Bolivia, a 90 minutos de romper 32 años de espera mundialista

El futbol boliviano está a 90 minutos de vivir uno de los capítulos más emocionantes de su historia. Monterrey, Nuevo León, es el epicentro de la esperanza para una nación que ha esperado más de tres décadas para verse representada de nuevo en la élite del futbol internacional.
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Después de superar a Surinam en una semifinal de infarto —donde un gol de Liam Van Gelderen al minuto 47 los tuvo al borde de la eliminación— la selección dirigida por Óscar Villegas se prepara para enfrentar a Irak el 31 de marzo, en un duelo que definirá si La Verde regresa a una Copa del Mundo por mérito propio, cerrando un ciclo de ausencia que comenzó tras la inolvidable participación en Estados Unidos 1994.
Este presente, cargado de expectativas y una renovada mística juvenil, no puede entenderse sin mirar hacia atrás. La historia de Bolivia en los mundiales es una narrativa de hitos aislados, gestos románticos y una generación dorada que, hasta hoy, servía como el único consuelo estadístico para la afición.
Pride and passion on display at the FIFA Play-Off Tournament in Mexico 😍
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Four nations faced off in two semi-finals, as Bolivia beat Suriname in Monterrey, while Jamaica edged New Caledonia in Guadalajara. pic.twitter.com/0dcR1tKECo
La relación de Bolivia con el Mundial de Futbol comenzó por invitación. En la edición inaugural de Uruguay 1930, el combinado nacional protagonizó una de las anécdotas más pintorescas de la historia del torneo, cuando los jugadores saltaron al campo con camisetas blancas, cada una con una letra en el pecho. Al alinearse, los futbolistas debían formar la frase "Viva Uruguay”.
Sin embargo, una de las fotografías más populares del torneo, quedó marcada por la ausencia de una de las letras "U", debido a que el jugador Luis "Chato" Reyes se retrasó en los vestuarios. En el campo, la historia fue bastante menos divertida. El equipo cayó ante Yugoslavia (4-0) y Brasil (4-0) y se despidió del mundial sin anotar goles.
Dos décadas más tarde, en Brasil 1950, Bolivia regresó al escenario mundialista beneficiada por el retiro de la selección argentina en las eliminatorias. No obstante, el formato del torneo y el abandono de otras delegaciones redujeron su participación a un único partido en Belo Horizonte contra Uruguay.
El resultado fue un traumático 8-0 a favor de los charrúas, quienes terminarían consagrándose campeones. Durante 44 años, esa fue la última imagen de Bolivia en un Mundial, una herida que solo una generación irrepetible lograría sanar.
Luego llegó 1994. Bajo la dirección técnica del español Xabier Azkargorta, Bolivia construyó un equipo que jugaba de memoria, basado en una columna vertebral formada en la Academia Tahuichi Aguilera.
One game away from the @FIFAWorldCup 🏆
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Two huge matches coming up in the FIFA Play-Off Tournament 👇 pic.twitter.com/47iMZSMDgE
El camino hacia Estados Unidos quedó sellado el 25 de julio de 1993, en una tarde mística en el Estadio Hernando Siles. Bolivia derrotó 2-0 a Brasil, quien sufrió su primera derrota de su historia en unas eliminatorias sudamericanas. Los goles de Marco "El Diablo" Etcheverry y Álvaro Peña en los minutos finales desataron la mayor fiesta deportiva que el país recuerda.
En el Mundial de 1994, Bolivia se vio competitiva. Fue la encargada de jugar el partido inaugural ante la campeona vigente, Alemania, en Chicago, donde cayó por un estrecho 1-0.
Días después, consiguió su primer y único punto en la historia de los mundiales al empatar 0-0 contra Corea del Sur. Finalmente, el 27 de junio de 1994, Erwin "Platiní" Sánchez anotó el único gol boliviano en Copas del Mundo durante la derrota 3-1 ante España, un zapatazo de larga distancia que se ha quedado grabado en la memoria de los bolivianos.
Tras décadas de resultados adversos y una sensación de estancamiento, el proceso hacia el Mundial 2026 comenzó de forma sombría. Con cuatro derrotas consecutivas al inicio de las eliminatorias, las posibilidades parecían nulas.
Sin embargo, el nombramiento de Óscar Villegas en julio de 2024 cambió el paradigma. Villegas apostó por una renovación generacional radical y trasladó la localía al Estadio Municipal de El Alto, a 4,150 metros sobre el nivel del mar, convirtiéndolo en una fortaleza inexpugnable.
Bajo este nuevo esquema, Bolivia sumó victorias cruciales ante Venezuela (4-0) y Colombia (1-0), y logró un triunfo histórico como visitante ante Chile (1-2), rompiendo una sequía de 31 años fuera de casa.
Estos resultados, coronados con una victoria 1-0 sobre Brasil en la última fecha, permitieron a Bolivia alcanzar el séptimo lugar con 20 puntos y asegurar su boleto al repechaje intercontinental.
Si la clasificación de 1994 fue obra de los graduados de la Tahuichi, el sueño de 2026 está siendo impulsado por una nueva camada de talentos. Miguel Terceros, conocido como "Miguelito", se ha consolidado como la gran figura. Con apenas 21 años y formado en el Santos de Brasil, Terceros terminó las eliminatorias como el máximo goleador de su equipo con siete tantos.
El pasado 26 de marzo de 2026, en la semifinal del repechaje contra Surinam, Bolivia demostró su resiliencia.
Tras ir perdiendo 0-1, el joven Moisés Paniagua, de solo 18 años, ingresó para anotar el empate al minuto 71. Poco después, Terceros selló la remontada de 2-1 con un penal ejecutado con frialdad. La victoria significó el pase a la final del repechaje.
El desafío ahora es inmenso. Irak, el rival final, representa el último obstáculo en un camino que ha durado 32 años. Para la federación boliviana, que celebra su centenario en este periodo, clasificar al Mundial 2026 significaría la validación de un cambio estructural necesario.
Después de 32 años, el sueño de volver a Estados Unidos, México y Canadá nunca estuvo tan cerca de hacerse realidad.
