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Gilberto Mora: Cuando la paternidad presente construye a una figura del futbol

Morita es el nuevo 10 de la Selección Nacional, que se estrena con Rafa Márquez como DT en un amistoso ante Colombia en Baltimore.
Gilberto Mora es una gran figura en la Selección Mexicana.
Gilberto Mora es una gran figura en la Selección Mexicana. | MexSport

Tener figuras paternas presentes, el apoyo familiar y el deporte como un espacio para divertirse, todo esto ha convertido a Gilberto Mora en la figura que es ahora. Más allá de sus habilidades deportivas, el haber crecido en un entorno seguro ha sido un factor clave para que un futbolista mexicano de 17 años sea considerado una de las máximas joyas del balompié internacional.

Lo anterior surge del análisis realizado por Rodrigo Dosal, master en psicología de la salud y el deporte por la Universidad Autónoma de Barcelona y en global sport management por la Universidad Nacional de Seúl, así como exdirector del Instituto del Deporte de la Ciudad de México. Con una amplia trayectoria enfocada en la gestión de atletas y el alto rendimiento, Dosal señala el fenómeno de Mora no como una casualidad, sino como el resultado de una combinación de factores que engloba el talento nato con una estructura familiar sólida y afectiva.

"Los Mora viven el fútbol desde la familia. Mora es hijo de Gilberto Mora Olayo, exfutbolista profesional que jugó en Toluca, Veracruz y Jaguares de Chiapas, hoy entrenador de fuerzas básicas de los Xolos de Tijuana. Estratégicamente, la familia se mantiene lejos de los reflectores, pero su presencia en los estadios es constante".

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Dosal señala que el hecho de que su papá haya sido futbolista le da un extra a la formación de Morita, ya que puede ser guiado a través de la experiencia de alguien que ya pasó por este proceso. E incluso, esto ha sido reconocido por el mismo Mora hijo, quien en alguna declaración dijo “Vamos por el título juntos”, en alusión a que su camino no ha sido en solitario, sino que lo ha hecho con el apoyo de su familia.

La importancia de una base segura y el deporte como vínculo

El experto en psicología menciona que se ha comprobado que el hecho de tener una buena relación familiar desde temprana edad ayuda a que las y los infantes tengan mayor confianza en sí mismos. Pero también se refleja hacia afuera, ya que podrán relacionarse con otros individuos de manera más positiva, algo fundamental en los deportes colectivos.

"La teoría del apego —de Bowlby y Ainsworth— menciona que niñas y niños se atreven a explorar el mundo cuando cuentan con un adulto disponible, alentador y no invasivo. Esas experiencias se guardan como modelos internos, una nota mental sobre si los demás estarán ahí cuando uno los necesite".

Asimismo, expresa que el deporte es un buen argumento para forjar esas relaciones entre los más grandes con los pequeños. Indica que no es necesaria una sobreprotección ni una presencia hostigadora sobre el infante para lograrlo. A veces, esto surge de la simple convivencia cotidiana que se produce en el trayecto al entrenamiento, la charla de vuelta a casa o la comida después del partido, donde ambas partes conectan para hablar el mismo idioma de forma natural.

"El psicólogo Bronfenbrenner los llama procesos proximales. Las actividades compartidas aumentan el vínculo y la cohesión familiar, y esa cohesión —el lazo entre padres, madres e hijos, hijas— se asocia con una mayor confianza en la infancia".

El límite entre el apoyo y la presión: papá vs. entrenador

La presencia de Mora Olayo en el desarrollo de Gilberto Mora no solo ha sido en casa como padre, también se ha dado en la cancha como entrenador. Esto se debe a que forma parte de los cuerpos técnicos de fuerzas básicas de Xolos de Tijuana, club donde milita su hijo, por lo que lo ha acompañado y supervisado también en su crecimiento como atleta.

Si bien esto abona al desarrollo de Mora, también puede ser un arma de doble filo. Y es que los padres que combinan su faceta con la de entrenador deben saber moverse entre ambas, sin proteger ni exigir de más, al grado de que el atleta e hijo deje de disfrutar de la actividad y la relación familiar.

"El deporte mal gestionado, con presión por resultados y sobreinvolucramiento, produce relaciones padre-hijo pobres, hijos que se sienten responsables de los resultados y menos goce. La variable decisiva no es el deporte, sino cómo la familia lo vive", explica.

Javier Aguirre y Rafa Márquez como 'figuras paternas' de Gilberto Mora

Pero las figuras paternas no solo surgen del vínculo familiar. En ocasiones, y por diferentes factores, también pueden surgir de entornos externos al vínculo sanguíneo. En el fútbol y el deporte en general es común encontrar que esta figura está en el entrenador, quien entonces debe añadir a sus funciones la capacidad de guiar y ser el apoyo del atleta fuera del terreno de juego.

"El entrenador es otra figura de apego que puede cumplir funciones de base segura y refugio, parecido al de un padre. El buen entrenador no solo corrige: sostiene".

En el caso de Mora, Javier Aguirre se convirtió en una segunda figura paterna ante su llegada a la Selección Mexicana mayor. El hecho de tener su apoyo también le permitió figurar con el Tricolor, donde, pese a ser el más joven de todo el equipo y aún menor de edad, fue uno de los jugadores que mejor logró sacar su potencial en la conquista de la Copa Oro 2025 y durante su participación mundialista en Norteamérica 2026.

Ahora, con la llegada de Rafa Márquez como sucesor del "Vasco", será él quien tome ese rol de cobijar al jugador, no solo a Mora, sino también al relevo generacional que vaya acompañando su camino rumbo al Mundial de 2030.

Un ciclo para las siguientes generaciones de atletas y personas

Finalmente, Dosal señala que es importante que este patrón de acompañamiento, supervisión y afecto no se detenga, sino que siga fluyendo. Que quien hoy ha sacado provecho de ello para tener el mejor desarrollo posible, como en este caso fue Mora, pueda replicarlo con los que vienen detrás.

La intención no es que de esta manera salgan más futbolistas que puedan ser la siguiente estrella, sino un objetivo que va más allá del deporte. Se trata de gestar cada vez mejores relaciones familiares, un mejor desarrollo emocional, afectivo y de confianza en las y los más jóvenes, que a la postre se refleje en la comunidad.

"No todas las familias formarán a un futbolista mundialista, y ese no es el punto. La historia de Gilberto Mora ilumina algo que interesa en cualquier hogar: el vínculo seguro es una inversión que rinde tanto que puede construir mejores sociedades", señala Dosal. "Un buen vínculo no se queda en casa; se hereda, se extiende y, a veces, termina uniendo a todo un país", concluye.

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Published | Modified
Etianne Castillo
ETIANNE CASTILLO

Redactor en Sports Illustrated México. Una persona que ama los deportes y que, por esta razón, ha buscado transmitir esa pasión a través del periodismo y la comunicación, escribiendo sobre aquellas hazañas que merecen ser contadas.