El fracaso de Monterrey: millones invertidos, sin Liguilla y con Noriega en la mira

Con 15 puntos y en el lugar 14, el Monterrey firmó su peor torneo en casi una década: quedó fuera de la Liguilla por primera vez en 17 torneos, pese a que aún restan dos jornadas del Clausura 2026.
La derrota de 1-3 que les propinó el Pachuca en la Jornada 15 los dejó fuera de la fase final, algo que no les ocurría desde el Apertura 2016. Es el peor torneo en la era de José Antonio “Tato” Noriega, el director deportivo que asumió el puesto en octubre de 2022.
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El punto débil de los Rayados fue la definición. El Monterrey fue el tercer equipo con más posesión del torneo (57.6%), el que más precisión de pase registró (83% en 258 intentos) y el tercero con más disparos con dirección a portería (65, la tercer mejor cifra).
El volumen de juego está, pero la puntería desapareció: apenas 20 goles (novena peor ofensiva) y 20 recibidos (séptima peor defensa). El cuadro regio es un equipo que es protagonista, pero no tiene contundencia.
Sergio Canales es el mejor ejemplo estadístico del torneo de los Rayados: 30 disparos y solo tres goles. Mientras que su ‘9’, Uros Durcevic, también desnuda la problemática: marcó tres goles en 11 partidos, apenas uno más que al delantero que sustituyó, Germán Berterame, quien hizo dos en tres juegos antes de salir al Inter Miami. La producción ofensiva no solo fue baja, fue ineficiente en relación al volumen que generó el equipo.
Incluso en la portería, donde los equipos suelen sostenerse en los malos momentos, el Monterrey tampoco encontró respaldo. El guardameta Luis Cárdenas terminó el torneo con un diferencial negativo de -2.71 goles por encima de lo esperado. Es otro dato revelador: se concedieron más goles de los esperados.
Todo esto ocurre en un equipo que tiene pocos límites presupuestarios. El Monterrey es la sexta plantilla más valiosa del torneo (64.7 millones de euros) y, en la gestión de Noriega, el quinto club que más ha gastado: 91.1 millones de euros.
Los fichajes tuvieron caché: los españoles Sergio Ramos, Canales y Óliver Torres, todos ex jugadores de Laliga, y Anthony Martial, un francés que brilló en el Manchester United.
Martial fue la principal apuesta el torneo pasado, su impacto mediático fue inmediato, pero no se correlacionó con su rendimiento en la cancha. En 20 partidos desde su fichaje, suma un gol y tres asistencias, además de estar lesionado desde el 14 de febrero.
En el banquillo, la inestabilidad fue la norma. Domènec Torrent fue cesado tras siete partidos: dos victorias, un empate y cuatro derrotas. El interinato de Nicolás Sánchez dejó un saldo similar: cuatro triunfos, dos empates y cinco derrotas en 11 juegos.
Pero el problema no es solo este torneo. En la era Noriega han pasado Víctor Manuel Vucetich, Fernando Ortiz, Martín Demichelis, Torrent y Nico Sánchez en dos interinatos. Cinco perfiles distintos, pero el mismo resultado: sin título de liga desde 2019.
Este torneo bajó al Monterrey de categoría, pese al presupuesto. Cuando la inversión sostenida no se traduce en resultados, la explicación no está en la cancha. Está en los despachos y ahí, Noriega queda como el principal culpable.
