La revolución de Hansi Flick en Barcelona

Su brillante trabajo en Barcelona durante la temporada 2024-25 exige ser abordardo desde distintos prismas: emocional, táctico y sociocultural.
Flick agradece el apoyo de la grada del Olímpico Lluis Companys.
Flick agradece el apoyo de la grada del Olímpico Lluis Companys. / Foto: Judit Cartiel/Getty Images.

En el papel, reinterpretando aquella famosa cita de Salvador Allende, parecería una contradicción ser entrenador y no ser revolucionario. En la práctica, muy pocas gestiones de directores técnicos en el futbol internacional opositan a ser consideradas revoluciones genuinas.

Una de ellas es la de Hansi Flick al frente del Barcelona. Considerado por algunos como una versión contemporánea de Arrigo Sacchi por su línea defensiva adelantada y, por otros, como un heredero legítimo del árbol genealógico del Gegepressing (Contrapresión) en Alemania, Flick es un entrenador con un ideario robusto y heterogéneo que se resiste a ser sintetizado. 

Su brillante trabajo en Barcelona durante la temporada 2024-25 exige ser abordado desde distintos prismas: emocional, táctico y sociocultural.

El impacto emocional

Con lo hecho durante el curso en todas las competiciones, el alemán, según el periodista de Cadena SER, Bruno Alemany, ha demostrado ser “un entrenador valiente” y “un magnífico gestor de grupo" que ha “devuelto la confianza y el orgullo a jugadores que veían el futuro inmediato con cierto pesimismo”.

En ese mismo tono, Marcel Beltran, editor web de Panenka, explica que Flick “ha convertido una época de transición en una etapa tremendamente divertida”. Más allá de resultados y títulos, Beltran reconoce a su Barcelona como un “fenómeno emocional” y recuerda que la institución venía de un momento en el que “arrastraba losas sentimentales muy importantes”, por lo que el hecho de haber montado un equipo “tan desacomplejado y eléctrico” articula una gran historia.

El sello Flick y el ADN Barça

Previo a su arribo al equipo en el verano de 2024, existían dudas respecto a la compatibilidad entre sus ideas y la cultura táctica del Barcelona. Quizá la más importante: su tendencia a la verticalidad en un equipo que, tradicionalmente, mastica más las posesiones.

Xavier Ortuño, subdirector del diario Sport, concede que en un inicio “podía pensarse que (Joan) Laporta había elegido a un técnico que simplemente pusiera el equipo a tono y evitara el hundimiento físico y anímico vivido la temporada anterior”; aunque, visto lo visto, la “imagen del preparador físico ha quedado muy atrás”. Y matiza que, incluso, podría decirse que su estilo no solo ha encajado con el ADN del Barcelona, sino que le ha dado “una vuelta de tuerca”, como la que “le dio Luis Enrique al legado de Guardiola”.

Cuando se habla del estilo que defiende el Barcelona se remite, irremediablemente, al juego de posición. Considerando que el Barcelona ha tenido a Johan Cruyff y Pep Guardiola como principales ideólogos, Bruno Alemany establece que Flick respeta las tres premisas del modelo institucional: “querer tener la pelota, salir jugando desde atrás y presionar en campo rival”.

Y argumenta que, si bien el alemán tiene “un punto extra de verticalidad”, en ningún caso supone “una ruptura traumática”.

La reconciliación del barcelonismo

Que Hansi Flick, un forastero sin vínculos con el club, haya sido el encargado de reconciliar al barcelonismo dota su gestión de mayor épica. 

Ya no es solo haber llevado al extremo “el hecho de de jugar con la línea defensiva adelantada”, como bien establece Bruno Alemany. O haber conectado de inmediato “con unos jóvenes que ya saben lo que significa jugar en el Barça”, en línea con lo que dice Xavier Ortuño. La verdadera hazaña es, según la perspectiva de Marcel Beltran, “haber recuperado a toda la masa social del Barcelona”.

No hay mayor sensación de gloria para una afición, puntualiza Beltran, que haberse despojado “los complejos y la melancolía”. 


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Ricardo López Si
RICARDO LÓPEZ SI

Editor en Sports Illustrated México. Periodista y escritor.