El Atlante no volvió para sobrevivir: construyó su propio camino de regreso a la Liga MX

Hay una escena que Emilio Escalante recuerda mejor que cualquier campeonato. No ocurrió en una final. No hubo un estadio lleno ni una vuelta olímpica. Ocurrió en una oficina. Sobre la mesa había números, contratos, estados financieros y una pregunta que durante años parecía no tener respuesta. ¿Cómo regresa un club a Primera División cuando el ascenso ya no existe?
Esa es la historia que cuenta el dueño del Atlante. Una que, según explica en entrevista con Sports Illustrated, no empezó con la compra del certificado de afiliación que permitió el regreso de los Potros a la Liga MX, sino seis años antes, cuando tomó el control de una institución que, asegura, prácticamente había desaparecido.
"No me dejaron ni un papel. Ni un lápiz. Sólo el nombre. Yo pienso que el Atlante estaba en terapia intensiva".
La imagen resume el punto de partida. Sin estructura, sin patrimonio deportivo y con apenas treinta días para formar un equipo competitivo, Escalante reconoce que incluso dudó de la decisión que había tomado.
"Si a mí me lo platican antes, a lo mejor no le entro".
Lejos de convertirse en una frase de arrepentimiento, terminó siendo la dimensión del desafío. En los años siguientes el Atlante ganó tres campeonatos, disputó seis finales consecutivas, enlazó doce liguillas y colocó a quince futbolistas en la Primera División. Recuperó la inversión inicial y se consolidó como el club más exitoso de la Liga de Expansión. Sin embargo, seguía sin poder ascender.
La suspensión del ascenso y descenso, implementada en 2020 como una medida temporal, terminó modificando el destino de toda una generación de clubes. Mientras diez equipos de la Liga de Expansión acudieron al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) para exigir el regreso del sistema deportivo, el Atlante optó por otro camino.
"No nos quedamos en un letargo. Busqué la forma de cómo sí llegar a Primera División".
Escalante explica que el club se apartó del proceso jurídico cuando las condiciones dejaron de ser las planteadas originalmente y decidió buscar una solución dentro del reglamento de la Federación Mexicana de Futbol.
"Desde que llegué entendí que el ascenso estaba cerrado. Después me di cuenta de que no se iba a abrir y no me quedé esperando. Busqué cómo sí llegar a Primera División conforme al reglamento de la Federación. Eso fue lo que hicimos y eso fue lo que logramos".
La alternativa fue adquirir un certificado de afiliación, una operación compleja que implicó negociaciones, revisiones financieras y la obtención de un financiamiento de cientos de millones de pesos. La decisión también provocó críticas dentro del futbol mexicano, especialmente de quienes defendían que el regreso al máximo circuito debía darse únicamente mediante el ascenso deportivo.
“Se dicen muchas cosas, pero no permití que el Atlante estuviera en un concepto, en una situación donde la forma no era la correcta, como se había platicado inicialmente, porque era una consulta, no iba a ser una demanda”, comparte Escalante. “Decidimos hacernos a un lado. Siempre he sido una persona que va de frente y lo que prometo lo cumplo, pero siempre de frente”.
Incluso asegura que el club soportó campañas de desprestigio durante ese proceso. “Hubo ataques. Incluso hubo agencias contratadas para atacarnos, pero el Atlante con eso se hizo más fuerte”.
La operación no era únicamente deportiva. Había que convencer a una institución financiera de prestar cientos de millones de pesos para un proyecto que debía demostrar que podía sostenerse. “El primer reto fue conseguir el financiamiento. No fue fácil demostrar que el proyecto era rentable”, comparte Escalante.
Escalante rechaza la idea de que el Atlante haya recibido un privilegio. "Nosotros ya debimos haber estado antes en Primera División. La forma fue diferente y así la aceptamos". Y remata: "Nadie nos regaló nada. Ni campeonatos, ni triunfos, ni el certificado de Primera División".
Pero para el dirigente, el verdadero trabajo comenzó después de conseguir un lugar en la Liga MX. En pocos meses el Atlante tuvo que transformarse de un equipo profesional en una institución completa: categorías inferiores, equipo femenil, cerca de 200 futbolistas y un Centro de Alto Rendimiento en el Ajusco.
"No es fácil pasar de tener un equipo a tener toda una institución". La apuesta deportiva también buscó recuperar la identidad del club con la llegada de Miguel Herrera al banquillo.
"Tiene toda la identidad atlantista".
El discurso tampoco cambió con el regreso a la élite. Mientras muchos equipos recién ascendidos hablan primero de permanencia, Escalante insiste en otro objetivo. "Siempre vamos a buscar ser protagonistas".
La Liga MX ya mostró la exigencia del nuevo escenario. El Atlante debutó con derrota frente a Necaxa, rescató un empate ante América y consiguió una victoria frente a Cruz Azul en el Estadio Azteca, escenario donde volvió a disputar un partido de Primera División después de más de una década. Después llegó la Leagues Cup, un torneo que aceleró la adaptación del proyecto frente a clubes de la MLS.
Los resultados son apenas el primer capítulo. Para Escalante, el éxito no se medirá por un torneo ni por una clasificación, sino por devolver al Atlante el peso deportivo que alguna vez tuvo en el futbol mexicano.
Cuando se le pregunta cómo quiere ser recordado, no habla de la compra que devolvió al club a la Liga MX ni de los títulos conquistados. "Quiero que recuerden al Atlante".
Quizá porque entiende que los dirigentes pasan, los futbolistas cambian y los entrenadores también. Las instituciones permanecen. Y doce años después de abandonar la élite, el desafío del Atlante no es simplemente seguir en Primera División. Es volver a convertirse en ese equipo que nunca necesitó sobrevivir para competir.
