"Mi corazón quiere que México sea campeón del mundo": Hugo Sánchez

A meses del Mundial de 2026, Hugo Sánchez mira hacia atrás para explicar el futuro. El ex delantero recuerda el sueño que cumplió en 1986, revive la eliminación ante Alemania y advierte que México necesita recuperar ambición para aprovechar una oportunidad histórica en casa.
Hugo Sánchez tenía una obsesión: jugar un Mundial con México en el Estadio Azteca. El sueño se cumplió en 1986. | Edmundo Méndez
Hugo Sánchez tenía una obsesión: jugar un Mundial con México en el Estadio Azteca. El sueño se cumplió en 1986. | Edmundo Méndez / Edmundo Méndez

No necesita fotografías ni videos para ubicarse. Le basta con mirar una tribuna, una portería o un pedazo de césped para encontrar una historia. Ahí metió un gol de cabeza. Más allá marcó una chilena. En otro sector del campo firmó una tarde inolvidable con Pumas. El Estadio Azteca no es solamente un estadio para él; es una colección de recuerdos que todavía puede recorrer de memoria.

“En esta posición fue cuando le metí el gol a Bélgica”, cuenta. Luego cambia de dirección y aparece otra anécdota. Después otra más. Como si el tiempo siguiera guardado en cada rincón del estadio.

A sus 67 años, Hugo es una especie de guía de sus propias memorias. Le gusta conversar con la gente y explicar qué ocurrió exactamente en cada espacio. Como si el tiempo siguiera guardado debajo del césped. El máximo referente del futbol mexicano no recuerda con melancolía. Recuerda con la claridad de quien nunca olvidó nada. 

Pero entre todos esos recuerdos hay uno que ocupa un lugar especial: el Mundial de 1986. Antes de convertirse en el delantero más importante en la historia del futbol mexicano, Hugo había sido un joven que soñaba con jugar una Copa del Mundo en casa. El destino parecía negarle esa posibilidad. México no estaba contemplado como sede. Sin embargo, la renuncia de Colombia abrió una puerta inesperada y el torneo terminó en territorio mexicano.

Las décadas han pasado, pero Hugo Sánchez conserva la misma manera de entender el futbol: las metas deben parecer imposibles.
Las décadas han pasado, pero Hugo Sánchez conserva la misma manera de entender el futbol: las metas deben parecer imposibles. / Edmundo Méndez

"Se cumplió mi sueño porque yo quería jugar con la camiseta de la selección en el estadio de la Ciudad de México en un Mundial”, recuerda. Aquel Mundial significó mucho más que disputar partidos con la selección nacional. Fue la oportunidad de vestir la camiseta de México frente a su gente, en el estadio donde había imaginado tantas veces ese momento. Hoy, a las puertas de la Copa del Mundo de 2026, sigue considerando un privilegio que el país vuelva a organizar el torneo.

Esta vez no como jugador ni como entrenador, sino como testigo privilegiado de una historia que pocos pueden contar. Estuvo en Argentina 1978 como el futbolista más joven del torneo. Vivió desde dentro el Mundial de 1986. Jugó también el de Estados Unidos 1994. Y cuatro décadas después volverá a ver cómo México recibe al mundo.

“Nadie tiene esa alegría de hacerlo por tercera ocasión”, dice. La nostalgia, sin embargo, no le impide ser exigente.

Hugo mira el próximo Mundial con ilusión, pero también con ambición. No le basta con una buena organización ni con el entusiasmo de la afición. Quiere que la selección aproveche la condición de local para conseguir algo que nunca ha logrado. 

"Mi corazón quiere que México sea campeón del mundo", asegura. "Le deseo muchísima buena vibra a la selección". Sabe que la meta parece lejana. Reconoce que existen selecciones con mayores probabilidades. Pero también sabe, por experiencia propia, que jugar en casa cambia muchas cosas. Lo aprendió en 1986.

Para entonces ya era una figura consolidada en Europa. Ya vestía la camiseta del Real Madrid y construía la carrera que lo convertiría en uno de los delanteros más reconocidos del mundo. Pero nada se comparaba con disputar una Copa del Mundo en casa.

Aunque el recuerdo no está hecho únicamente de felicidad.

México disputó la fase inicial en la capital, pero más adelante tuvo que trasladarse a Monterrey. Hugo todavía recuerda el desgaste físico, el calor y los detalles que pueden marcar la diferencia en una Copa del Mundo. También recuerda el dolor de la eliminación ante Alemania en penales. 

La historia de Hugo Sánchez en los Mundiales está hecha de sueños cumplidos y oportunidades que se escaparon por centímetros.
La historia de Hugo Sánchez en los Mundiales está hecha de sueños cumplidos y oportunidades que se escaparon por centímetros. Del Azteca de 1986 a la Copa del Mundo de 2026. / Edmundo Méndez

"Terminé acalambrado de las dos piernas”, recuerda. "No pasar contra Alemania sí me dio bastante dolor". A la distancia sigue convencido de que aquella generación estaba lista para algo más. “Pensaba que éramos capaces de ganar”, dice al recordar el camino que pudo haber llevado a México hasta una semifinal o incluso una final.

Por eso insiste en la importancia de permanecer en casa el mayor tiempo posible durante el Mundial de 2026. El entorno, la afición y el aspecto mental juegan un papel que muchas veces resulta imposible medir.

Cuando analiza el presente del futbol mexicano, el diagnóstico es menos optimista.

Considera que el país ha perdido terreno respecto a otras épocas. Extraña la presencia constante de clubes y selecciones en torneos sudamericanos. Extraña también la cantidad de futbolistas mexicanos compitiendo en equipos importantes de Europa. Para él, ahí está una de las claves del crecimiento.

“Nos hace falta más jugadores en Europa”, afirma.No habla desde la teoría. Habla desde la experiencia de quien abrió una puerta que parecía imposible. Recuerda que en su época tuvo que buscar escaparates internacionales para llamar la atención del futbol europeo. Después llegaron los años en España y la consolidación con el Real Madrid, la etapa que terminó de convertirlo en una referencia mundial.

Esa misma exigencia es la que aplica cuando observa a las nuevas generaciones.

No cree que falte talento. Cree que faltan condiciones para desarrollarlo y espacios para que los futbolistas mexicanos tengan mayor protagonismo.

Aun así, mantiene la esperanza.  Por eso ve con buenos ojos el proyecto encabezado por Javier Aguirre y Rafael Márquez. “La dupla que hicieron nos puede ayudar a dejar una buena imagen”. Considera que son las figuras con mayor capacidad para conducir a México en un Mundial tan especial. “Es la única opción que teníamos de ese nivel”.

Y mientras el calendario sigue avanzando hacia 2026, Hugo continúa regresando al Azteca.

Camina por el estadio, señala un punto del campo y aparece otra historia. Una más de las muchas que guarda en la memoria. Porque para él, el Mundial que viene todavía convive con el Mundial que pasó.

Y porque, cuatro décadas después, el niño que soñaba con jugar una Copa del Mundo en casa sigue esperando que México alcance aquello que su generación estuvo tan cerca de conseguir.


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Mario Palafox
MARIO PALAFOX

Editor SR en Sports Illustrated México. 25 años de experiencia en medios. Ha cubierto 4 Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, Fórmula Uno, NBA, NFL.