El Tri entre la certeza y la pelea: Montes lo siente, Memo lo persigue

La voz de César Montes no suena acelerada, pero sí firme. No habla de ansiedad, sino de sensaciones. De ambiente. De lo que se respira fuera de la cancha y empieza a meterse en el vestidor. Porque para él, la Copa del Mundo ya dejó de ser una fecha lejana.
“Creo que todo el país lo vivimos, ¿no? Aquí mismo en la Ciudad de México, pancartas, todo… es increíble lo que se está viviendo”, dice el central mexicano, con la mirada puesta en lo que viene. “Estamos a pocos días ya… huele bastante, y huele bien”.
México entra en su última curva de preparación, con partidos exigentes y una lista final aún en construcción. En ese escenario, Montes asume el momento con claridad: hay ilusión, pero también competencia interna y golpes en el camino.
“Sabemos que la lista es amplia, que hay muchos que están compitiendo. Creo que todos estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para estar en esa lista final… Hay que dejarle la decisión complicada a Javier”, afirma sobre Javier Aguirre.
Las ausencias también pesan. Lesiones que han dejado fuera a compañeros que formaron parte del proceso. Montes no lo esquiva: “Me entristece mucho por ellos. Sé lo que han luchado por estar aquí… pero es parte del futbol, estamos expuestos a eso”.
En medio de esa realidad, el defensa también se planta desde lo individual. No hay espacio para el miedo. “No pienso en lesionarme. Estamos expuestos, claro, pero no pienso en eso”.
El regreso a la Ciudad de México añade otra capa al reto. La altura, esa vieja aliada del Tri, también se convierte en un factor a gestionar, incluso para los propios.
“Tengo dos días que llegué y en los primeros entrenamientos cuesta bastante. Ellos lo van a sentir también”, advierte sobre el rival en turno.
Y ese rival es de peso. Portugal aparece como un examen serio, más allá de nombres propios o ausencias mediáticas.
“Todos conocemos a Portugal. No es una selección que se necesite vender. Es un rival que nos va a exponer, tanto en nuestras virtudes como en lo que hay que mejorar”.
Montes no se detiene en si está o no, Cristiano Ronaldo. El análisis es más profundo. “Es una selección con jugadores que compiten en Europa, en las máximas instancias. Va a ser un gran partido”.
Dentro del grupo, la experiencia toma valor en el momento clave. El regreso de Guillermo Ochoa suma liderazgo en un vestidor que se juega los últimos boletos.
“Sabemos la historia y lo que representa Memo para todos nosotros. Es un gran líder, dentro y fuera del campo”.
También hay espacio para caras nuevas, como la de Álvaro Fidalgo, a quien Montes recibe sin reservas. “Todos sabemos lo que hizo en México. Es un gran chico que viene a sumar al grupo”.
México se acerca al Mundial con más preguntas que certezas, pero con una convicción clara desde dentro: el proceso está llegando a su punto más alto.
“Tenemos dos partidos importantes antes de empezar lo más importante para nosotros, para lo que nos preparamos cuatro años”.
Y mientras el calendario avanza, el mensaje de Montes no cambia. No habla de promesas ni de objetivos grandilocuentes. Habla de sensaciones. De ambiente. De algo que ya está ahí.
Memo Martínez: “Mientras haya una velita prendida, me voy a aferrar”
No levanta la voz, pero tampoco duda. Guillermo Martínez entiende perfectamente en qué punto está su carrera y el momento que atraviesa con la selección mexicana: una oportunidad que puede ser la última llamada rumbo al Mundial.
“Me siento más que agradecido por la confianza. Me he preparado para esto y nunca he bajado los brazos”, dice el delantero de Pumas UNAM, con un tono que mezcla serenidad y determinación.
En una concentración donde la competencia interna aprieta —sobre todo en el ataque— Martínez no evade la realidad. Sabe que el margen es corto y que cada minuto cuenta frente a los ojos de Javier Aguirre.
“Si hoy estoy aquí es por algo. Me gusta retribuir esa confianza con entrega, con pasión y demostrarlo dentro de la cancha”.
Pero su discurso no se queda en lo futbolístico. Para él, vestir la camiseta de México trasciende cualquier análisis táctico o estadístico.
“No solamente es una camiseta, es un país. Yo le debo todo a México: mi esposa, mis hijas, todo mi entorno es mexicano. Imagínate lo que significa poder defender eso”.
En medio de nombres consolidados y delanteros que atraviesan buen momento, Martínez se mantiene en la pelea sin perder el enfoque.
“Es una competencia interna muy importante. Hay grandes delanteros que vienen haciendo bien las cosas y yo tengo que enfocarme en subir mi nivel para estar a la altura”.
Lejos de engancharse con el futuro o con la presión de una lista final que aún no está definida, el atacante opta por una postura más terrenal.
“Lo estoy disfrutando al 100%. El futuro solamente Dios sabe qué tiene para mí. Yo me enfoco en el presente y en entregarme”.
Incluso cuando el calendario marca que faltan poco más de dos meses para la Copa del Mundo, Martínez evita caer en la ansiedad.
“Más que sentirlo cerca o lejos, me siento en un punto neutro, con los pies en la tierra. Todo puede pasar”.
Sin embargo, hay una frase que resume su momento, su mentalidad y su apuesta personal en esta recta final. “Mientras haya una velita prendida, nos vamos a aferrar a ella”.
Porque si algo tiene claro, es que el sueño mundialista no se negocia, se pelea. Y en esa lucha, su argumento principal no es el discurso, sino la entrega.
“Soy una persona que da todo en la cancha. Y esa confianza que se me da, se tiene que demostrar jugando”.
Antes de pensar en la lista definitiva, el enfoque está en lo inmediato. En los partidos que vienen. En el siguiente paso.
“El paso más importante es el partido contra Portugal. Después, Dios dirá”.
Así, entre la fe, el trabajo y la convicción, Memo Martínez se mantiene firme. Sin hacer ruido de más, pero sin soltar el objetivo. Aferrado a esa “velita” que todavía sigue encendida rumbo al Mundial.
