El Mundial de Clubes: un torneo de élite con boletos en descuento por la baja demanda

La edición 2025 del Mundial de Clubes promete ser histórica: 32 equipos, un formato renovado y Estados Unidos como sede global previa al Mundial del 2026. Sin embargo, la realidad en las taquillas ha sido otra. A horas de la inauguración, la venta de boletos se mantienen muy por debajo de lo esperado e incluso FIFA ha tenido que abaratar las entradas.
En el partido inaugural entre Inter Miami y Al-Ahly, se habían vendido menos de 20 mil boletos de los 65 mil disponibles, según daba a conocer la Cadena SER. A esto se suman reportes de gradas cubiertas con lonas y zonas deshabilitadas por la baja demanda. Ante este panorama, FIFA tuvo que realizar una colaboración con el Miami Dade College, donde se ofreció al alumnado hasta cuatro entradas gratis en la compra de un boleto de 20 dólares, lo que hace que el costo individual por entrada sea de 4 dólares.
Incluso otros equipos con figuras reconocidas han sufrido el mismo problema. Para partidos de Manchester City, actual campeón del Mundial de Clubes, se han registrado precios desde apenas 6 USD en plataformas de reventa. En el caso del Real Madrid, uno de los clubes más populares del torneo, los precios iniciales oscilaban entre los 336 a 1350 dólares, sin embargo, tras los ajustes de FIFA, los boletos más accesibles ahora se ofrecen desde aproximadamente 138 dólares, dependiendo de la zona y el partido.
Algunas razones de la baja venta de entradas
Las causas de este fenómeno son diversas. Primero, la falta de arraigo del torneo: aunque se trata de una competencia oficial, el público aún no lo percibe con el mismo prestigio que otras citas como la Champions League o la Copa del Mundo.
Pero quizá lo más importante es que en días recientes, las protestas por las políticas antiinmigrantes del gobierno estadounidense del presidente Donald Trump han hecho que el público de origen latino avecindado en el país norteamericano tema ir a los estadios por las posibles redadas en busca de deportar inmigrantes.
Pese al formato ambicioso, FIFA enfrenta un desafío real: convertir al Mundial de Clubes en un evento que no solo convoque a los grandes equipos, sino también al público. Por ahora, las tribunas siguen contando otra historia.
