João Pedro: La decisión de no ir al Pisa de Italia y seguir en San Luis

El delantero del Atlético San Luis, campeón de goleo de la Liga MX, estuvo cerca de dejar al cuadro potosino para volver al futbol italiano. Pero hubo algo más grande que lo mantuvo en México.
Joao Pedro se ha convertido en goleador y referente no solo del Atlético San Luis, sino en la Liga MX.
Joao Pedro se ha convertido en goleador y referente no solo del Atlético San Luis, sino en la Liga MX. / Leopoldo Smith/Getty Images

La noche en que João Pedro decidió quedarse en México, no hubo una conversación larga ni una deliberación solemne. Fue un gol. Fue el estadio. Fue su hija de seis años diciéndole esa mañana que su amigo ya sabía en qué equipo jugaba su papá y que no quería que se fuera. Fue todo eso junto, comprimido en noventa minutos de futbol contra el América y cuando el balón entró al fondo de la red y el ruido del estadio subió como una ola, João Pedro pensó algo que ningún contrato europeo puede comprar: estoy bien aquí.

Esa noche tenía casi todo cerrado con el Pisa. La Serie A lo llamaba de vuelta, el campeonato que lo formó como hombre de área, el mismo donde convirtió 86 goles y quedó grabado como el segundo máximo goleador de la historia del Cagliari en la liga, sólo detrás de Gigi Riva. Su esposa, italiana, había contenido lágrimas cuando le contó la posibilidad. Casi todo señalaba al regreso. Pero el gol entró. Y João Pedro supo.

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"Mis hijos están bien, mi mujer está bien, yo me siento bien". No hacen falta más palabras para explicar por qué un hombre de 33 años, con una carrera labrada en cuatro continentes, decidió quedarse en San Luis Potosí. Cuando se lo comunicó al equipo, en un hotel al sur de la Ciudad de México, la fiesta estalló. “Me quedo”. Y ahí se lanzaron gritos, se dieron abrazos y se aventó agua en la bolita donde todos saltaban como si hubieran ganado un título. 

João Pedro también se lo comunicó a Iñigo Regueiro por mensaje de texto. El director deportivo de San Luis volaba a España a una reunión con el Atlético de Madrid, para comunicarles como un jugador que habían traído de la segunda división inglesa, del Hull City, que había sido goleador en México en su primera campaña se iba. Pero el mensaje decía: “Me quedo, puedo hablar contigo”. Y así fue, el brasileño, naturalizado, italiano, se quedó para luchar por un segundo año el título de goleo ante Armando González.

Pero el momento más importante fue comunicarlo a su familia. Tenía casi todo cerrado con el Pisa. La Serie A lo llamaba de vuelta. Su esposa —italiana, nacida y criada en el país donde vivieron los mejores años de su vida— había llorado cuando él le contó la posibilidad. Casi lloró de alivio, no de tristeza. Volver a Italia era volver a casa para ella. Y sin embargo, su esposo tomó el teléfono después de ese partido, la llamó y le dijo que no se iba. Y ella, que lo conoce mejor que nadie, que lo sostuvo en los momentos en que él ya no tenía fuerzas para sostenerse solo, entendió sin necesitar más explicación. "Si no quieres ir y no estás convencido, no vamos. Y ya está".

Para entender el peso de esa decisión hay que entender lo que Italia significa en la vida de João Pedro. No como destino, sino como herida y como redención al mismo tiempo. Llegó al Cagliari en 2014 con 22 años, procedente del Estoril, después de haber recorrido ya un camino improbable: Atlético Mineiro, Santos, Palermo, Vitória de Guimarães, Peñarol. Era un delantero que prometía pero que no terminaba de encontrar su lugar fijo en el mundo. Cerdeña lo encontró. O quizás fue él quien la encontró a ella.

Lo que construyó en la isla durante ocho años es de esas historias que el futbol moderno ya casi no produce. En una época donde los jugadores se mueven cada dos temporadas, donde la lealtad es un concepto que los agentes negocian en función del mercado, João Pedro se quedó. Se quedó cuando el Cagliari bajó a la Serie B y él metió los goles que los devolvieron arriba. 

Se quedó cuando llegaron ofertas mejores. Se quedó hasta que se transformó en capitán, en referencia, en el segundo máximo goleador de la historia del club en la Serie A, solo detrás de Gigi Riva —una leyenda que en Italia no se toca ni se nombra en voz baja. "Ahí viví de todo. Llegué como un chavo. Salí con dos hijos, siendo un hombre”, relata a Sports Illustrated México.

“Siempre quise jugar en Italia, más porque en aquel momento en Brasil siempre se veía el campeonato Italiano y también era el más fuerte. Milán muy fuerte, el Inter muy fuerte, la Juve muy fuerte, entonces para mí era un sueño jugar en Italia”.

Pero fue en México, en medio de un partido contra el América, donde entendió que Italia ya no era el futuro. Era el pasado más hermoso que tenía y eso era suficiente para dejarlo donde estaba. "Estoy bien acá", pensó. Y la pelota entró.


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Mario Palafox
MARIO PALAFOX

Editor SR en Sports Illustrated México. 25 años de experiencia en medios. Ha cubierto 4 Copas del Mundo, Juegos Olímpicos, Fórmula Uno, NBA, NFL.