Santi Gimenez, en el espejo de Zlatan

Aquel 4 de febrero de 2025, enfrente de los flashes y las preguntas de los reporteros, Santiago Gimenez sonreía con la tranquilidad de quien cumplió uno de sus más grandes sueños. Era su presentación con el AC Milan, un equipo de marquesina mundial. Tranquilo enfrentó los micrófonos: “La afición espera mucho de mí y esa responsabilidad me gusta tomarla”. A su lado estaba el hombre que confió en él para su llegada a Milán: Zlatan Ibrahimovic, hoy, asesor deportivo; en el pasado, súper estrella del futbol mundial y referente de los rossoneros.
Cuatro episodios engrandecen la relevancia de la figura de Zlatan en la vida de Santiago.
I
En noviembre de 2012, Zlatan Ibrahimovic, vestido con la camiseta amarilla de Suecia, le anota a Inglaterra con una jugada que todavía hoy parece improbable. Después de un pase elevado, el portero inglés Joe Hart despeja de cabeza a las orillas del área; el balón pasa por encima de Zlatan, que reacciona con su peculiar estilo karateca y anota una chilena de casi 30 metros. Frente a la televisión estaba Santiago, que tenía sólo 11 años. Aquel niño pensó entonces que la elasticidad combinada con la fuerza que ostentaba Zlatan “era una locura”. Y desde ese día lo marcó en la tarjeta de sus ídolos.
II
Tiempo después, Santiago conoció a su hoy esposa Fernanda Serrano y empezó a hablarle de Zlatan. Le decía que el sueco le parecía un jugador muy determinado, que tenía un carácter que le abría muchas puertas para conseguir todo lo que quería.
Fernanda completa el sentimiento de Santi: “Yo no sabía quién era Zlatan, pero sin duda era el jugador del que más hablaba. Era indudablemente su ídolo. Siempre me mandaba sus videos, sus comentarios contra la prensa, sus comentarios en el futbol porque le gustaba mucho su personalidad. La certeza que tiene cuando habla de sí mismo, cuando habla de lo que va a pasar”. Me decía que: “Él no tiene miedo de lo que piensen los demás, simplemente dice lo que siente y, más importante aún, lo que dice, lo hace”.
III
Así se llega al momento presente, donde se cumplió todo lo que había prefigurado. Santiago arribó a Milán y cuando apenas conocía las instalaciones del club, escuchó a lo lejos una voz que, aunque parecía familiar, era nueva para sus oídos: "Hola, amigo”, recuerda entre risas. “Zlatan apareció de la nada. Entonces, yo me sorprendí y él venía con un paquete. Cuando me lo dio era la playera del AC Milan. Tenía el número 7 y decía Gimenez. Era algo que había soñado desde que era niño y venía de manos de mi gran ídolo”.
“Entonces, eso me llena de orgullo porque yo lo tenía como referente y que él ponga los ojos en mí, eso ya es ganar y después ver la personalidad que tiene. Todo lo que vi en cámaras y y detrás, también lo siento cuando lo veo en persona Él impone, él tiene una certeza en sí mismo que contagia. Siempre habla positivo, siempre trata de inspirarte, de apoyarte. Y lo que más me gustó de él es la gran persona que es. Muchas veces eso no se ve fuera de cámara, pero es una gran persona”.
IV
Sentado frente a él en un restaurante de Milán, le pregunto:
-Parecería que tú lo decretaste para el futuro. Te veo en las fotos con Zlatan y pienso: ¿Cuál es el sentimiento de que él sea esa persona a la que tú admirabas, el que te da la bienvenida, te abre las puertas, te recibe de una forma maravillosa?
-Sí, podría decirse que básicamente él me trajo, ¿no? Aquí al Milan porque si bien es un trabajo de la directiva, del director técnico que te traigan, hoy el mando de director deportivo lo tiene él. Entonces, eso habla de que él dio el sí, ¿no? Para que yo viniera.
-Creo que hay muchos puntos que los unen y hay cosas que los distancian. Tú no tienes esa confrontación abierta con la prensa, por ejemplo, pero tu determinación, tú empuje en el campo. Es decir, parece que hay cosas que te unen y otras que te separan.
-No, totalmente como tú dijiste, creo que hay una personalidad con la que se nace y creo que es el ser de cada quien, la esencia, el cómo te criaron también desde chico. Entonces todos somos diferentes, ¿no?
“Todos somos diferentes, pero sí hay cosas que uno puede agarrar a lo largo de la vida y creo que lo he intentado imitar en la certeza y en la constancia. Creo que ha servido de ejemplo para muchos niños, no solo dentro de la cancha, también fuera por todo el trabajo que hizo para llegar.
