América empata 3-3 con Pumas en el Azteca y deja abierta la serie de cuartos de final

Pumas demostró que es el mejor equipo del torneo, mientras que el América confirmó que que en los momentos clave de Liguilla, tiene el poderío para revivir cuando parece estar contra las cuerdas.
Ambos conjuntos mostraron sus armas en el partido de ida de esta serie de los cuartos de final del Clausura 2026. Pumas llegó como el favorito y líder general, América como el conjunto que desea resurgir tras un semestre de altibajos. Al final, un empate 3-3 que dejó abierta la llave para la siguiente semana en Ciudad Universitaria.
Pumas mostró su poder
El primer tiempo en el Azteca arrancó antes del silbatazo. En las cabeceras, la guerra de porras marcó el tono: la de Pumas obligó incluso al sonido local a subir el volumen para competirle a su propio canto. Desde el volado, con Keylor Navas y Nathan Silva frente a Alejandro Zendejas, los universitarios impusieron presencia. Era un aviso.
En la pizarra, América apostó por un 5-3-2; Pumas respondió con un 3-5-2 agresivo, con centros delanteros y presión alta. André Jardine optó por piernas jóvenes —Miguel Vázquez, Isaías Violante, Erick Sánchez y Alexis Gutiérrez— para sostener el ritmo que proponía el rival.
La ventaja llegó temprano. Al minuto 5, la presión de Pumas dio frutos: Jordan Carrillo interceptó un cambio de juego, levantó la cabeza y encontró a Juninho. El brasileño no dudó, cruzó su disparo y puso el 1-0. Octavo gol en la campaña, primero en Liguilla. En la banca, Efraín Juárez celebró volteando hacia los suyos: el líder pegaba primero al otrora tricampeón.
América reaccionó rápido. Al 12, un error de Álvaro Ángulo abrió la puerta. Violante tomó el balón, combinó con Salas y éste le devolvió la pared para que el ex de Toluca definiera cruzado ante Keylor Navas. Empate inmediato y partido nuevo.
A partir de ahí, el duelo se tensó. América cargó por izquierda: triangulaciones constantes que buscaron a Zendejas. Al 20, el mexicoamericano cabeceó por encima; un minuto después, volvió a aparecer con una diagonal para Salas, quien descargó con Kevin, pero su disparo fue suave a las manos de Keylor. Al 22, Zendejas rozó el gol con un disparo al travesaño. Era el mejor momento azulcrema, con mayor control del balón.
Pumas no dejó de morder. Al 30, Violante centró desde la derecha y Alexis Gutiérrez remató; la respuesta universitaria llegó segundos después con un disparo de media distancia de Adalberto Carrasquilla. El partido se jugaba con intensidad feroz en la media cancha: presión, duelos físicos y sistemas espejo que comprimían los espacios.
Cuando el primer tiempo parecía encaminarse al empate, llegó el quiebre. Al 43, Cota no logró contener un disparo de Carrillo y dejó el balón vivo. Uriel Antuna apareció para cruzarlo y firmar el 2-1. La jugada quedó marcada también por la lesión de Borja, quien en la disputa previa se dobló la rodilla y tuvo que salir en el carrito. Ramón Juárez ingresó de inmediato para recomponer la zaga.
Todavía hubo tiempo para una última sacudida. En el añadido, un cúmulo de rebotes y cabezazos en el área dejó a Miguel Vázquez con la opción del empate, pero el defensa americanista no alcanzó a rematar de buena forma y sacó el balón sobre la línea.
Así fue la primera mitad: intensa, física, con golpes en momentos clave. Pumas pegó primero y resistió; América respondió, dominó por lapsos, pero volvió a quedar abajo justo antes del descanso. Un clásico de Liguilla que ya ardía desde la tribuna hasta el césped.
El empate se gestó
El segundo tiempo no bajó la intensidad; la llevó al límite. Pumas salió decidido a golpear de nuevo y lo consiguió pronto. Al 52, Jordan Carrillo armó una jugada de fantasía: control, pausa, un par de amagues —casi de ballet— y, cuando encontró el espacio, soltó el derechazo para el 3-1. Superó a Erick Sánchez en el uno contra uno y venció a Cota. La tribuna universitaria estalló más allá de la cabecera: el líder general confirmaba en la cancha lo que había insinuado en el torneo.
Los cambios no tardaron. Al 56, Juninho dejó su lugar a Bennevendo. Al 62, América refrescó más piernas: salió Sebastian Cáceres e ingresó Thiago Espinosa; Alexis Gutiérrez también dejó el campo para la entrada de Rafael Veiga. América respondió con el ingreso de Henry Martín por Patricio Salas, Jardine buscaba peso en el área. Rodrigo López vio la amarilla en medio de un partido cada vez más áspero.
Con las modificaciones, el dibujo se transformó. Pumas se replegó en un 5-4-1 para proteger la ventaja y atacar al espacio. Desde ahí, Carrasquilla se volvió el eje: robaba y lanzaba. En una de esas, filtró para Uriel Antuna, que definió apenas desviado; la jugada fue invalidada por fuera de lugar. Del otro lado, América mutó a un 4-4-2, empujó líneas para sostener la esperanza.
El guión encontró otro punto de quiebre al 76. En una acción dentro del área, Carrasquilla sujetó a Dourado. El VAR llamó a Santander, revisión breve y penal señalado. Al 78, Henry tomó la responsabilidad y, con firmeza, marcó el 3-2. Gol que encendió a la grada azulcrema: el “¡Vamos América!” se escuchó con fuerza, convencido de que aún había eliminatoria.
Jardine movió de nuevo el banco para sostener el impulso final: Dourado y Erick Sánchez dejaron su lugar a Jonathan dos Santos y Vinicius de Lima. América apretó, adelantó metros y cargó con centros y segundas jugadas; Pumas resistió con línea de cinco, orden y salidas puntuales con Carrasquilla.
El cierre quedó abierto, tenso, con un estadio partido en dos: de un lado, la fiesta universitaria que se había encendido con el 3-1; del otro, la fe americanista reavivada por el penal. Un segundo tiempo de ajustes, golpes y nervio puro.
Segundo después, Santander marcó otro penal, esta vez por una patada de Nathanael Silva a Henry, quien con su regreso demostró el peso ofensivo que extraba América. Esta vez el tirador fue Zendejas y el resultado fue un empate a tres.
Todo queda abierto para el partido de vuelta en Ciudad Universitaria, con conclusiones para ambos técnicos. Cuando Pumas apretó nuevamente, creó jugadas de peligro con Ángulo y Robert Morales, ambos de frente a Cota, pero no la supieron meter en los últimos nueve minutos de complemento.
