La era Vicente Sánchez: cuando Cruz Azul volvió a creer

El mayor mérito de Vicente Sánchez no radica solo en haber devuelto a Cruz Azul al protagonismo tanto en el torneo local como en la escena internacional tras la sorpresiva salida de Martín Anselmi, un técnico que rozó el estatus de rockstar por la conexión casi mística que logró con la afición.
Vicente llegó como bombero de emergencia, designado técnico interino con la promesa de apenas dos partidos al frente. Debutó con un empate 1-1 ante Puebla en la Jornada 3 del Clausura 2025, pero fue su primera victoria —ante Necaxa— la que marcó un punto de inflexión: un triunfo crucial que no solo rompió una racha de cinco partidos sin ganar, sino que revitalizó al equipo y cimentó su continuidad en el banquillo celeste.
El uruguayo habla donde más importa: en la cancha. En conferencia de prensa sus respuestas son sobrias, como quien no pierde tiempo en adornos. Su verdadera elocuencia se manifiesta en la intensidad con la que vive cada partido con la energía que contagia desde la zona técnica.
Aunque su legado no solo se quedó en la tabla con el tercer puesto general. El destino ha querido que se cruce con León en la antesala de las Semifinales de la Liga MX. Un enfrentamiento que huele a revancha, tras aquella victoria celeste sobre La Fiera en la fase regular. Esta vez, el escenario de ida será en León, donde se anticipa un duelo cargado de emociones, con el pasado reciente del cierre de temporada.
La llegada de Vicente ha significado más que un simple relevo en el banquillo: le ha cambiado el rostro a Cruz Azul. Con estilo propio ha derrumbado el fervor casi dogmático del anselmismo que marcó la era del argentino Martín Anselmi, un técnico que rozó la gloria en dos torneos y dejó un récord de puntos como testamento. Vicente, sin embargo, no llegó a borrar, sino a continuar con visión renovada.
Vicente acumula 20 partidos como timonel de Cruz Azul, y su impacto es tan claro como sus números: ha cosechado 12 victorias, 7 empates y tan solo una derrota, sufrida ante Tigres el 15 de febrero. Más allá de las estadísticas, su gestión ha traído recompensas tangibles y simbólicas. Bajo su mando, el equipo no solo se llevó el millón de dólares disputado con Toluca por ser el club con más puntos obtenidos, sino que también rompió una maldición: convertirse en el primer técnico celeste en doce años en eliminar al América en una edición de la Concachampions. Un hito que trasciende el marcador, cargado de significado histórico y emocional para la afición.
“Debe continuar hasta que haga bien las cosas, si no, van a traer a otro técnico y todo será lo mismo”, o “Cruz Azul ha jugado con más pasión y más talento con Vicente Sánchez”: expresiones que se han vuelto casi unánimes entre los fieles celestes. La afición, tantas veces marcada por procesos inconclusos y promesas rotas, hoy encuentra en el técnico uruguayo no solo resultados, el técnico ha logrado lo que pocos: recuperar la fe en la cancha y en el banquillo.
