Bolivia e Irak: el sueño regio de dos aficiones por estar en el Mundial

La distancia geográfica entre Bolivia e Irak es de 12,500 kilómetros. Sin embargo, el futbol los une en un deseo en particular. Ambas selecciones buscarán el último boleto al Mundial 2026 en la Final del Repechaje Intercontinental y sus aficionados que se dan cita en Monterrey saben que están ante una oportunidad histórica. Dos aficiones distintas en el idioma, pero iguales en el deseo de poder llegar a la Copa del Mundo.
Es el caso de los hermanos Flores, que vinieron desde el departamento de Sucre para apoyar a su selección. Óscar, el mayor, cuenta emocionado con el Cerro de la Silla de fondo, que espera ver a Bolivia en el Mundial, pues la última vez que la verde estuvo en una Copa del Mundo, él tenía apenas 3 años y sus recuerdos son muy vagos. “Tenía apenas 3 años. Recuerdo que mi papá ponía los juegos, pero yo era muy chico”
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A Santiago, el menor de los hermanos Flores, no le tocó esa historia, pues él aún no nacía. Sin embargo, confía en que puedan llegar al Mundial y en voz de todos los bolivianos que se seguirán el juego por TV, les hizo una petición especial a los jugadores.
“Que pongan todo: alma, vida y corazón, no solamente somos los que estamos acá, son 12 millones, un país que se va a paralizar a las 11 de la noche, hora boliviana. que dejen todo en la cancha, sé que Dios mediante vamos a sacar el resultado en la cancha”.
Irak y 40 años de ausencia
En Irak también tienen el mismo deseo. Shril Jamar y Seed Lnaijar, dos aficionados de los Leones de Mesopotamia llegaron a Monterrey desde el pasado domingo para apoyar a su selección y hoy, previo al juego, pasean por la Macroplaza regiomontana. Ambos viven en San Diego, en Estados Unidos, pero a pesar de la distancia, tienen presente el sentir de sus paisanos, que se levantarán de madrugada para ver el encuentro.
“Es un sueño, esperar cuarenta años para poder estar y esperemos que hoy lo podamos lograr. Hoy, 45 millones de personas estarán esperando este momento. Creeme, todos en Irak se despertarán a las 5 de la mañana para ver el juego, porque este es un gran sueño para toda la gente en Irak”.
Y para que no quede duda, muestran a este reportero una imagen donde se ve a amigos en Irak preparándose para poder ver el juego, casi en el amanecer al otro lado del mundo. Porque no es cosa menor. Son 40 años desde que Irak no está en un Mundial, en el de México 1986 y curiosamente México les podría abrir la puerta de nueva cuenta a una Copa del Mundo, ahora otorgándole el último boleto.
Y si en algo coinciden las aficiones de Irak y Bolivia es en el sentir que México les ha dejado. Para ambas hinchadas, Monterrey les ha tratado muy bien, y como el caso de los hermanos Flores, también pudieron corroborarlo en otras partes del país, pues pudieron ir a Cancún y el pasado fin de semana, previo al juego de esta noche, estuvieron en la Ciudad de México, donde recorrieron el Centro Histórico, el Zócalo y visitaron la Basílica de Guadalupe, para, de paso, pedir por el milagro de ver a su selección en el Mundial.
Así, Bolivia e Irak, dos naciones separadas por mares y desiertos, pero unidas en un solo deseo: el volver a un Mundial tras décadas de ausencia.
