Las pasiones deportivas de Javier Aguirre

A Javier Aguirre se le suele explicar a través de sus Mundiales, de las selecciones que rescató o de las conferencias de prensa donde mezcla humor, ironía y experiencia. Pero quizá la mejor manera de entender al hombre que hoy dirige a México por tercera vez en una Copa del Mundo es comenzar por una contradicción.
Nunca soñó con ser futbolista. La revelación viene de casa. De alguien que lo conoce lejos de los estadios, de los reflectores y de la Selección Mexicana.
"Mi papá nunca soñó con ser futbolista. Eso me lo ha dicho él mismo", cuenta su hijo Mikel Aguirre. "Un visor del América lo vio jugar, lo llamó, debutó en Primera División y jugó quince años. Así comenzó todo. Sin plan, sin sueño previo, sin el guion que uno esperaría de quien acabaría dirigiendo a México en tres Copas del Mundo".
La frase ayuda a entender buena parte de la personalidad del Vasco. Mientras otros construyeron su vida alrededor de una obsesión infantil, Aguirre parece haber transitado el futbol de otra manera. Las oportunidades aparecieron y él simplemente las aprovechó.
"Las cosas más grandes de su vida le han llegado sin buscarlas", explica Mikel. "Y eso, lejos de ser casualidad, habla algo de su forma de estar en el mundo".
Quizá por eso también resulta difícil encasillarlo. Durante décadas se dio por hecho que Javier Aguirre era americanista. Después de todo, debutó en el América y ahí comenzó una carrera que lo llevaría a convertirse en uno de los personajes más reconocidos del futbol mexicano. Sin embargo, la historia es bastante más compleja.
Su paso por Chivas, Osasuna, Atlético de Madrid, Mallorca, Zaragoza y una larga lista de equipos terminó modificando cualquier sentido de pertenencia absoluto.
"Mi papá sí decía que era americanista", recuerda Mikel. "Mi mamá es más americanista hoy que mi papá".
La diferencia no es menor. Con los años, Aguirre fue dejando algo suyo en cada ciudad y en cada vestidor. Lo que alguna vez fue una identidad muy marcada terminó transformándose en una colección de afectos repartidos por distintos lugares.
"Siempre dejas algo en los equipos en los que has estado", explica su hijo. "Obviamente de Osasuna seguro. Cuando se convierte más en familia que en equipo es ahí donde está nuestro corazón. En Pamplona, sin duda".
Incluso el propio América terminó siendo una historia más matizada de lo que suele pensarse. "Le dolió la manera en la que salió", admite Mikel. "Creo que le hubiera gustado una explicación distinta. Ya han pasado muchos años".
Por eso, cuando hoy le preguntan a qué equipo le va, la respuesta suele sorprender. "Si le preguntas, '¿a qué equipo le vas?', él te va a decir: 'Por siempre y para siempre a los Atléticos de Oakland'. Y a los Vaqueros de Dallas", cuenta entre risas.
El futbol aparece después. Tal vez porque para Aguirre nunca fue lo más importante.
Mikel recuerda una casa donde los deportes ocupaban buena parte de las conversaciones familiares. Los domingos eran una batalla permanente frente al televisor.
"Mi papá le va a los Cowboys de Dallas, mi mamá a los Steelers, mi hermano grande a los Titans, yo a los Bills y el chico a los Jets. Ya te imaginarás los domingos que pasaban en esa casa".
Ni siquiera en el futbol lograron ponerse de acuerdo. Mikel nació en Guadalajara y se volvió aficionado de Chivas prácticamente desde la cuna. Su hermano mayor se enamoró del Necaxa de los noventa. El menor eligió a los Pumas de Hugo Sánchez. Su madre sigue siendo americanista.
"Nadie coincide en esta familia", suele bromear. Lo que sí compartían era la presencia constante de Javier Aguirre.
La imagen tradicional del futbolista o entrenador ausente nunca encajó del todo en su historia familiar. "Yo sí recuerdo a mi papá en casa", asegura Mikel. "Mi papá siempre ha sido muy familiar".
Y enseguida explica cuál ha sido la prioridad del técnico durante toda su carrera. "Lo número uno para mi papá fue su familia. Mi mamá primero y después nosotros".
Quizá ahí está la clave para entender al hombre que hoy dirige a México en una nueva Copa del Mundo. No al entrenador. No al personaje público.
Sino al padre de familia que nunca soñó con ser futbolista, que terminó recorriendo medio mundo gracias al futbol y que, después de tantos clubes, tantas ciudades y tantas selecciones, parece pertenecer un poco a todos los lugares por los que pasó y al mismo tiempo a ninguno.
Como si la carrera más importante de su vida hubiera comenzado, simplemente, porque un día alguien lo vio jugar.
Las victorias mundialistas de Javier Aguirre con México
- Croacia 0-1 México | Corea-Japón 2002 | Fase de grupos
- México 2-1 Ecuador | Corea-Japón 2002 | Fase de grupos
- México 2-0 Francia | Sudáfrica 2010 | Fase de grupos
- México 2-0 Sudáfrica | México 2026 | Fase de grupos
- México 1-0 Corea del Sur | México 2026 | Fase de grupos
