El único secreto que Aguirre se niega a revelar

La preparación terminó y Javier Aguirre siente que el camino recorrido durante casi dos años ha valido la pena. Habló de todo. Del error garrafal, de la madurez del equipo, de los doce lesionados en el camino, de la familia que construyó en 22 meses. Javier Aguirre respondió a cada pregunta con la franqueza de siempre. Todas menos una. La única que importa a una semana del debut: quién juega contra Sudáfrica.
Hace unos meses, las preguntas rodeaban al Vasco. Hoy transmite algo distinto: certeza. Tras el triunfo ante Serbia, después de sumar también la victoria sobre Australia, el técnico mexicano considera que la selección llega en ascenso, con el grupo recuperado física y anímicamente, con una competencia interna que le permite mirar el inicio del Mundial sin preocupaciones mayores.
"Llevamos preparándonos 20 o 22 meses y no fue fácil. Tuvimos hasta doce lesionados al mismo tiempo, pero venimos en ascenso", explicó.
Casi dos años de trabajo, contratiempos incluidos, desembocan en esta semana. Y Aguirre siente que el camino valió la pena.
La principal conclusión que le dejaron los últimos amistosos no tiene que ver con resultados sino con profundidad. A diferencia de otros procesos mundialistas donde la columna vertebral llegaba prácticamente definida, el entrenador insiste en que no existen diferencias significativas entre quienes podrían iniciar y quienes esperarían en el banquillo. Porteros, centrales, laterales, mediocampistas, delanteros. En cada línea tiene nombres y dice que cualquiera le funciona.
"No tengo ninguna duda. Los 26 me dan un abanico de posibilidades. No siento que tengamos debilidades en ningún puesto", afirmó.
¿Raúl Jiménez o Santiago Giménez en la punta? ¿Lira, Mora o Chávez en el mediocampo? ¿Israel o Jorge en la lateral derecha? Aguirre escucha cada nombre, asiente y repite lo mismo: cualquiera puede jugar, cualquiera está listo. Lo que no tiene, a siete días del debut mundialista, es un once confirmado. O eso quiere que creamos.
"No me atrevería a decirte tres jugadores que van a iniciar seguro. Vamos a ver cómo están durante la semana y cómo responden a las cargas de trabajo", explicó.
Al rival, en cambio, sí lo tiene resuelto. Sabe cómo juega Sudáfrica, sabe cómo hacerle daño, dice que difícilmente va a sorprenderlo con algo. El misterio no está en el otro lado de la cancha. Está en el propio.
“Es un equipo durísimo”, sostiene sobre Sudáfrica. “Es un equipo que lo ha hecho muy bien. “No son propiamente ese estilo de juego africano. Ni tampoco el estilo europeo. Es un mix ahí con un técnico belga que les ha dado mucho trabajo táctico”, sostiene sobre su primer rival en el Mundial.
“Tienen jugadores interesantes. Por el lado izquierdo, dos balas. Tanto el lateral como el extremo son muy buenos jugadores”, añade sobre el conjunto africano que llegó a México el martes y con el que empató en 2010 y cuando dirigía a Egipto, perdió.
El triunfo ante Serbia también dejó algo más importante que los goles. México empezó abajo en el marcador tras un error que Aguirre no dudó en calificar con todas sus letras y encontró la forma de reaccionar sin perder el orden. Eso, dice, habla de madurez.
"El equipo no se desordenó, no se desesperó. Encontró el premio porque siguió creyendo en lo que estaba haciendo".
El Vasco es cuidadoso con la euforia. Recuerda que la selección de Bora Milutinovic perdió 3-0 ante Inglaterra en su último amistoso antes del Mundial del 86 y terminó haciendo una destacada fase de grupos. Los marcadores de preparación, advierte, son un arma de doble filo. Lo que más le interesa es el funcionamiento y el estado de sus futbolistas, no el número final.
Pero si algo identifica al equipo que ha construido junto con Rafa Márquez y su cuerpo técnico, eso es el carácter. Aguirre no lo negocia.
"Mis equipos son reconocibles porque no bajan la guardia nunca. No permito la indolencia. La gente merece ver un equipo que compita hasta el final".
Esa mentalidad es lo que considera más valioso en este momento. Porque más allá de las victorias recientes, el Vasco cree que México llega al Mundial con algo que durante mucho tiempo buscó construir: una identidad clara, un grupo convencido y una confianza basada en el trabajo. No únicamente en los resultados.
El once titular puede esperar hasta el jueves. La convicción ya está.
