Misión Mundial: De Europa al CAR para convencer al Vasco

Llegaron antes. No porque Javier Aguirre los citara con urgencia, sino porque ellos mismos lo decidieron así. Uno a uno, los jugadores mexicanos que militan en Europa han ido apareciendo en el Centro de Alto Rendimiento como quien no quiere que el tren arranque sin él. El mensaje del Vasco ha calado hondo: jugar un Mundial en casa es una oportunidad que no se repite. Y nadie en este grupo parece dispuesto a desperdiciarla.
El primero en llegar fue Guillermo Ochoa, el eterno portero mexicano que busca estar en su sexta Copa del Mundo. Luego se sumaron Edson Álvarez —recién liberado por el Fenerbahçe—, Mateo Chávez del AZ Alkmaar y Jorge Sánchez del PAOK, los tres integrados a la concentración desde el lunes. Un día después llegaron los últimos: César Montes, del Lokomotiv de Moscú, y Luis Chávez, del Dynamo, los dos futbolistas mexicanos que completan su temporada en la Liga Premier de Rusia y que no quisieron llegar con el tiempo justo.
Seis refuerzos europeos que se suman a los doce jugadores que Aguirre convocó inicialmente el 6 de mayo, conformados en su mayoría por elementos de la Liga MX. Todos con el mismo propósito: presentarse en las mejores condiciones posibles, acumular minutos de trabajo junto al grupo y convencer al técnico vasco de que merecen estar entre los 26 que defenderán la camiseta tricolor cuando el 11 de junio el Estadio Ciudad de México encienda sus luces ante Sudáfrica.
Esta concentración arrancó desde el 6 de mayo con ese núcleo doméstico. Dos semanas de trabajo silencioso en el CAR, lejos del ruido, ajustando automatismos, midiendo fuerzas, calibrando jerarquías. La lista definitiva deberá entregarse a la FIFA a más tardar el 1 de junio, lo que le deja a Aguirre apenas días para tomar decisiones que no admiten marcha atrás.
Y en esa cuenta regresiva, hay una posición que concentra más miradas que ninguna otra.
En su cuarto entrenamiento con la mirada de la prensa, el Vasco volvió a hacer lo que ha repetido prácticamente en cada sesión abierta desde que arrancó la concentración: mantenerse durante varios lapsos con los porteros, observar ejercicios de reacción, juego aéreo y salidas. Esta vez hubo intercambio de comentarios con Raúl Rangel —alguna indicación sobre los despejes, alguna de esas frases directas y coloquiales que caracterizan al técnico mexicano— mientras el resto del grupo trabajaba con balón en otra zona del campo.
Raúl Rangel llega al Mundial como el arquero mexicano con mejor momento. A sus 26 años se consolidó como titular de Chivas en el Clausura 2026, encaja en el perfil que priorizan los entrenadores modernos: buen juego de pies, salida larga, capacidad para iniciar jugadas desde atrás. Es el portero que Aguirre ha visto más seguido en los últimos partidos del Tri. El que lleva más minutos acumulados en esta etapa como titular tras la baja de Luis Ángel Malagón. El que en los entrenamientos, según pudo verse esta semana, se mueve con la comodidad de quien siente que el puesto puede ser suyo.
Del otro lado está Ochoa. A sus 40 años busca disputar una sexta Copa del Mundo, algo que ningún futbolista mexicano ha conseguido. Llegó primero que nadie entre los europeos, precisamente para no ceder ni un día de ventaja. La lesión de Malagón abrió un espacio en la competencia interna que Ochoa no está dispuesto a desaprovechar. Cada entrenamiento es su argumento. Cada despeje de Rangel que el Vasco comenta en voz alta, una señal que Memo lee con la lucidez de quien lleva dos décadas compitiendo al más alto nivel.
Las siguientes 48 horas traerán el primer examen real. El viernes, México recibe a Ghana en el Estadio Cuauhtémoc de Puebla, a las 20:00 horas, en el primero de tres amistosos que servirán como última sala de evaluación antes del Mundial. Todavía sin el plantel completo —algunos europeos apenas acumulan días de trabajo grupal—, Aguirre tendrá que empezar a convertir dudas en certezas. El tiempo, que durante semanas pareció abundante, ya no lo es. Un partido amistoso que, en la práctica, tiene mucho de audición final.
