México recibe el trofeo mundialista con mensaje de confianza

El trofeo original de la Copa Mundial de la FIFA aterrizó en el AIFA bajo un fuerte dispositivo de seguridad y con un mensaje claro: la cuenta regresiva hacia 2026 ya comenzó. Durante 26 días recorrerá diez ciudades para acercar la fiesta a todo el país.
Arriba a México el trofeo original de la Copa del Mundo
Arriba a México el trofeo original de la Copa del Mundo / Mario Palafox

El objeto más deseado del futbol no hizo ruido al tocar pista. Pero su presencia lo llenó todo.

El trofeo de la Copa Mundial de la FIFA descendió en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, escoltado por un dispositivo de seguridad que transformó el hangar en una especie de búnker ceremonial. Afuera, cinco días antes el país había estado bajo alerta. Adentro, la imagen era otra: orden, protocolo y una maleta que custodiaba uno de los símbolos más poderosos del deporte.

El avión de la FIFA, teñido del rojo de su patrocinador Coca-Cola, transportaba una de las maletas más valiosas del planeta. Dentro, la copa original, hecha de oro sólido de 18 quilates y de apenas 36.8 centímetros de altura. Pequeña en tamaño. Inmensa en significado. 

No es una réplica: es el trofeo que ha sido levantado por campeones y que ahora pisa suelo mexicano antes de iniciar un recorrido de 26 días por diez ciudades del país, con la intención de que la fiesta no se limite a las sedes mundialistas.

Guadalajara será la primera parada. Después vendrán Monterrey, León, Veracruz, Chihuahua, Querétaro, Puebla y Mérida. No es una gira logística; es una declaración: que la fiesta no pertenezca solo a las sedes mundialistas, sino a todo el territorio.

En la presentación, Gabriela Cuevas subrayó el simbolismo del momento y fue enfática en el mensaje de seguridad, especialmente rumbo a las próximas pruebas operativas. “Estamos listos porque en 27 días serán los partidos de repechaje en Guadalajara y Monterrey”, afirmó. Y fue directa al referirse a la percepción reciente: “Hoy Jalisco es mucho más seguro que hace unos días. Jalisco y México están más seguros”.

El canciller Juan Ramón de la Fuente reforzó el mensaje institucional. Definió la Copa como “un símbolo que recorre el mundo” y aseguró que México está preparado para recibir a visitantes de todas las latitudes. “Todos los equipos y sus aficiones pueden estar seguros de que serán recibidos con los brazos abiertos”, señaló. Insistió en que los turistas “tienen la certeza de que llegan a un lugar seguro, tranquilo y hospitalario”, donde vivirán momentos memorables.

Desde la FIFA, Jürgen Mainka recordó que México será el primer país en organizar tres Copas del Mundo y que esta edición, compartida con Estados Unidos y Canadá, será la más grande en la historia: tres naciones, 16 ciudades. “No solo recibimos un trofeo —dijo—, recibimos el máximo símbolo del futbol”.

En la ceremonia también estuvieron leyendas como Hugo Sánchez, Óscar Pérez, Manuel Negrete y Roberto Ayala, quien fue el encargado de levantar la copa por unos instantes. Un gesto breve, suficiente para recordar que el trofeo no solo pertenece a quienes lo ganan, sino a todos los que alguna vez soñaron con tocarlo.

La reciente llamada del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, a la presidenta Claudia Sheinbaum fue citada como muestra de la confianza internacional en la organización mexicana. El mensaje político y deportivo se entrelazó: el Mundial no será únicamente un torneo, será vitrina, inversión, infraestructura y narrativa compartida.

Roberto Ayala fue el encargado de tocar la copa, pues sólo los campeones del mundo pueden hacerlo.
Roberto Ayala fue el encargado de tocar la copa, pues sólo los campeones del mundo pueden hacerlo. / Especial

Después de su recorrido por el país, el trofeo viajará a Estados Unidos y regresará a la Ciudad de México del 5 al 8 de junio, apenas tres días antes del partido inaugural entre México y Sudáfrica. Entonces ya no será solo una pieza custodiada en una maleta blindada. Será la cuenta regresiva tangible.

Porque la Copa no se vive únicamente en los estadios. Se instala en las calles, en las conversaciones, en las banderas colgadas en balcones. Y este viernes, al tocar suelo mexicano, el trofeo recordó algo esencial: el Mundial empieza mucho antes del silbatazo inicial. Empieza cuando un país entero se mira en el reflejo dorado de una copa y decide creer que la fiesta también le pertenece.


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Mario Palafox
MARIO PALAFOX

Editor SR en Sports Illustrated México. 25 años de experiencia en medios. Ha cubierto 4 Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, Fórmula Uno, NBA, NFL.