Con Gattuso, Buffon y Gravina fuera de la Federación Italiana de Futbol, ¿qué sigue para el Calcio?

La eliminación en el repechaje desató la dimisión de Gravina, Buffon y Gattuso y dejó a la Federación con un vacío de poder.
Gennaro Gattuso y Gianluigi Buffon, dos referentes del futbol italiano, dimitieron de sus cargos tras el fracaso de la selección nacional.
Gennaro Gattuso y Gianluigi Buffon, dos referentes del futbol italiano, dimitieron de sus cargos tras el fracaso de la selección nacional. / Getty Images

El futbol italiano vive una de las mayores crisis institucionales de su época moderna. Tras la histórica eliminación de la selección en el repechaje europeo, que privará a Italia de participar en su tercera Copa del Mundo de forma consecutiva, los cimientos de la Federación Italiana de Futbol se han desmoronado por completo. 

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La derrota en Zenica ante Bosnia fue el detonante definitivo para un desenlace que los expertos veían como inevitable. En un lapso de apenas unos días, el presidente de la federación, Gabriele Gravina, el jefe de delegación, Gianluigi Buffon, y el seleccionador nacional, Gennaro Gattuso, dimitieron de sus respectivos cargo.

La caída en bloque de los máximos responsables deportivos y federativos ha dejado un vacío de poder que requiere de acciones rápidas pero meditadas. 

El expresidente Gabriele Gravina se vio cercado por la presión política de más de cuarenta senadores que exigían su marcha tras la debacle deportiva. A este descontento se sumó la indignación pública generada por unas declaraciones suyas en las que diferenció al futbol como deporte profesional frente al supuesto carácter amateur de otras disciplinas olímpicas, lo que terminó de quebrar su sostenibilidad en el cargo. 

Por otro lado, Gianluigi Buffon admitió que su deseo espontáneo era haber dimitido un minuto después de que concluyera el partido en Zenica, pero se le solicitó expresamente que contemporizara su decisión para permitir una mínima calma institucional.

La última pieza del engranaje en caer fue el seleccionador Gennaro Gattuso. Aunque inicialmente existían dudas sobre su continuidad o dimisión inmediata, la federación y el técnico calabrés alcanzaron un acuerdo para la resolución consensuada del contrato, que expiraba en junio. 

Según las informaciones recogidas por los medios italianos, la federación llegó a plantear la posibilidad de que Gattuso permaneciera en el cargo como traghettatore —técnico de transición— para dirigir dos encuentros amistosos programados en junio mientras se estabilizaba el panorama político. 

Pero Gattuso prefirió facilitar la transición técnica y no ser un obstáculo para los nuevos gestores y renunció a su puesto en un acuerdo mutuo con la federación.

Ahora que las renuncias se han formalizado, el futbol italiano se encuentra frente a un complejo laberinto institucional para determinar su futuro. 

La Federación ha establecido un cronograma estricto para intentar recomponer su gobernanza de forma legítima. La fecha marcada en rojo en el calendario es el 22 de junio de 2026, día fijado para la celebración de la Asamblea Electoral que designará al nuevo presidente de la federación. 

Sin embargo, la batalla política real comenzará mucho antes, puesto que el plazo máximo e improrrogable para la presentación formal de las listas de candidatos vence el 13 de mayo de 2026.

La carrera sucesoria para ocupar el sillón de via Allegri ha hecho emerger un catálogo variopinto 

En el espectro de la experiencia de gestión destaca con fuerza el nombre de Giovanni Malagò. Su labor al frente del Comité Olímpico Nacional Italiano ha sido calificada de sobresaliente por amplios sectores, y voces autorizadas de la comunicación deportiva han señalado abiertamente que Malagò es el hombre idóneo para liderar unos verdaderos estados generales del fútbol nacional. 

Como contrapartida a su perfil reformista emerge la figura de Giancarlo Abete, actual presidente de la Liga Nacional de Aficionados y un auténtico veterano de las batallas federativas. 

Abete ya rigió los destinos de la federación entre los años 2007 y 2014, viéndose obligado a dimitir tras el fracaso de la selección en el Mundial de Brasil

Aunque su candidatura representaría una apuesta por la pacificación mediante el consenso tradicional, sectores críticos tildan de paradójica la posibilidad de recurrir nuevamente a dirigentes que ya gobernaron en las épocas en las que comenzaron a incubarse los problemas estructurales que hoy sufre el sistema.

En un plano radicalmente distinto —impulsado sobre todo por la asociación de futbolistas y por el deseo de renovación de los aficionados— figuran las opciones protagonizadas por exdeportistas de élite. 

Según reporta La Gazzetta dello Sport, el sindicato de futbolistas ve con muy buenos ojos la candidatura de Demetrio Albertini, una figura “joven, competente y elegante”, que intriga positivamente a otros estamentos de la federación y que cuenta con el bagaje de haber competido previamente por el cargo en 2014. 

Paralelamente, los nombres de Paolo Maldini y Alessandro Del Piero son invocados de forma recurrente en los debates públicos.

La revolución institucional desatada tras las renuncias forzadas de Gravina, Buffon y Gattuso coloca al futbol italiano en una encrucijada sin margen de error. 

La cita electoral de junio decidirá si el Calcio opta por una verdadera renovación de sus estructuras o si prefiere continuar anclado en las dinámicas políticas tradicionales que lo han privado sistemáticamente de las últimas Copas del Mundo.


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Alejandra González Centeno
ALEJANDRA GONZÁLEZ CENTENO

Reportera y creadora de contenido en Sports Illustrated México.