FIFA vs. UEFA: la historia de una guerra fría por el control del balón

La tensión entre la FIFA y la UEFA sobre el rumbo del fútbol ha vuelto a escalar tras el escándalo del FIFA Forward. Pero esta no es una batalla nueva, es un conflicto que ha marcado generaciones en este deporte y que ahora vive uno de sus momentos más álgidos.
Dentro del fútbol, como en la política, existen los conflictos de intereses, mismos que son capaces de influir en el mapa geopolítico del deporte, desde la sede de los torneos hasta quienes se llevan las ganancias. A continuación, repasa cómo ha sido esta disputa histórica por el balón.
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Los orígenes
El conflicto entre ambos organismos viene desde los orígenes de la misma FIFA, la cual fue creada en 1904 por siete países europeos: Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Países Bajos, Suecia y Suiza. Por ende, sus primeros dirigentes también eran de este continente, más allá de que con el tiempo se fueron integrando más naciones de otras partes del mundo.
Pero todo cambió en 1974, cuando el brasileño João Havelange fue electo como el primer presidente no europeo de la FIFA, una situación que caló en los intereses del Viejo Continente. Y es que, para lograr esto, el directivo sudamericano estableció alianzas de financiamiento con países del resto de las regiones, contrarrestando así el poder de los europeos y manteniéndose en el cargo por 24 años.
Otro punto que también externó las diferencias entre los dos grupos fue la elección del sucesor de Havelange en 1998. Lennart Johansson, presidente de la UEFA, se postuló como uno de los candidatos; sin embargo, perdió ante el secretario general de la FIFA, Joseph Blatter, en una votación que The Daily Mail cuestionó por la supuesta compra de votos.
El FIFA Gate y ascenso de Infantino
Blatter, así como llegó al poder entre escándalos, así fue su mandato. En 2002, el entonces secretario general de la FIFA, Michel Zen-Ruffinen, lo acusó por malversación de fondos. Además, años siguientes, en 2015, se destapó el FIFA Gate, una investigación del FBI contra el órgano regidor del fútbol por delitos económicos y de corrupción.
En ese momento, el exjugador francés y presidente de la UEFA, Michel Platini, se perfilaba para ser el próximo en el máximo cargo de la FIFA. No obstante, al igual que Blatter, también fue arrastrado por las investigaciones del caso. Fue así como Gianni Infantino, en una elección extraordinaria, tomó la presidencia en 2016.
Una nueva batalla, Infantino contra Čeferin
A la par de Infantino, Aleksander Čeferin se convirtió en el presidente de la UEFA. Pero lejos de calmar las tensiones, ambos avivaron las confrontaciones.
Y es que, en 2021, la FIFA impulsó una propuesta para celebrar la Copa del Mundo cada dos años. La UEFA, con el respaldo de la Conmebol en ese momento, mostró su postura negativa, señalando que esto representaba una monopolización del calendario, ya que no daba tiempo a los torneos continentales ni respetaba los periodos de descanso de los jugadores.
Luego, los problemas escalaron a nivel legal cuando la FIFA anunció la ampliación a 48 selecciones de la Copa Mundial de 2026 y el lanzamiento del nuevo Mundial de Clubes de 32 equipos. La UEFA, junto al sindicato FIFPRO, reaccionó con una denuncia ante la Comisión Europea, alegando que atentaba contra la sostenibilidad económica de otros torneos.
Un último año lleno de caos previo a las elecciones de FIFA
Y si de por sí el ambiente ya era hostil, en el último año se ha intensificado. En 2025, durante el 75º Congreso de la FIFA en Paraguay, Čeferin se retiró del lugar antes de que Infantino llegara a su presentación. Lo anterior, por una supuesta falta de respeto, ya que el presidente de la FIFA llegó tarde al evento por cerca de tres horas.
Pero no fue la única vez en la que el representante de la UEFA se negó a estar presente junto a Infantino en la misma sala. Para la final de la Copa Mundial 2026, Čeferin no acudió pese a la presencia de España en aquel encuentro. Lo anterior, a modo de protesta por las posturas tomadas por la FIFA previo y durante el torneo, incluida su decisión de retirarle una suspensión a Folarin Balogun por una supuesta petición del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Incluso, la misma UEFA en un comunicado catalogó esto como un acto que "cruzó una línea roja".
El descontento alcanzó un nuevo pico tras la reestructuración del programa FIFA Forward, la plataforma financiera con la que el organismo inyecta capital a sus 211 federaciones. La UEFA ha acusado abiertamente a la FIFA de utilizar estos fondos millonarios como una herramienta de coacción política. En tanto, Infantino defiende el programa como un motor de democratización y desarrollo global.
Cabe recordar que el próximo año habrá elecciones para elegir al presidente de la FIFA, por lo que cada acción será clave para definir el futuro del fútbol. Y aunque Čeferin no ha mostrado de momento la intención de candidatearse, sus posturas serán un obstáculo en las aspiraciones de reelección de Infantino.
