Alexis Vega: El 10 que espera su partido

El número pesa. Siempre pesa. En México, el 10 no es un dorsal cualquiera. Lo llevaron Cuauhtémoc Blanco y Giovani dos Santos. Es el número reservado para los futbolistas llamados a marcar diferencias, para los que cargan con la imaginación ofensiva de una selección. Alexis Vega volvió a recibirlo para este Mundial, pero después de dos partidos espera el momento que justifique la herencia.
Entró como suplente ante Sudáfrica. No jugó un solo minuto frente a Corea del Sur. México llega a la última jornada del Grupo A ya clasificado a los octavos de final, pero uno de los hombres que parecía destinado a convertirse en protagonista todavía busca su espacio.
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Y eso vuelve más llamativa su situación. Pocas veces el escenario había sido tan favorable para Vega. Llegó al Mundial como Bicampeón con Toluca, recuperado de los altibajos que marcaron su paso por Chivas y convertido nuevamente en una de las figuras del futbol mexicano. Durante el proceso de Javier Aguirre fue uno de los nombres recurrentes. El 10 parecía suyo por derecho propio.
Sin embargo, el torneo tomó otro rumbo. Julián Quiñones se adueñó de la banda izquierda desde el debut, marcó el primer gol de México en la Copa del Mundo y consolidó una sociedad que el cuerpo técnico no ha querido tocar. Mientras tanto, Vega observó desde el banquillo cómo México derrotó a Corea del Sur para asegurar su clasificación.
La jerarquía que históricamente acompaña al dorsal todavía no encuentra reflejo en el once titular. La diferencia con Qatar 2022 es enorme. Hace cuatro años, Vega fue titular en los tres partidos de la fase de grupos. Vivió desde dentro la angustia de una selección que llegó al último encuentro obligada a ganar por diferencia de goles para mantenerse con vida.
Aquella presión hoy parece lejana. "Estamos muy tranquilos por el buen paso que hemos conseguido en este inicio del Mundial", explicó previo al encuentro ante Chequia.
"En Qatar estábamos sobre las cuerdas, donde teníamos que ganar por diferencia de goles y no lo pudimos conseguir. Ahora nos quita un poquito de presión de encima para poder jugar más sueltos", añade el jugador de Toluca.
La frase describe el momento colectivo del equipo. México suma seis puntos, ya tiene boleto a los octavos de final y todavía puede convertirse en la primera selección mexicana que cierre una fase de grupos mundialista con marca perfecta. 9 de 9.
"Sería algo muy importante para el país, para la selección", afirmó Vega. "Después de mucho tiempo no se ha logrado algo así. Tenemos en la cabeza ganar mañana y hacer un buen partido".
No hay rastro de inconformidad en sus palabras. Al contrario. Cuando se le pregunta qué distingue a este grupo, habla de unión antes que de futbol. "Yo creo que la unión, la responsabilidad que tiene uno con el otro compañero", explicó.
"Tenemos muchas reuniones, muchos juegos de mesa. Son cositas que nos han ayudado muchísimo. La práctica con el psicólogo también nos hace convivir entre todos y hacer vínculos más grandes".
Es un discurso de equipo. De vestidor. También lo demuestra cuando surge el tema de Guillermo Ochoa y la posibilidad de que el capitán tenga minutos frente a República Checa.
"Para mí es una leyenda de México, de la selección", explica Vega. "Es un jugador que ha estado siempre dispuesto para la selección. El Vasco tomará la decisión, pero los 26 que estamos acá estamos preparados por si nos dan la oportunidad".
En realidad, la frase podría aplicarse perfectamente a él mismo. Porque si alguien espera una oportunidad es Alexis Vega. Incluso los abucheos que aparecieron por momentos en los primeros partidos los analiza desde una perspectiva colectiva.
"La afición sabe que quizás podemos jugar un poquito mejor", reconoce. "Pero estamos en un Mundial. A veces quieres jugar bien, gustarle a la gente y ganar, no siempre se puede. Si ganas 1-0 jugando flojo, lo más importante es seguir avanzando".
La respuesta refleja madurez. También experiencia. A sus 28 años ya conoce las dos caras de una Copa del Mundo: la frustración de una eliminación temprana y la tranquilidad de un equipo que ya cumplió el primer objetivo.
Ahora le falta vivir otra historia. En el Azteca, México buscará cerrar la fase de grupos con nueve puntos por primera vez en su historia. Aguirre podría administrar cargas, mover algunas piezas y ofrecer descanso a varios titulares pensando en los octavos de final.
Si eso ocurre, pocos nombres aparecen tan naturalmente como el de Alexis Vega. Porque mientras la selección persigue una marca histórica, el hombre que porta el 10 sigue esperando algo más personal. Su partido. El que todavía no llega.
El que parecía reservado para él desde antes de que comenzara el Mundial. Y quizá, con la clasificación ya asegurada y el Azteca como escenario, haya llegado finalmente el momento de reclamarlo.
