Javier Aguirre tiene una lista de 55, pero sólo 26 irán al Mundial

La carrera hacia el Mundial ya no admite margen de error. En la recta final del proceso, Javier Aguirre trabaja con una baraja amplia de 55 futbolistas, un universo que le permite anticipar contingencias médicas, variaciones tácticas y posibles ausencias de último momento. No es una lista pública, pero sí un grupo de seguimiento permanente que refleja la lógica de un cuerpo técnico que ha preferido ocuparse antes que preocuparse.
La duda más reciente es la de Edson Álvarez, operado con éxito del tobillo en Europa. La intervención terminó hace apenas unas horas y el reporte médico es positivo. Sin embargo, el mediocampista no llegará a los partidos ante Portugal y Bélgica de marzo. El objetivo realista es que, si la rehabilitación evoluciona conforme a lo previsto, pueda estar disponible para la Copa del Mundo.
“Para Portugal y Bélgica no”, confirmó Duilio Davino, director deportivo de selecciones nacionales. “Fue una cirugía exitosa y de primera mano el doctor nos dice que si todo sale como lo piensan, para el Mundial podría ir”, añadió el directivo.
No es un caso aislado. El semestre previo al Mundial ha golpeado a la selección con lesiones que han requerido cirugía o procesos prolongados de recuperación. Nombres como Santiago Giménez, Alexis Vega, Rodrigo Huescas, Gilberto Mora y Jesús Orozco Chiquete han encendido alertas en distintos momentos. Además de las recuperaciones de Luis Chávez y César Huerta.
“Hemos estado ocupados en esto, lo ideal es tener a todos sanos y listos, pero en el futbol es muy difícil esto, hemos estado en contacto con todos los clubes, con los jugadores, hemos mandado gente de nuestro cuerpo médico para estar cerca de ellos, en Europa. Esperamos puedan estar listos la mayor cantidad posible de jugadores. Todo esto ayuda a la baraja que tiene Javier, en caso de que algún jugador no pueda llegar, algún otro puede completar la lista”, comentó Duilio.
Desde la dirección deportiva, el mensaje es claro: más que alarma, hay ocupación. La Federación ha mantenido contacto permanente con clubes en México y Europa. La amplitud de los 55 jugadores monitoreados responde precisamente a esa necesidad: tener alternativas listas si algún nombre se cae en el último tramo.
En el caso de Gilberto Mora, futbolista del Club Tijuana, el proceso es conservador. “Hemos estado muy cerca de la rehabilitación de Gil. Es un chico que ha tenido una sobrecarga de partidos, se ha decidido bajar la carga, tomar una medida conservadora para su recuperación y esperemos también tenerlo lo más pronto posible para poder ser elegible por Javier”, señaló Davino.
Fidalgo, una opción más
Otro nombre bajo seguimiento es Álvaro Fidalgo, quien ya es elegible tras cumplir los requisitos de FIFA. Su rendimiento reciente lo coloca dentro del radar de los 55. La decisión final, como en todos los casos, será estrictamente futbolística.
“La verdad es que hemos estado en contacto con él. Es un jugador que ha tenido un gran rendimiento en el tiempo que estuvo aquí en América. Segundo, es mexicano y tercero porque FIFA autoriza después de cumplir el plazo de poder jugar en México”, compartió Duilio. “Está dentro de los jugadores que le estamos dando seguimiento, de los 55 que mencioné y dependerá después de Javier si decide o no traerlo”.
La concentración final iniciará el 6 de mayo. Los futbolistas de Liga MX concluirán su participación en la fase regular (fecha 17), tendrán un breve periodo de descanso y se integrarán. Aquellos que disputen semifinales de la Copa de Campeones de Concacaf se incorporarán tras cumplir sus compromisos.
El Azteca: certeza pública, sin escenario alterno
Mientras la plantilla se ajusta entre altas y bajas médicas, la sede emblemática también está bajo escrutinio. El Estadio Azteca —denominado actualmente Estadio Banorte por patrocinio— es pieza central del proyecto: albergará el partido ante Portugal el 28 de marzo y será escenario clave en la Copa del Mundo.
La postura oficial es firme: hoy no existe plan B. “En cualquier proyecto de construcción siempre existen riesgos. Hoy sentimos que es un riesgo controlado. Tenemos las garantías de la gente que está manejando y supervisando la obra, estará listo el estadio, primero para el 28 de marzo y ninguna duda para la Copa del Mundo. No hay duda por parte de FIFA de que el estadio estará listo”, confirmó Ivar Sisniega, presidente de la Federación Mexicana de Futbol.
Para Aguirre, conservar la localía en el Azteca tiene una dimensión estratégica: terminar primeros de grupo permitiría seguir jugando ahí en la siguiente ronda. El objetivo mínimo declarado es igualar la mejor actuación histórica en suelo mexicano: alcanzar los cuartos de final.
“La exigencia no se ha movido de lo que siempre hemos hablado, el primer objetivo es salir de la fase de grupos y pasar a la siguiente ronda. El objetivo está en clasificar en primer lugar, eso nos da la ventaja de seguir en el Estadio Azteca”, comentó Sisniega.
“Lo tiene muy claro el cuerpo técnico y los jugadores también. Es importante ganar ese cuarto partido, entrar en octavos de final e indudablemente ahí enfrentaremos rivales de gran nivel. Todos los jugadores y el cuerpo técnico tiene muy claro el objetivo que es al menos igualar el resultado histórico en México, que es llegar a los cuartos de final”, añadió el directivo mexicano.
La ruta previa: rivales con lógica mundialista
La elección de los partidos de preparación responde a un criterio táctico más que mediático. Antes del Mundial, México enfrentará a: Portugal, Bélgica, Ghana, Australia y Serbia.
La lógica es clara: simular perfiles similares a los que encontrará en la fase de grupos. Ghana ofrece potencia y competitividad africana; Australia, aunque compite en Asia, tiene una estructura y ritmo más cercanos al futbol europeo; Serbia representa el parámetro continental que México enfrentará en un partido clave del grupo.
El calendario fue negociado para ajustarse a la fecha FIFA más cercana al arranque mundialista. La selección debutará el día 11, por lo que el último amistoso se programó el 4, buscaron maximizar ritmo competitivo sin comprometer la recuperación.
Tras 32 partidos de proceso, 10 han sido oficiales y 22 de preparación. El balance competitivo incluye los títulos de la CONCACAF Nations League y la Copa Oro de la CONCACAF, resultados que la dirigencia considera favorables dentro del ciclo.
En los amistosos, 15 se jugaron en fecha FIFA y siete fuera de ella, con el respaldo de los clubes de la Liga MX, que han permitido disponer de futbolistas del torneo local en periodos no oficiales.
La dirigencia sostiene que las condiciones solicitadas por el cuerpo técnico se han cumplido: apoyo de clubes, fechas adecuadas, rivales de nivel y logística alineada. Ahora, la responsabilidad se traslada al campo. La meta mínima es explícita: superar la fase de grupos y alcanzar, al menos, los cuartos de final. En casa, con estadio lleno y un entorno de máxima presión, no se plantea un objetivo menor.
Una preparación con criterio geográfico y competitivo
Más allá del volumen de partidos, el énfasis ha sido estratégico: enfrentar rivales de distintas confederaciones para simular contextos diversos. La distribución hasta ahora refleja esa intención:
- 28 partidos ante selecciones de CONCACAF
- 7 frente a equipos de UEFA
- 13 contra selecciones de CONMEBOL (incluida la participación en la Copa América)
- 2 ante equipos africanos
- 6 contra asiáticos
- 1 frente a Oceanía
A esa radiografía se suman ahora tres compromisos finales que completan el mapa competitivo antes del debut mundialista.
Aguirre, el único del actual staff que ha vivido un Mundial como anfitrión, transmite serenidad e ilusión. Sabe lo que implica dirigir en casa. Por eso trabaja con 55 nombres, sin plan alterno de estadio y con una ruta de rivales diseñada para endurecer al grupo.
El margen es corto. La lista final será menor. Pero la ambición, aseguran dentro del proyecto, no lo es.
