El futbol que ya no se ve: la revolución silenciosa detrás del Atlético de Madrid

Marcelo Fondacaro, Chief Commercial Officer de Veritran, explica cómo la tecnología está redefiniendo la experiencia del aficionado, en una transformación que empieza en Europa pero apunta directo a Latinoamérica.
La empresa tecnológica busca integrar datos, pagos y servicios en un solo ecosistema, en una alianza que refleja cómo el futbol evoluciona hacia una industria de entretenimiento.
La empresa tecnológica busca integrar datos, pagos y servicios en un solo ecosistema, en una alianza que refleja cómo el futbol evoluciona hacia una industria de entretenimiento. / Denis Doyle/Getty Images

El futbol, en esencia, no ha cambiado: durante 90 minutos sigue siendo un balón, dos porterías y una emoción que no necesita traducción. Pero todo lo que lo rodea es distinto. Y quizá lo más revelador es que esa transformación no se percibe a simple vista: es silenciosa, casi invisible, pero redefine por completo la experiencia.

Para Marcelo Fondacaro, Chief Commercial Officer de Veritran, el anuncio de su alianza con el Atlético de Madrid no es solo un paso más en el negocio tecnológico. Es parte de una transformación más profunda: la del futbol como industria de entretenimiento total.

“Hoy los clubes están atravesando un cambio cultural”, explica Fondacaro en entrevista con Sports Illustrated. “Ya no son solo equipos de futbol, son empresas de entretenimiento”.

La afirmación no es menor. Durante décadas, la experiencia del aficionado terminaba en el estadio. Hoy, apenas empieza ahí.

Veritran lo entendió desde otro lugar. Durante 20 años desarrollaron tecnología para la industria financiera, un entorno donde la seguridad, la personalización y la escala no son opcionales. Ese mismo conocimiento, ahora, busca trasladarse al futbol.

“Empezamos a transitar el mundo del deporte porque vimos que necesitaba desarrollar un ecosistema digital como el que ya existe en otras industrias”.

El primer paso fue en Inglaterra, con el Manchester City. Ahora, el siguiente capítulo se escribe en Madrid. Pero el objetivo no es simplemente modernizar. Es entender.

“Lo primero es conocer al fan”, dice Fondacaro. “Entender qué quiere, qué le gusta, cómo vive el futbol. No todos buscan lo mismo”.

Esa idea —aparentemente simple— es la base de todo. Porque en ese reconocimiento se abre la puerta a una experiencia completamente distinta.

Un estadio donde no solo entras, sino donde te identifican. Donde no solo consumes, sino donde todo está pensado para ti. Donde incluso el acto más cotidiano —comprar una cerveza— puede suceder sin efectivo, sin tarjeta, sin fricción.

“Estamos trabajando para que una persona pueda pagar con el rostro”, explica. “Pero no solo por tecnología, sino para mejorar la experiencia”.

El dato parece futurista. Pero en Europa ya es presente. Estadios sin efectivo. Sistemas integrados. Plataformas que conectan boletos, tiendas, museos, membresías y experiencias en un solo ecosistema. Un modelo que convierte al club en algo más que un equipo: en una plataforma de servicios.

“Hoy tienes aplicaciones separadas para todo”, señala. “Nuestra idea es integrarlo en una sola visión 360 del aficionado”.

En esa visión, el futbol deja de ser un evento aislado y se convierte en una experiencia continua. Antes, durante y después del partido. Pero hay una pregunta inevitable: ¿qué tan lejos está Latinoamérica de ese escenario?

Fondacaro no duda. “Estamos mucho más cerca de lo que creemos. La tecnología ya existe, es cuestión de decisión”.

La respuesta rompe con una narrativa común: la de una región rezagada. Para Veritran, el problema no es técnico, sino estructural y cultural.

“La tecnología democratiza”, insiste. “Lo que hicimos en la industria financiera en México o Argentina demuestra que se puede”.

Y ahí aparece otra capa del discurso: la identidad. Porque si bien Europa marca el ritmo, la intención no es copiar modelos, sino adaptarlos.

“Conocemos la cultura latinoamericana. Sabemos qué funciona y qué no. Eso es una ventaja enorme”.

En ese equilibrio entre innovación y contexto está el verdadero desafío. No se trata solo de construir estadios modernos, sino de llenar los detalles que hacen la diferencia.

Desde reservar un lugar de estacionamiento hasta encontrar tu auto al salir. Desde evitar la reventa de boletos hasta personalizar la experiencia de cada aficionado. Pequeñas cosas. Grandes cambios.

“A veces pensamos en lo grande y nos olvidamos de lo pequeño”, reflexiona. “Y ahí es donde realmente se define la experiencia”.

El camino, sin embargo, no empieza en casa. Como muchas empresas latinoamericanas, Veritran encontró primero validación en Europa. No por estrategia, sino por oportunidad. “A veces tienes que mostrar éxito afuera para conquistar tu propio territorio”.

Hoy, con presencia en clubes como el Atlético de Madrid y el Manchester City, ese regreso parece inevitable. Más aún con un Mundial en puerta y una región que empieza a mirar hacia el futuro con más urgencia que nostalgia.

“Es cuestión de tiempo”, dice Fondacaro. “Ya estamos hablando con clubes en Latinoamérica”.

El futbol no cambiará en lo esencial. Seguirá siendo impredecible, emocional, profundamente humano. Pero todo lo demás —lo invisible, lo que ocurre antes y después del silbatazo— ya está siendo rediseñado.

Y esa revolución, silenciosa pero constante, también terminará por llegar a este lado del mundo.


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Mario Palafox
MARIO PALAFOX

Editor SR en Sports Illustrated México. 25 años de experiencia en medios. Ha cubierto 4 Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, Fórmula Uno, NBA, NFL.