom y Birkenstock, uno de los fabricantes de calzado más reconocidos del mundo.

HYROX quiere ser deporte olímpico en 2032 o 2036

Al mismo tiempo, World Triathlon ya abrió la puerta al fitness racing dentro de su estructura y el proyecto tiene la mirada puesta en Brisbane 2032 o, posteriormente, en los Juegos Olímpicos de 2036, aunado a que HYROX cuenta además con algo que muchas disciplinas emergentes tardan décadas en conseguir: una enorme base de participantes y presencia internacional.

Lo ocurrido esta semana permite observar el fenómeno desde otra perspectiva. Los 600 a 700 millones de dólares no representan simplemente lo que generan las inscripciones de sus carreras, sino el valor que los inversionistas atribuyen a todo un ecosistema de eventos, patrocinios, gimnasios, entrenadores y millones de potenciales participantes.

Mientras miles de personas empujaban trineos, corrían y lanzaban wall balls en Acapulco, detrás de la cortina funcional, crece una industria que en menos de diez años pasó de reunir a unos cientos de participantes en Alemania a atraer a algunos de los mayores inversionistas del sector de consumo.

HYROX ya demostró que puede llenar competencias alrededor del mundo; ahora busca una transformación todavía más difícil: demostrar que un activo valorado en cientos de millones de dólares también puede convertirse en un deporte con lugar dentro del sector olímpico.


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Patrick Charles
PATRICK CHARLES

Redactor de Sports Illustrated México