Aymen Hussein, el gol contra Bolivia y la historia del delantero que llevó a Irak de vuelta a una Copa del Mundo

La selección nacional de futbol de Irak ha asegurado su participación en el Mundial 2026 tras derrotar a Bolivia por un marcador de 2-1 en la final del torneo de repechaje intercontinental, con el Estadio BBVA de Monterrey, en México, como sede del milagro.
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La victoria trae a los Leones de Mesopotamia de vuelta a la Copa del Mundo por primera vez en 40 años, dejando atrás su única participación previa, en aquella lejana edición de México 1986.
El autor del gol decisivo fue Ayman Hussein, el capitán del equipo.
Con el juego empatado 1-1 al minuto 53 —el delantero Ali Al-Hamadi abrió el marcador para Irak en el minuto 10 y Bolivia consiguió empatar el encuentro en el minuto 38 con un gol de Moisés Paniagua— Marko Farji, quien acababa de ingresar al terreno de juego, desbordó por la banda y envió un centro raso al área.
Ayman Hussein anticipó a su marcador y definió de primera intención para sellar el 2-1 definitivo. A partir de ese momento, el bloque defensivo ordenado por el técnico australiano Graham Arnold supo contener los avances del equipo boliviano para mantener la ventaja y, finalmente, clasificar.
Y sí, acaso para los Leones quedarse al margen del Mundial habría sido una herida difícil de nombrar… pero para Ayman Hussein, no se hubiese acercado ni de lejos a la verdadera definición de tragedia, un hombre que, a lo largo de su vida, ha tenido que afrontar las consecuencias más crudas de los conflictos bélicos en Irak.
Nacido en Hawija, en Kirkuk, en el año 1996, Hussein pertenece a una generación para la que la cotidianidad era contemplar y sufrir los estragos de la guerra.
En 2008, Ayman era apenas un niño que comenzaba a comprender o cuestionar las complejidades del mundo cuando su padre fue asesinado en Bagdad en un brutal atentado terrorista perpetrado por Al-Qaeda en Irak, la organización matriz que años más tarde daría vida al Estado Islámico.
El asesinato de su padre dejó a su madre, Soraya, en una situación de desamparo absoluto.
En ese contexto, Ayman nunca pensó que el futbol pudiera convertirse en una carrera viable. Crecía jugando de manera informal, como cualquier otro niño iraquí, pero su vida tomó un rumbo definitivo en un parque público, cuando, mientras jugaba, el director técnico de un club local se fijó en sus extraordinarias condiciones físicas y en su imponente estatura.
El equipo necesitaba urgentemente un reemplazo para un jugador lesionado y le ofrecieron la oportunidad de debutar. Ayman, empujado por la urgente necesidad de generar ingresos para sostener a su madre y hermanos tras la muerte de su padre, aceptó de inmediato. El pequeño dejó de ver el futbol como un juego; ahora era, en cambio, la trinchera económica de su familia.
Pero el destino, caprichoso y cruel en aquellas latitudes, aún no terminaba de cobrar su respectiva cuota de dolor.
En el verano de 2014, el Estado Islámico barrió el norte y el oeste de Irak con una ferocidad inaudita y Hawija cayó bajo el control yihadista. Ayman y su familia se vieron forzados a huir, y se sumaron a los más de tres millones de desplazados iraquíes, urgentes de refugio.
La tragedia llamó nuevamente a la puerta en el verano de 2014, cuando el hermano mayor de Ayman quien se desempeñaba como agente de la policía local fue secuestrado por los extremistas a medida que las milicias yihadistas avanzaban sobre el territorio.
En una entrevista de Hussein en 2016, tras ayudar a clasificar a la selección olímpica de Irak a los Juegos de Río, se detuvo a reflexionar sobre el contexto de su vida. “Si dejo el futbol, nada cambiaría. No recuperaría nada de lo perdido. Aún así agradezco a Dios por mi situación; tengo paredes a mi alrededor mientras muchos de los iraquíes desplazados viven en tiendas de campaña", dijo.
Después del histórico pase al Mundial de 2026 en Monterrey, Ayman compartió en redes sociales un video propio que data de 2017, donde, en una entrevista para la televisión iraquí, en la que declaró que su objetivo era llevar a Irak de regreso al Mundial de Futbol.
“Un hijo de Irak, si hace una promesa, la cumple; si habla, dice la verdad; y si se levanta, sacude la tierra bajo los pies de la desesperación. Felicitaciones a todos los iraquíes; esta alegría es un derecho largamente esperado…”, escribió.
El mensaje concluyó con un doloroso, “Que Dios tenga misericordia de nuestros justos mártires”,
Nueve años después, el delantero cumplió su palabra.
