México y el partido que suele marcar el camino

Guadalajara.- La historia mundialista de México guarda una curiosidad que el calendario vuelve a poner sobre la mesa. Si existe una jornada que tradicionalmente le ha sentado bien al Tri, esa es la segunda.
Fue en un segundo partido donde consiguió el primer punto de su historia en una Copa del Mundo. En una segunda jornada obtuvo su primera victoria mundialista. Y también fue en un segundo encuentro donde construyó algunas de las actuaciones más importantes de su recorrido en los Mundiales.
Ahora, frente a Corea del Sur, México vuelve a encontrarse en ese escenario.
Después de derrotar 2-0 a Sudáfrica en el partido inaugural del Mundial 2026, el equipo de Javier Aguirre afrontará su segundo compromiso con la posibilidad de acercarse a los octavos de final, mantener una tendencia histórica favorable y romper una barrera que ninguna generación mexicana ha podido superar.
La relación entre México y los segundos partidos comenzó a cambiar el 11 de junio de 1958.
Hasta entonces, el Tri había perdido todos los encuentros que había disputado en Copas del Mundo. Nueve derrotas consecutivas desde Uruguay 1930 acompañaban a una selección que seguía buscando abrir su historia en el torneo.
Ese día, en Suecia, México empató 1-1 frente a Gales gracias a un gol de Jaime Belmonte. Fue el primer punto conseguido por la Selección Mexicana en la Copa del Mundo y el inicio de una nueva etapa para el futbol nacional.
Cuatro años más tarde, en Chile 1962, llegó otro capítulo histórico. México derrotó 3-1 a Checoslovaquia y consiguió la primera victoria mundialista de su historia, también en el segundo encuentro del torneo.
Desde entonces, esa jornada se convirtió en una de las más productivas para el Tri.
En 1970 goleó 4-0 a El Salvador en el Estadio Azteca. En 1986 venció 1-0 a Paraguay. En Estados Unidos 1994 superó 2-1 a Irlanda. En 2002 derrotó 2-1 a Ecuador. En 2010 firmó un memorable 2-0 sobre Francia y en 2018 volvió a imponerse, esta vez precisamente frente a Corea del Sur.
El balance general es favorable: siete victorias, cinco empates y apenas tres derrotas en los 15 segundos partidos que México ha disputado en Mundiales.
Incluso cuando no ganó, logró resultados fundamentales. El empate contra Bélgica en Francia 1998 ayudó a asegurar el liderato de grupo. El 0-0 ante Angola en Alemania 2006 mantuvo intactas sus aspiraciones de clasificación. Y el empate sin goles contra Brasil en 2014 terminó siendo una de las actuaciones más recordadas de Guillermo Ochoa.
La excepción reciente fue Qatar 2022.
Después de igualar con Polonia en el debut, México cayó 2-0 ante Argentina en la segunda jornada y vio romperse una racha de siete Copas del Mundo consecutivas sin derrota en ese encuentro. Desde Estados Unidos 1994 hasta Rusia 2018, el Tri había acumulado cuatro victorias y tres empates en su segundo compromiso mundialista.
Ahora, el destino vuelve a cruzarlo con Corea del Sur.
Los asiáticos también llegan fortalecidos después de remontar para derrotar 2-1 a República Checa en Guadalajara. Sin embargo, los antecedentes favorecen claramente a México.
En Copas del Mundo se han enfrentado dos veces y ambas terminaron con triunfo tricolor. La primera fue un 3-1 en Francia 1998. La segunda llegó en Rusia 2018, cuando los goles de Carlos Vela y Javier Hernández construyeron una victoria de 2-1 que dejó a México con pie y medio en los octavos de final.
El historial completo también sonríe al conjunto mexicano, que suma ocho victorias en 15 enfrentamientos.
El dominio mexicano sobre el futbol asiático va más allá de Corea del Sur. El Tri ha ganado los cinco partidos que ha disputado frente a selecciones de Asia en la historia de los Mundiales, incluyendo los dos triunfos sobre Corea, además de las victorias contra Irak en 1986 y Arabia Saudita en 1998 y 2022.
Las cifras ofrecen todavía más argumentos para la confianza. México no recibe un gol en el primer tiempo de un partido mundialista desde los octavos de final contra Argentina en Sudáfrica 2010 y llega impulsado por la victoria conseguida en el encuentro inaugural ante Sudáfrica gracias a los goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez.
Pero además de la historia y los antecedentes, existe una marca inédita al alcance del equipo de Javier Aguirre.
Una victoria frente a Corea del Sur significaría encadenar tres triunfos consecutivos en Copas del Mundo por primera vez en la historia de la Selección Mexicana. La racha comenzó con el triunfo sobre Arabia Saudita en Qatar 2022 y continuó con la victoria frente a Sudáfrica en el arranque de este Mundial.
Ninguna generación mexicana ha conseguido ganar tres encuentros consecutivos en la máxima competencia. Ni los equipos que alcanzaron los cuartos de final en 1970 y 1986, ni las selecciones que avanzaron de manera consecutiva a octavos de final entre 1994 y 2018 lograron establecer esa marca.
Por eso, el duelo de Guadalajara representa mucho más que tres puntos.
Es un partido que conecta distintas épocas de la historia del futbol mexicano. El mismo tipo de encuentro donde llegó el primer punto en 1958, la primera victoria en 1962 y una clasificación casi asegurada en 2018. Un escenario que tradicionalmente ha impulsado los mejores caminos mundialistas del Tri.
Ahora, frente al mismo rival que derrotó en Rusia, México intentará que la segunda jornada vuelva a ser el capítulo donde comienzan las historias que valen la pena recordar.
