Sudáfrica, el rival de México, concentrará en Pachuca a final de mes

La selección de Sudáfrica —el rival de México en el partido inaugural del Mundial 2026— tiene fecha de llegada a Pachuca: el 31 de mayo. A partir de ese día y hasta el 27 de junio, la Universidad del Futbol y el Hotel Camino Real de la Bella Airosa se convertirán en la casa del equipo que el 11 de junio se plantará frente al Tricolor en el Estadio Azteca. Una ciudad sin partido mundialista en su cancha habrá ganado, de todas formas, su lugar en el torneo.
Pero la historia de cómo Pachuca llegó ahí no empieza en el sorteo ni en ninguna conferencia de prensa. Empezó hace más de un año antes, con cuatro maletas llenas de carpetas y un número de teléfono conseguido en una cascarita entre ex futbolistas.
"Como área internacional teníamos que tratar de conseguir ser sede de entrenamientos del Mundial", explicó Pedro Cedillo Martínez, vicepresidente internacional de Grupo Pachuca, en entrevista con Sports Illustrated. "La intención era que Pachuca también pudiera sumarse a esta fiesta del futbol, ya que solamente hay tres partidos aquí; que pudiéramos formar parte del circuito".
Lo primero fue cumplir los estándares FIFA para certificar un Campo Base de Entrenamiento. Las visitas protocolares llegaron, recorrieron cada rincón de la Universidad del Futbol y la respuesta fue que no había nada más que ajustar. Eso les dio la base. Luego vino la parte más difícil: convencer a las selecciones.
El club preparó una carpeta corporativa de más de 80 páginas en formato tabloide. Distancias a aeropuertos, tiempos de traslado al Azteca, propuesta hotelera, infraestructura médica. Y un argumento que con el tiempo pesaría más que cualquier cifra: los 2,500 metros de altitud. "Tiene una ventaja competitiva que es la altura", señaló Cedillo. "Lo cual también te permite prepararte para la competición cuando juegues en altura, en el caso de Ciudad de México principalmente".
Humberto Gándara, director internacional del Grupo, voló al sorteo mundialista en Washington con esas carpetas bajo el brazo. "Fue difícil la operación de llevar tantas carpetas de ese tamaño, pero lo logramos", recordó entre risas. Un día antes del sorteo ya había repartido ejemplares entre entrenadores, team managers y directivos de federaciones. Didier Deschamps las recibió. Paraguay, Uruguay, Arabia Saudita, Holanda, Qatar. Todos recibieron la carpeta.
Cuando los grupos quedaron definidos, la estrategia se volvió quirúrgica. Pachuca apareció en tres listas: Colombia, Corea del Sur y Sudáfrica la contemplaban como opción. Pero los dos primeros la tenían en tercer o cuarto lugar, como tenían mejor posición en los bombos, tendrían prioridad para elegir. "Nuestra clave era estar en uno, en la posición uno", dijo Gándara. "Teníamos que convencer a alguien de estar en la posición uno. ¿Por qué? Porque tener posición uno aseguraba ser el campo de entrenamiento"
Aquí entró Sipiwe Shabalala. El ex jugador sudafricano, autor del memorable gol ante México en el Mundial de 2010, era compañero de Gándara en el Diploma FIFA, el programa de gestión ejecutiva que reúne a cuarenta dirigentes del futbol mundial por generación. "Jugamos hasta alguna vez juntos en una de esas cascaritas del diploma", recordó Gándara, "y él nos dio el teléfono del team manager".
Ese número fue la llave. Con él contactaron a Vincent Tseka. Lo trajeron a Pachuca. Gándara perdió el avión de regreso, pero no se movió hasta que Tseka recorriera las instalaciones. "Le dijimos: 'Vas a regresar a Johannesburgo y tu técnico te va a preguntar qué opciones de Team Base Camp tienes.'" Tseka visitó Pachuca. Visitó Cancún. No fue a ninguna otra ciudad.
"Cuando nos dijeron que estábamos en la lista en lugar uno, celebramos", dijo Gándara. "Dijimos: ya sea Colombia, Corea o Sudáfrica, alguna de esas va a ser nuestra sede".
Hugo Broos, el técnico belga de los Bafana Bafana, tiene sus propios recuerdos de México. Le tocó jugar el Mundial del 86, en el que su selección terminó cuarta. Cuando llegó con Tseka a una segunda visita a la Universidad del Futbol y conoció las instalaciones de cerca, no dudó. "El técnico, ni siquiera lo dudó", relató Cedillo. "Y creo que por ese lado también la historia nos terminó ayudando".
Broos destacó las condiciones de la Universidad del Futbol y la clínica médica CEMA by FIFA como idóneas para afrontar el reto mundialista y subrayó la importancia de la cercanía con la Ciudad de México para la logística del equipo.
El combinado sudafricano entrenará en la Universidad del Futbol y Ciencias del Deporte; su concentración y hospedaje estarán en el Hotel Camino Real Pachuca. Una de las canchas está siendo reacondicionada para ofrecer condiciones equivalentes a las del Azteca, por instrucción expresa de la FIFA. La delegación tendrá el hotel en exclusiva. El club reorganiza sus oficinas internas para garantizarles privacidad total. "Aman a México, aman a los mexicanos", dijo Gándara, "pero me dicen: todo lo que quieras platicar, lo platicamos después del primer partido".
La agenda incluye un entrenamiento abierto en el Estadio Hidalgo con capacidad para ocho mil espectadores y se perfila un partido de leyendas. La Secretaría de Turismo del estado trabaja ya con operadoras para convertir a Pachuca no solo en la casa de la selección, sino en el punto de encuentro de la afición sudafricana que llegará a México. La embajadora de Sudáfrica visitó las instalaciones y fue recibida por el gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca Salazar.
"Todos recuerdan que Brasil está casado con Guadalajara, que Argentina está casado con Ciudad de México por esas experiencias que tuvieron en un mundial", dijo Gándara. "Nosotros, con mucho orgullo, estamos recibiendo a Sudáfrica con mucho cariño, con mucho agradecimiento, sobre todo porque ellos creyeron en nuestro proyecto".
En poco menos de tres semanas, los Bafana Bafana aterrizan en la Bella Airosa. Pachuca ya está lista.
